AFP internacional

Un soldado francés vigilando el aeropuerto Charles de Gaulle Airport en Roissy-en-France, el 20 de julio de 2016, cuando Francia decidió ampliar el estado de emergencia

(afp_tickers)

Casi una semana después del atentado de Niza, el estado de emergencia ha sido prolongado por seis meses en Francia, donde el Ejecutivo socialista llama a la movilización de los ciudadanos para participar en la lucha antiterrorista y preservar la unidad del país.

"Llamo a los franceses a tomar contacto con las asociaciones de protección civil (...), seguir formaciones en primeros auxilios y tareas de salvamento", puesto que "debemos ser conciudadanos capaces de intervenir y salvar" a otros, declaró este miércoles el presidente del país, François Hollande.

Durante una visita a un centro de formación de la gendarmería, llamó "a los franceses que así lo deseen" a integrarse en las diferentes reservas de las fuerzas de seguridad. Con todos estos reservistas "se constituiría una guardia nacional" en Francia, aseveró.

Quince mil reservistas operacionales de gendarmería y policía estarán disponibles "de aquí a fin de mes", contra 12.000 actualmente, para "garantizar la seguridad de los diferentes eventos del verano". La Defensa "movilizará a los 28.000 titulares de contratos de enrolamiento para que estén disponibles en las próximas semanas", precisó.

Durante la noche, en un clima político agriado por las acusaciones de laxitud lanzadas por la oposición al Gobierno, la Asamblea Nacional adoptó la prolongación por seis meses del estado de emergencia, hasta enero de 2017, lo que facilita los registros y arrestos domiciliarios.

La ley, sometida este miércoles al Senado, prevé también el acceso a datos informáticos y de teléfonos móviles.

Este régimen de estado de emergencia se encuentra en vigor desde los ataques yihadistas del 13 de noviembre de 2015 en París.

- Cólera, odio y sospechas -

Aunque el Gobierno subrayó que Francia debe prepararse para "otros atentados" y otros "inocentes muertos", rechazó adoptar otras medidas de seguridad solicitadas por la oposición de derecha. Ésta reclama en particular la creación de centros de detención preventiva para personas sospechosas de radicalización islamista.

No se trata de instaurar en Francia "una legislación de excepción", puesto que este país debe continuar siendo un Estado de derecho, replicó el primer ministro del país, Manuel Valls.

"El riesgo sería ceder sobre nuestras libertades sin ganar nada sobre nuestra seguridad. Jamás, hasta el final de mi mandato consideraré al Estado de derecho como un obstáculo, porque ello sería el fin del Estado", insistió este miércoles Hollande.

Los debates en la Asamblea Nacional estuvieron marcados por la acritud de los intercambios verbales, lo que ilustra el tenso clima político que se vive desde el atentado de Niza (con un balance de 84 muertos y más de 350 heridos), la tercera matanza masiva perpetrada en Francia desde enero de 2015.

Hollande precisó este miércoles que "15 personas se encuentran aún entre la vida y la muerte".

Las discusiones tuvieron también como telón de fondo la perspectiva de las elecciones presidenciales en abril de 2017.

El lunes, el primer ministro fue abucheado durante una ceremonia en memoria de las víctimas en el lugar de la masacre, el célebre Paseo de los Ingleses de Niza, al borde del Mediterráneo.

"La cólera es legítima", pero esto "no puede degenerar en el odio y la sospecha", estimó Hollande entonces.

Una encuesta dada a conocer el martes refleja un rechazo masivo de los franceses a los principales candidatos potenciales a las presidenciales. Un 73% no quiere "en ningún caso" que François Hollande sea reelegido y un 66% no desea la vuelta de Sarkozy a la presidencia.

Al arrollar con su camión a la multitud que celebraba la fiesta nacional, Mohamed Lahouaiej Boulhel, un tunecino de 31 años de edad, dejó a Francia en estado de "shock". La masacre fue reivindicada por el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Los investigadores confirmaron el lunes el "carácter premeditado" del atentado, "pensado y preparado". Cinco personas seguían detenidas el martes, según una fuente judicial.

A pesar de la reivindicación del EI, "ningún elemento de la investigación demuestra hasta ahora la lealtad (y pertenencia) de Mohamed Lahouaiej Boulhel a la organización terrorista", declaró por su parte el fiscal de París, François Molins.

afp_tickers

 AFP internacional