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Malcolm Turnbull (izq) y el jefe de la Armada australiana, Tim Barrett, en la cubierta de un submarino de clase Collins, este marte 26 de abril en los astilleros de Adelaida, al sur de Australia

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El grupo francés DCNS se impuso a sus competidores alemanes y japoneses para obtener un gigantesco contrato estimado en 34.500 millones de euros para construir 12 submarinos australianos de nueva generación.

El primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, anunció este martes la decisión y dijo que la oferta francesa "cuenta con las mejores capacidades para responder a las necesidades únicas" de su país.

En febrero, Australia anunció una importante ampliación de su presupuesto militar para hacer frente a los desafíos geopolíticos de la región.

Aliada de Filipinas, Australia está preocupada por la actitud de China en el mar de China Oriental, objeto de discordias territoriales entre Pekín y los países de la región.

DCNS, especialista del sector naval de defensa, propiedad del Estado y del grupo Thalès, competía con el alemán ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS) y con un consorcio encabezado por Mitsubishi Heavy Industries, que contaba con el respaldo del Gobierno japonés.

DCNS proponía una versión a propulsión de su submarino Barracuda, frente al Type 126 de ThyssenKrupp y al Soryu japonés.

El llamado "contrato del siglo" es el pedido militar más importante jamás realizado por Australia. DCNS construirá 12 submarinos oceánicos de más de 4.000 toneladas para remplazar los actuales Collins, que funcionan con diésel y electricidad.

Con este contrato de 50.000 millones de dólares australianos (34.500 millones de euros o 39.000 millones dólares), Australia duplicará su flota, hasta 24 buques.

Los 12 submarinos serán "las naves más sofisticadas construidas en el mundo", aseguró Turnbull en una rueda de prensa. Los sumergibles se construirán en la ciudad australiana de Adelaida.

La entrada en servicio de los nuevos submarinos está prevista en 2027. Además de los submarinos, el contrato incluye, a lo largo de 50 años, la construcción de infraestructuras, el mantenimiento y la formación de las tripulaciones.

Los submarinos australianos operan en diversas zonas geográficas, desde las aguas heladas del sur hasta los trópicos, por lo que necesitan resistencia para las diversas condiciones geográficas y oceanográficas en las que son desplegados.

La política de China en el mar de China Oriental fue clave en la decisión. China está realizando enormes operaciones de terraplenado de islotes, transformando arrecifes coralinos en puertos, pistas de aterrizaje e infraestructuras diversas.

En este contexto, Australia amplió en 29.900 millones de dólares australianos (19.400 millones de euros) su presupuesto de defensa para los próximos diez años. Australia también forma parte de la coalición liderada por EEUU contra la organización yihadista Estado Islámico (EI) en Irak y Siria.

Para Australia, elegir a Japón para construir los submarinos implicaba el riesgo de irritar a China, aunque muchos expertos afirman que el país no tenía experiencia suficiente para exportar su tecnología.

"Hicimos nuestro mejor esfuerzo y esta decisión es lamentable", declaró a la prensa el ministro de Defensa japonés, Gen Nakatani. "Vamos a pedirle explicaciones a los australianos", agregó.

Por su parte, la presidencia francesa celebró la decisión en un comunicado. "Este nuevo éxito generará puestos de trabajo y desarrollo en Francia y en Australia", afirmó el Ejecutivo francés, que tiene como prioridad la lucha contra el desempleo.

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