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Una vista de Pudong, el distrito financiero de Shanghai, al amanecer del pasado 9 de septiembre en la ciudad china

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El nivel récord de la deuda en China en el primer trimestre del año es alarmante y podría desatar una crisis bancaria en la segunda economía mundial, con consecuencias más allá del gigante asiático, advierte el Banco de Pagos Internacionales (BIS).

La brecha entre el nivel de crédito y el Producto Interior Bruto (PIB), un indicador clave de la deuda, alcanzó un 30,1% en el primer trimestre del año, un nivel récord, advierte el BIS un informe publicado el domingo.

Este indicador mide la tendencia a largo plazo de la relación entre PIB y la deuda de un país determinado.

En el caso de China, el porcentaje del primer trimestre es muy superior al 10% a partir del cual se considera que el sistema bancario está en riesgo, indica esta institución apodada el "banco central de los bancos centrales" y que también analiza el panorama financiero mundial.

El estudio del BIS analiza la deuda en 41 países, entre ellos Estados Unidos, Grecia y el Reino Unido. China es el país con la deuda más importante.

La institución, con sede en Basilea (Suiza), otorga además a China una "señal roja", que alerta de la posibilidad de una crisis en los próximo tres años y advierte de que el rápido aumento del crédito podría "sembrar las semillas" de crisis futuras.

Las autoridades de Pekín están intentando estimular el débil crecimiento de la economía china, la segunda del mundo, fomentando el crédito barato a tasas bajas.

China está en plena transición entre un modelo económico basado en inversiones públicas y exportaciones y otro que cuenta con el consumo como motor de crecimiento. Pero los analistas creen que esta estrategia aumenta el riego de créditos insolventes.

El año pasado la deuda china fue de 168,48 trillones de yuanes, el equivalente del 249% del PIB del país, según una estimación de la Academia China de Ciencias Sociales, un 'think tank' del gobierno.

En agosto los cuatro principales bancos de país anunciaron un importante aumento de los créditos dudosos (con riesgo de insolvencia) en la primera mitad del año.

Y poco antes el regulador de la banca china ya había advertido que en los últimos tres años los bancos han cancelado 300.000 millones en créditos tóxicos por considerarlos incobrables.

- Un problema global -

China es clave en la economía mundial por lo que una crisis de su sector bancario podría tener graves consecuencias en todo el mundo, que todavía se recupera de la crisis financiera de 2008.

Sin embargo Pekín ha puesto en marcha varias medidas para hacer frente al problema (como el intercambio de deuda por acciones) y los analistas creen que sus enormes reservas de divisas así como el control que ejercen las autoridades sobre los bancos podrían evitar lo peor.

"Arreglar el problema de la deuda será caro pero el proceso (...) no provocará un aterrizaje forzoso [de la economía] o en una crisis bancaria" como la que muchos temen, asegura en una nota Andy Rothman, de Matthews Asia.

Este analista subraya que la mayoría de créditos dudosos están en manos de compañías y bancos estatales y que el gobierno puede controlar cómo y cuando reconocerlos como tóxicos.

Otros observadores son menos optimistas y el número dos del Fondo Monetario Internacional (FMI), David Lipton, dijo hace unos meses que es "crucial" para el mundo que China resuelva este problema.

"En los últimos 20 años hemos aprendido una y otra vez como las alteraciones en la economía y los mercados de un país pueden resonar en todo el mundo", afirmó.

En el mismo sentido, Qiang Liao, director de S&P Global Ratings, dijo a la AFP que el riesgo de la deuda china "sin duda está creciendo" y aseguró que su impacto global "podría ser "enorme teniendo en cuenta el tamaña de la economía china".

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