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Niños palestinos sostienen carteles con la fotografía de Mohamed Halabi, el director de la ONG World Vision en Gaza, durante una protesta en su apoyo, el 7 de agosto de 2016 en la ciudad de Gaza

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El arresto de dos trabajadores humanitarios acusados por Israel de desviar la ayuda a la Franja de Gaza en beneficio del movimiento islamista Hamas podría complicar aún más la labor de las ONG en ese enclave palestino y en el conjunto de la región.

Las detenciones del director local de World Vision, una importante organización no gubernamental, y de un ingeniero de una agencia de la ONU causaron estupefacción y una mezcla de escepticismo y voluntad de autocrítica entre los miles de palestinos y extranjeros que tratan de ayudar a ese devastado territorio.

Si las acusaciones contra el director de World Vision se verificaran, la magnitud de las sumas desviadas sería "impactante" y podría "tener serias repercusiones en la comunidad internacional", dijo a la AFP Ashley Jackson, investigadora del Overseas Development Institute, un laboratorio de ideas con sede en Londres.

Alemania y Australia han decidido suspender sus contribuciones a World Vision. Y altos funcionarios israelíes exigen un endurecimiento de los controles de las actividades en Gaza, que ya están sometidas a fuertes restricciones en materia de encaminamiento de ayuda y de desplazamiento de personal tanto por parte del Estado hebreo como de Hamas.

Los trabajadores humanitarios consultados por la AFP pidieron el anonimato, por temor a dificultar aún más su labor, siempre a merced de las decisiones de Hamas, que gobierna Gaza desde 2007, como de Israel.

- 'Explotación sistemática' -

Israel y Hamas siguen en estado de guerra larvada. Tres conflictos y el bloqueo de la Franja, agravado por el cierre de su paso con Egipto, sumieron al territorio en una grave crisis humanitaria y económica. Dos tercios de la población sobrevive gracias a la ayuda internacional.

Para Israel, los dos detenidos, Mohamed Halabi y Wahid Borsh, no representan "casos aislados". El embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, considera incluso que ilustran "una tendencia preocupante de explotación sistemática" de las agencias de Naciones Unidas por parte del Hamas.

Israel acusa a Halabi, según los servicios secretos, de haber desviado decenas de millones de dólares de World Vision en beneficio del movimiento islamista. Wahid Borsh, un ingeniero del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), habría facilitado material procedente de escombros para la construcción de un espigón que sirve a las actividades navales de Hamas.

Muchos trabajadores humanitarios se toman en serio esas acusaciones y ven en ellas una oportunidad para revisar sus modos de funcionamiento.

"Tenemos ya tantos mecanismos de verificación que nos parece estar haciendo lo necesario", aunque las sospechas sobre una organización de la importancia de World Vision debería impulsar una revisión de los procedimientos, dice uno de ellos.

- Sumas 'inverosímiles' -

Otros mantienen cierto escepticismo ante las denuncias presentadas con gran despliegue mediático por Israel y consideran "inverosímil" los enormes montos de dinero que habrían sido desviados por World Vision.

Esta ONG realiza su propia investigación, pero estima que las sumas evocadas parecen desproporcionadas, dado que superarían a las de su presupuesto anual de funcionamiento en Gaza.

El coordinador de misiones humanitarias de la ONU en los Territorios Palestinos, Robert Piper, expresó su "grave preocupación" por las ONG.

Otra importante organización, Save The Children, aparece citada en el acta de acusación contra Halabi. Y, según Israel, los dos palestinos detenidos declararon que otros empleados de ONG cooperaban con Hamas.

Las repercusiones de estos casos podrían desbordar el marco del conflicto israelo-palestino, afirmó Tom Keatinge, un experto de temas de criminalidad financiera en el grupo británico de reflexión RUSI.

Los bancos, reticentes de por sí a prestar servicios en zonas de riesgo, podrían ahora revisar sus posiciones ante grandes ONG presentes en Gaza, pero también en Siria, Yemen u otros países.

"No es una condena a muerte [de las ONG], pero es algo grave", resume.

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