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El vicepresidente de Venezuela Aristóbulo Isturis (c) junto al ministro de petróleo Eulogio del Pino (i) y el ministro de Defensa Padrino López (d) en el palacio de Miraflores el 12 de julio de 2016

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El cierre por parte del Citibank de la cuenta de pagos internacionales de Venezuela y el cese de actividades de multinacionales acentúan la crisis económica del país petrolero, cuyo gobierno intenta salir a flote dándole más poder a los militares.

El presidente Nicolás Maduro, quien este martes dejó los puertos bajo el mando de la Fuerza Armada, aseguró que la decisión de Citibank y la salida de la empresa Kimberly-Clark es parte de un plan orquestado por Estados Unidos para "asfixiar la economía venezolana".

"No han podido ni podrán", advirtió en su programa de televisión.

Citibank confirmó que cancelará una cuenta de pago del Banco Central de Venezuela (BCV), tras realizar una evaluación de "gestión de riesgo" en el país, lo que Maduro denunció como un "bloqueo financiero".

A través del Citibank, Venezuela paga todas las cuentas en Estados Unidos y en el mundo, advirtió Maduro, lo que pone al país en serios aprietos pues debe buscar con urgencia otro banco corresponsal para evitar quedar al margen del sistema financiero internacional.

Es una cuestión de "riesgo reputacional", comentó a AFP una fuente del Citibank que reservó su identidad. Explicó que la decisión también afecta a bancos privados, pero la franquicia se mantendrá en el país.

"Esto agrega una complicación porque dificulta los pagos exteriores y hace más compleja las transacciones externas", declaró a AFP el diputado opositor José Guerra, exdirectivo del BCV.

La determinación de Citibank se suma a la seguidilla de cierres o recortes de operaciones de empresas en Venezuela, los grupos estadounidenses como Coca-Cola, Kraft Heinz y Clorox, o las aerolíneas Lufthansa, Aeroméxico y American Airlines.

"El mundo está aceptando que hay cosas muy críticas del gobierno de Venezuela. Citigroup puede estar intentando evitar futuros litigios", comentó a AFP Alberto Bernal, estratega en jefe de XP Securities.

Cumpliendo su amenaza de intervenir las empresas que cesen operaciones, el gobierno se hizo el lunes con el control -y la entregó a los trabajadores- de la planta de Kimberly-Clark, fabricante estadounidense de productos de higiene personal, que suspendió actividades argumentado "el deterioro" económico.

"A Venezuela no la detiene nadie. Con Citibank o sin Citibank, nosotros vamos. Con Kimberly o sin Kimberly, Venezuela va", advirtió Maduro.

El país con las mayores reservas petroleras del mundo sufre una profunda crisis, agravada por la caída de los precios del petróleo, con una escasez que alcanza 80% de alimentos y medicinas, y una inflación de 180,9% en 2015 y proyectada por el FMI en 720% para 2016.

"Las empresas se van porque no reciben divisas, no tienen con qué importar insumos y dejan de producir. La respuesta es tomar la planta, pero ¿con qué van a producir los trabajadores"?, expresó a la AFP Pedro Palma, director de la firma Ecoanalítica.

- Militarización de la economía -

La oposición y analistas sostienen que la crisis es producto del modelo de intervención estatal y el régimen de control de cambio vigente desde 2003, pero Maduro asegura que es víctima de una "guerra económica" que busca provocar malestar para derrotarlo.

Para encarar la situación, Maduro lanzó un nuevo plan contra la escasez, al mando del ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y en el que los ministros quedarán subordinados a este general del Ejército.

El economista Jesús Casique ve en ello un desplazamiento administrativo de los civiles por los militares, que "son los que están sosteniendo a Maduro" ante su baja popularidad.

Puertos, aeropuertos y varias empresas amanecieron con fuerte presencia de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), que fiscalizan la distribución de productos básicos en varios estados del país.

Esta noche, Maduro anunció que los puertos del país quedarán al mando de una autoridad militar, pues el despliegue militar encontró un "caos, un desorden", que advirtió sirven para "la corrupción".

"No me gusta la intervención militar" en cuestiones civiles, pero "este es un asunto de seguridad y defensa de la nación", declaró Padrino López. "Es un asunto de disciplina", agregó.

Maduro argumenta que los militares pondrán orden, pues acusa a la empresa privada de controlar 93% de la distribución de productos básicos y de estar "pulverizando" todo el sistema con el acaparamiento y la especulación.

"No hay ningún cambio relevante, excepto la profundización de ese modelo que hasta ahora lo que ha hecho es destruir la capacidad productiva", afirmó el economista Luis Vicente León.

El aumento del poder de los militares en la política -comandan 10 de una treintena de ministerios- y en la economía desató fuertes críticas.

Maduro, a quien la oposición busca sacar del poder mediante un referendo revocatorio, ya había advertido de la necesidad de "un poder militar cada vez más grande" para enfrentar la "guerra económica".

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