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Fuerzas progubernamentales iraquíes avanzando hacia Faluya el 23 de mayo de 2016, en el asalto para intentar retomar la ciudad de manos del grupo Estado Islámico (EI)

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Las fuerzas iraquíes avanzaron este lunes hacia Faluya, al oeste de Bagdad, con la intención de recuperar esta ciudad controlada por el grupo yihadista Estado Islámico (EI), una batalla que se anuncia como una de las más difíciles en la guerra contra los yihadistas.

Los bombardeos aéreos acompañaron el avance de las tropas hacia la ciudad situada a unos 50 km al oeste de Bagdad, constató un fotógrafo de la AFP.

La señal de la ofensiva fue lanzada por el primer ministro iraquí Haider al Abadi, que visitó a continuación el centro de mandos.

"En las primeras horas, los valerosos combatientes avanzaron" en varias direcciones para retomar "todas las zonas ocupadas po el EI alrededor de Faluya", declaró Abadi en televisión.

El lunes por la noche, las fuerzas de seguridad anunciabas que habían reconquistado Karma, una pequeña ciudad situada en un sector rural al noreste de Faluya.

Horas antes, el EI había afirmado que había repelido "un amplio ataque" de las fuerzas iraquíes y que había destruido varios vehículos blindados.

Faluya es una de las primeras ciudades que cayó en manos del EI en enero de 2014, a comienzos de su ofensiva para conquistas amplios territorios de Irak.

Este bastión sunita de la provincia de Al Anbar se convirtió después en una de sus zonas fuertes y fue una de las ciudades símbolo durante la invasión del país por Estados Unidos. En 2004, las Fuerzas Armadas estadounidenses tuvieron enormes dificultades para recuperar Faluya, donde llevó a cabo algunos de sus combates más intensos desde la guerra de Vietnam.

- Crisis política-

La batalla de Faluya se inscribe en el marco de una lucha más global, apoyada en especial por los países occidentales, contra el grupo yihadista implantado en Irak, Libia y Siria, donde este lunes reivindicó varios atentados que dejaron 148 muertos en el corazón de la zona controlada por el régimen, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Abadi añadió que la operación no comenzó hasta ahora por "problemas políticos y algunos acontecimientos que amenazan la seguridad en Bagdad".

Irak está inmerso desde hace meses en una grave crisis política, que se ha materializado en grandes manifestaciones e incluso en la ocupación, en dos ocasiones, de la ultra segura Zona Verde de Bagdad, el área donde se encuentran la mayoría de instituciones y la embajada estadounidense.

Según Abadi, en la operación participan soldados, miembros de las fuerzas especiales, de la policía, de las milicias y de las tribus progubernamentales.

Estas fuerzas que cuentan con el apoyo de la coalición internacional antiyihadista liderada por Estados Unidos.

Según el portavoz de la coalición, Steve Warren, se llevaron a cabo 21 ataques aéreos sobre las posiciones del EI en y alrededor de Faluya desde el 17 de mayo.

Un portavoz del Pentágono indicó que el ejército estadounidense estaba listo para desplegar sus helicópteros de combate si el gobierno iraquí lo requería.

Y Bagdad anunció por su parte que bombardeó la ciudad con aviones F16 facilitados por los estadounidenses.

- Trampa para los civiles -

El domingo, el comandante iraquí de las operaciones pidió a los miles de civiles que aún se encontraban en la ciudad que abandonaran Faluya, añadiendo que quienes no pudieran hacerlo colgaran banderas blancas en sus casas y se mantuvieran alejados de las posiciones del EI.

En las últimas semanas, los responsables informaron de la salida de decenas de familias, pero el EI intentó impedir a los civiles abandonar la ciudad, que antes tenía cerca de 300.000 habitantes.

Paralelamente, las fuerzas progubernamentales fueron acusadas de impedir la entrada de comida en Faluya, presa de las penurias, sobre todo de medicamentos. "La ayuda no llegó a Faluya desde que el gobierno recuperó la ciudad vecina de Ramadi", según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados(ACNUR).

El portavoz de la ONU Stéphane Dujarric indicó que el organismo está "muy preocupado", ya que estima que aún hay alrededor de 50.000 personas, y pidió "corredores seguros" para que puedan abandonar la ciudad.

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