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Andrej Plenkovic, líder de la Unión Democrática Croata (HDZ), en la sede de su partido en Zagreb, el 11 de septiembre de 2016

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Los conservadores croatas mantenían una minúscula ventaja en las legislativas de este domingo, pero insuficiente para formar gobierno sin alianzas, dejando al país en la incertidumbre.

Escrutados el 80% de los sufragios, los conservadores del HDZ liderado por Andrej Plenkovic lograban 61 de los 151 escaños, mientras la oposición socialdemócrata del ex primer ministro Zoran Milanovic sumaba 54 curules.

"Estoy seguro que somos el partido que tendrá el privilegio de formar el próximo gobierno croata" dijo Plenkovic la madrugada del lunes a sus simpatizantes.

"Hay que esperar el reciento de todos los votos" antes de proclamar un ganador, replicó su contrincante socialdemócrata, del SDP.

Plenkovic, de 46 años y de tendencia moderada, es el nuevo patrón del HDZ y prometió alejar al partido del populismo y del extremismo.

Su agrupación apuesta a sumar una alianza con el partido Most, que obtendría una docena de sitios.

Most (que significa 'puente' en croata), ya participó en la coalición en el poder liderada por el HDZ.

Estos resultados sin embargo prolongan la incertidumbre política en el país después de que en junio cayera el gobierno de derecha tras menos de un año en el poder.

Cerca de 3,8 millones de electores fueron llamados a las urnas en los 7.000 colegios electorales habilitados en este país de 4,2 millones de habitantes y miembro de la Unión Europea (UE) desde 2013.

Podrían pasar varios días antes de conocer al nuevo primer ministro.

- Tensión con Serbia -

Tras cuatro años de gobierno socialdemócrata, los conservadores del HDZ habían retomado el poder en enero.

Pero en junio, la frágil coalición cayó como consecuencia de un escándalo político-financiero y por las constantes polémicas.

Durante cinco meses se instaló en Croacia un clima de intolerancia, con ataques a la prensa y a las minorías, con el apoyo implícito de la coalición en el poder.

Además de generar preocupación a nivel europeo, el giro a la derecha llevó a sus desmejoradas relaciones con Serbia a su nivel más bajo desde la guerra de independencia en los años 1990.

En meses recientes las dos ex repúblicas yugoslavas cruzaron acusaciones sobre la guerra. Belgrado acusó a Zagreb de "revivir el nazismo".

Menos de una semana antes de la votación, Serbia sentenció a tres años de prisión a un supuesto espía croata.

Milanovic agudizó en la campaña su retórica populista tras decepcionar a los electores con la falta de reformas cuando estuvo en el poder.

En una reunión con veteranos del conflicto de los años 1990, según una grabación filtrada a la prensa, calificó a los serbios de ser "una banda de gente miserable", y criticó ferozmente al primer ministro serbio Aleksandar Vucic por su posición ultranacionalista durante la guerra.

Casi un año de bloqueo político ha impedido las necesarias reformas que necesita Croacia, que en 2015 salió de seis años de recesión.

Por su parte, la actividad económica, que reposa en gran parte en el turismo de la costa dálmata, es una de las más frágiles de la Unión Europea.

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