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El presidente turco Recep Tayyip Erdogan habla durante la inauguración de la mezquita del centro islámico Diyanet, el 2 de abril de 2016 en Lanham, estado de Maryland

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Agitando banderas turcas delante de una flamante mezquita, la comunidad musulmana del este de Estados Unidos, de un tradicional bajo perfil, recibió este sábado honores presidenciales.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan inauguró la mezquita del centro islámico Diyanet, presentada como la más grande de Estados Unidos.

El hombre fuerte de Turquía, el país que financió la totalidad de los 110 millones de dólares que insumió este faraónico proyecto, justificó su presencia en Lanham, una pequeña localidad de 10.000 habitantes en el estado de Maryland, en razón del contexto político estadounidense y de la conexión que aquí se hace habitualmente entre islam y terrorismo.

"Lamentablemente estamos atravesando un período difícil para los musulmanes, golpeados por el terrorismo en todo el mundo pero a menudo señalados con el dedo tras los atentados", dijo Erdogan, citando los ejemplos recientes de París y Bruselas pero también del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

"Por eso es que este centro va a jugar un papel crucial", lanzó el mandatario turco ante la ovación de miles de personas, hombres y mujeres, aglutinadas en la explanada de la mezquita, tras las vallas de seguridad.

El edificio, el único en Estados Unidos que consta de minaretes, fue construido según el modelo de la edad de oro de la arquitectura otomana del siglo XVI, recordando a la mezquita Süleymaniye de Estambul.

El "terrorismo no tiene religión", dijo Erdogan, y deploró que los musulmanes deban "pagar el precio" de la desconfianza por culpa de "un puñado de terroristas".

Distanciado de Barack Obama -quien declinó la invitación a cortar la cinta del centro islámico que le extendió su par turco-, Erdogan marcó sin embargo su coincidencia con el presidente estadounidense respecto a la "retórica incendiaria de algunos candidatos" a la presidencia del país norteamericano, que crea un clima antimusulmán en el país.

La comunidad musulmana contribuye, por el contrario, "al reforzamiento de Estados Unidos", manifestó.

- Orgullo -

Las relaciones entre Ankara y Washington se enfriaron seriamente luego que Turquía bombardeó a los aliados kurdos de Estados Unidos que luchan contra el grupo Estado Islámico y por los continuos ataques a la libertad de expresión del gobierno de Erdogan.

El viernes por la noche, al concluir la cumbre sobre seguridad nuclear de Washington, a la que Erdogan fue invitado, Obama calificó como "muy preocupante" el camino elegido por el aliado turco, acusado de silenciar a la prensa opositora.

El grupo mediático Zaman, intervenido recientemente en Turquía, está ligado al predicador Fetullah Gülen, enemigo número 1 de Erdogan y exiliado desde 1999 en Pensilvania, un estado vecino a Maryland.

El centro islámico, de una superficie de varios miles de metros cuadrados, es un "lugar perfecto" para los musulmanes del este de Estados Unidos, estimó Adnan Muhtasib, un jordano de 76 años que alabó la elegancia arquitectónica de esta "pequeña Estambul".

"Me hubiera gustado tener la misma en Utah, donde vivo", abundó Ibrahim Chakhalidze, un joven de 23 años que portaba una bufanda con la leyenda "Turquía".

"Es una muy buena idea para la juventud musulmana", agregó, y mencionó las innumerables actividades que lleva a cabo el centro, que abarca desde canchas de básquetbol hasta bibliotecas, pasando por baños turcos. "Y sobre todo nos hace sentir orgullosos", concluyó.

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