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Varias personas cargan, el 4 de mayo de 2016 en Betunia, en la Cisjordania ocupada, con el cuerpo de un palestino abatido por tropas israelíes

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Una familia palestina pudo enterrar en la madrugada de este lunes a uno de sus miembros abatido en noviembre cuando intentaba apuñalar a guardias de seguridad israelíes, la primera vez que la justicia israelí llamó a entregar los cadáveres de los agresores confiscados desde hace varios meses.

Las exequias tuvieron lugar cerca de la Ciudad Vieja de Jerusalén Este, de acuerdo a las condiciones impuestas por las autoridades israelíes: solamente 30 miembros de la familia fueron autorizados a asistir, explicó a la prensa el abogado Mohamed Mahmud, quien medió en nombre de los familiares para la restitución del cuerpo.

Durante la ceremonia no se autorizó el uso de teléfonos móviles. Además, la familia tuvo que depositar una fianza de 20.000 séqueles (más de 4.600 euros) reclamada por las autoridades israelíes para asegurarse de que sus condiciones fueran respetadas, según el abogado.

Mohamed Nemr, de 37 años de edad y padre de tres niños, originario de la Jerusalén Este ocupada y anexada por Israel, intentó el pasado 10 de noviembre apuñalar a dos guardias de seguridad privados que lo abatieron en una de las entradas a la Ciudad Vieja.

El Tribunal Supremo israelí hizo pública el jueves una recomendación llamando a las autoridades a restituir los cuerpos de los atacantes palestinos. La misma va en contra de la confiscación de los cadáveres, una práctica ampliamente aplicada desde el comienzo de la ola de atentados en octubre pasado, en su mayoría con arma blanca.

Esta práctica divide a las propias autoridades israelíes. La más alta jurisdicción israelí ordenó a "la policía que coordine con las familias la entrega de los cuerpos antes del comienzo del Ramadán", el mes de ayuno en el calendario musulmán que comienza en los primeros días de junio.

Según cifras palestinas, tras la inhumación de esta madrugada, Israel mantiene en su poder los restos de otros 17 atacantes, 11 de ellos originarios de Jerusalén este, y los otros 4 de la Cisjordania ocupada. Algunos de estos cadáveres llevan confiscados más de seis meses.

Los Territorios Palestinos, Jerusalén e Israel se han visto sacudidos por esta ola de violencia que ha costado hasta ahora la vida a 204 palestinos, 28 israelíes, dos estadounidenses, un eritreo y un sudanés desde el 1 de octubre pasado, según un recuento realizado por la AFP.

La mayoría de los palestinos muertos fueron autores o presuntos autores de ataques contra israelíes. Los partidarios de la confiscación de los restos argumentan que las exequias se convierten en actos en los que se glorifica la violencia anti-israelí.

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