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El candidato republicano a la vicepresidencia de EEUU, Mike Pence, y su esposa, Karen, entre el público del primer debate de aspirantes presidenciales, el 26 de septiembre de 2016 en la Universidad Hofstra, en Hempstead, Nueva York

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Tras una dramática semana en la que se habló sobre reinas de belleza, denuncias de vídeos de sexo y declaraciones de impuestos, el debate entre candidatos a la vicepresidencia de Estados Unidos podría percibirse como una vuelta a tiempos sencillos.

Por eso el encuentro entre dos políticos discretos -el demócrata Tim Kaine y el republicano Mike Pence- en Farmville, Virginia, será muy distinto del debate que enfrentó a Clinton y Trump.

Ambos candidatos a la vicepresidencia dijeron que sus respectivos compañeros de fórmula generaron un gran espectáculo en el primer debate, que atrajo a un número récord de televidentes, 84 millones.

La cita entre los dos hombres blancos de mediana edad, que algunos usuarios de Twitter predicen que será muy soso, tiene, como siempre en estos casos, el objetivo de atraer a los votantes indecisos.

"Dada la naturaleza polarizadora de los dos candidatos (presidenciales) de los principales partidos y la increíble atención que se presta a cada uno de ellos, el debate entre candidatos vicepresidenciales de 2016 puede tener incluso un atractivo menor del que normalmente tiene", dijo Geoffrey Skelley, de la Universidad de Virginia.

- Segundos en la línea -

Fácilmente eclipsados por la experimentada Clinton y el locuaz magnate inmobiliario Trump, los candidatos a la vicepresidencia siguen siendo importantes considerando que cualquiera de los dos puede llegar a ser el comandante en jefe en caso de que el futuro presidente muera o renuncie.

Hasta ahora, nueve de los 44 vicepresidentes estadounidenses han llegado a ser presidentes por sucesión.

Clinton tiene casi 69 años y Trump, 70 -entre los candidatos de más edad en a la presidencia-, lo que ha hecho que su salud fuera un tema importante durante la campaña.

Kaine y Pence también tienen la oportunidad de compensar los excesos y los puntos débiles de sus compañeros de fórmula.

Mientras Trump cerró una agresiva semana, con ataques dirigidos incluso a una Miss Universo de origen venezolano, "Pence podría tratar de suministrar una imagen más respetable de los republicanos", dijo Joel Goldstein, profesor de derecho constitucional en la Universidad de St Louis.

El demócrata Kaine, por su parte, se presentará "a sí mismo y a Clinton como personas orientadas a las políticas comprometidas a ayudar a los menos afortunados y a la clase media", dijo Goldstein.

"Yo esperaría que la mayor parte de la discusión sea sobre los candidatos presidenciales y sus políticas y no sobre los candidatos a vicepresidente", agregó.

- Convencer a los no convencidos -

Tanto Kaine como Pence mostrarán ser 'chicos buenos' y hombres trabajadores para atraer a los votantes desconectados de una campaña de atmósfera circense.

Clinton dijo que elegía al senador Kaine porque quería a alguien con la suficiente experiencia como para "literalmente levantarse un día y ser el presidente de Estados Unidos".

"Nunca perdió una elección", dijo Clinton sobre su compañero de fórmula y actual gobernador de Virginia.

Kaine, de 58 años, es visto como alguien que puede ayudar a Clinton a obtener el apoyo de los votantes masculinos independientes y su sólido español puede ayudar a cimentar la popularidad de Clinton entre los votantes hispanos.

Cuando Trump presentó a Pence como su compañero de fórmula, el multimillonario definió al gobernador de Indiana como un hombre "sólido" y una figura de unidad.

De 57 años, exmiembro del Congreso y cristiano evangélico conservador, podría asumir la tarea de tranquilizar a los votantes alarmados por la retórica incendiaria de Trump.

"Puesto que tan pocos republicanos visibles apoyan a Trump con entusiasmo, el gobernador Pence ha servido como un importante sustituto para Trump", dijo Goldstein.

Un análisis de Gallup realizado antes de que Joe Biden y Paul Ryan se enfrentaran en 2012 demostró que los debates de los vicepresidentes rara vez tienen impacto.

Incluso después del debate de 2008 que enfrentó a Biden y a la enérgica Sarah Palin -y que fue visto por casi 70 millones de espectadores-, la intención de voto se mantuvo casi sin cambios.

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AFP