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El Tribunal Supremo de Estados Unidos, en Washington, en una imagen del 31 de marzo de 2012

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El Tribunal Supremo de Estados Unidos anunció el lunes que analizará un caso emblemático que opone dos grandes principios del derecho penal estadounidense: la obligación de juzgar sin prejuicios raciales y el secreto de las deliberaciones del jurado.

En este caso, el más alto tribunal de justicia estadounidense tratará el caso de un hispano, Miguel Ángel Pena Rodríguez, condenado por intento de agresión sexual contra dos adolescentes en un hipódromo de Denver, en el estado de Colorado (oeste).

En teoría, se supone que la opinión pública ignora lo que dijeron los miembros del jurado, que concluyeron que Pena Rodríguez era culpable. Y siempre en teoría, lo que se dijeron no puede ser utilizado para impugnar el veredicto.

Pero uno de los jurados, visiblemente afectado por lo que dijo otro jurado, violó ese secreto e informó al abogado de Pena Rodríguez de algunos comentarios abiertamente racistas proferidos durante las deliberaciones. "Pienso que (Pena Rodriguez) hizo lo que hizo porque es un mexicano y los varones mexicanos toman lo que quieren", declaró presuntamente ese jurado.

En varias oportunidades, el Tribunal Supremo ha reafirmado el carácter absoluto del secreto de las deliberaciones entre los jurados de un proceso penal. Pero, al mismo tiempo, la Sexta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos establece que un acusado "tendrá el derecho de ser juzgado pronta y públicamente por un jurado imparcial", es decir, entre otras cosas no influido por ideas racistas.

Los miembros del Supremo deberán decidir si la norma del secreto se puede dejar de lado excepcionalmente en caso de racismo patente de uno de los jurados.

No se precisó la fecha de la audiencia de Miguel Ángel Pena Rodriguez en el Tribunal Supremo.

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