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Dos hombres transportan un cuerpo entre unos edificios derrumbados tras un bombardeo en barrio bajo control rebelde de Al Qatarji, en la ciudad siria de Alepo, el 29 de abril de 2016

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Estados Unidos reclamó el final de los bombardeos de la ciudad de Alepo y el restablecimiento del alto el fuego en toda Siria, en vísperas de la llegada de John Kerry a Ginebra para unas conversaciones urgentes acerca del conflicto.

Decenas de habitantes de la zona rebelde de la ciudad norteña siria huyeron el sábado por temor a nuevos ataques del régimen de Bashar al Asad, al que Rusia ha descartado presionar para que detenga los bombardeos.

Con la esperanza de promover un alto el fuego en esa ciudad, donde cerca de 250 civiles murieron en los últimos 10 días, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, estará el domingo y el lunes en Ginebra.

Allí se reunirá con el enviado especial de la ONU para Siria, Staffan De Mistura, y con sus homólogos saudí, Adel al Jubeir, y jordano, Nasser Judeh, para abordar la tregua, pero también para apoyar una transición política que termine con una guerra que ha dejado más de 270.000 muertos desde 2011.

Según el Departamento de Estado, Kerry mantuvo el viernes y sábado conversaciones telefónicas con el enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, y con el coordinador de la oposición siria Riad Hijab, a quienes expresó que "el fin de la violencia en Alepo y el retorno a un cese duradero (de las hostilidades) son la primera de las prioridades".

También les insistió en "instar a Rusia a que presione al régimen sirio para que cese sus violaciones del alto el fuego, especialmente sus ataques aéreos indiscriminados en Alepo", agregó el comunicado del portavoz del Departamento de Estado, John Kirby.

En Siria, en el norte de la provincia de Latakia y en Guta Oriental, cerca de Damasco, la tregua temporal que entró en vigor a medianoche del viernes parecía ser respetada.

En los sectores rebeldes de Alepo, un corresponsal de la AFP presenció la huida al alba de decenas de familias del barrio de Bustan al Qasr, blanco de bombardeos desde hace días.

"La situación se ha vuelto insoportable", declaró a la AFP Abu Mohamad, que dejó su domicilio junto a su mujer y sus cinco hijos.

- 'Empujados al éxodo' -

Algunas familias decidieron refugiarse en zonas de la ciudad más seguras mientras que otros abandonaron la urbe por la carretera de Castello, al noreste, única salida para los habitantes de los barrios rebeldes asediados desde hace meses pese a los peligros que entraña, pues suele ser atacada con frecuencia.

Solo el sábado, el ejército sirio lanzó 28 bombardeos sobre Alepo, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Diez personas murieron, entre ellos dos niños, según la defensa civil.

Desde el 22 de febrero, un total de 246 personas han fallecido por culpa de los enfrentamientos, según el OSDH.

En los barrios occidentales controlados por el régimen, tres civiles, entre ellos un niño, murieron por disparos de obús, según la agencia de prensa oficial siria SANA, que acusó del ataque al Frente Al Nosra, filial siria de Al Qaida.

El régimen del presidente Bashar al Asad se ensaña en esta ciudad "porque quiere empujar a sus habitantes al éxodo con la idea de una ofensiva militar" que le permita retomar los barrios rebeldes de la ciudad, consideró el director del OSDH, Rami Abdel Rahmane.

Alepo vivió el jueves su jornada más sangrienta desde la reanudación de los bombardeos hace más de una semana, con ataques que dejaron más de medio centenar de muertos, incluyendo niños y algunos médicos.

- 'Crimen de guerra' -

En el hospital Al Qods, en el que colabora la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF), un bombardeo acabó con la vida de unas treinta personas, entre ellas, un reputado pediatra.

La ONG Human Rights Watch afirmó que este ataque "podría constituir un crimen de guerra".

Por su parte, la ONU lamentó un "monstruoso menosprecio por las vidas de civiles por parte de todas las partes del conflicto".

Ante la tragedia que vive la ciudad, el hashtag #AleppoIsburning" (#Alepoestaardiendo) se extendió por las redes sociales, llamando a manifestaciones de solidaridad en varios países desde el 30 de abril al 7 de mayo.

Ankara y Arabia Saudí, que apoyan al bando rebelde, acusan al régimen de bloquear "voluntariamente" los intentos de solucionar por la vía diplomática esta guerra.

Washington instó el jueves a Moscú a presionar a su aliado Bashar al Asad para que detenga los bombardeos en Alepo. La respuesta rusa este sábado era firme: "Hay que entender que se trata de una lucha contra la amenaza terrorista. (...) La situación en Alepo forma parte de esta lucha", afirmó el viceministro de Relaciones Exteriores ruso, Guennadi Gatilov.

El sábado, varios convoyes humanitarios lograron entrar en cuatro localidades asediadas por el régimen y por los rebeldes, pero la situación sigue siendo crítica en muchos puntos del país.

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