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Decenas de personas celebran sobre un tanque la toma de una posición militar en el puente del Bósforo, este sábado 16 de julio en Estambul

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"La gente teme un gobierno militar", sentencia Dogan, que como miles de sus compatriotas salió a la calle en Estambul este sábado de madrugada para alzar la voz contra los militares que trataban de derrocar al Gobierno turco.

El pánico se apoderó la noche del viernes de Estambul, la mayor ciudad de Turquía, después de que el ejército cerrara los puentes sobre el Bósforo que unen la parte asiática y europea de la ciudad. Los soldados dispararon contra la muchedumbre que trataba de cruzar a pie el puente Fatih Sultan Mehmet, según un fotógrafo de la AFP que vio decenas de heridos.

Más al sur, en la céntrica plaza Taksim se desató la ira. Ironía de la historia, fue en esa misma plaza donde convergen varias arterias de la margen europea donde se reunieron los opositores al entonces primer ministro Recep Tayyip Erdogan durante las manifestaciones de 2013.

El viernes, aunque el lugar era el mismo que hace tres años, el blanco de las protestas era completamente diferente. Por millares, los estambulitas, algunos enfundados en banderas turcas, llegaron a manifestarse contra el intento de golpe de Estado lanzado por un grupo de militares contra el ahora presidente Erdogan.

"La mayoría de los manifestantes hicieron su servicio militar. Saben lo que significaría el advenimiento de un régimen militar", explicó Dogan, de 38 años, en la plaza Taksim.

Cuando un helicóptero sobrevoló la plaza, los manifestantes levantaron con rabia sus puños en señal de saludo. En tierra, el Ejército respondió abriendo fuego. Al menos tres personas están heridas.

"Son las fuerzas armadas las que han hecho esto. ¡Asesinos!", grita un hombre cuya voz queda casi cubierta por las sirenas de las ambulancias que vienen a buscar a los heridos. Minutos después, llegaron camiones con policías antidisturbios para despejar la plaza.

- 'No va a funcionar' -

"Se ha decretado la ley marcial", lanzó el propietario de un bar de Besiktas, un barrio generalmente animado de Estambul. Para los clientes, es la señal de que ha llegado el momento de volver a casa.

Incluso antes de que la cadena pública TRT anunciara que había un intento de golpe de Estado, esta calle estaba particularmente tranquila para un viernes por la noche.

Solo quedaba un puñado de clientes sentados a la mesa de una cafetería hablando de la tentativa golpista.

"Este país ha vivido muchos golpes de Estado. Estoy en contra. No va a funcionar", dijo uno de ellos, Alí, mostrando su tatuaje con la efigie de Mustafá Kemal Ataturk, que expresa su amor por el fundador de la Turquía moderna.

"Todos se van a casa por el golpe. ¿Cuántos somos aquí? Normalmente este lugar debería estar abarrotado", dijo. "Este golpe de Estado no es bueno, nos va a atrasar 20 años".

Su amigo Basak coincidió: "Este país ha visto muchos golpes y no estamos listos para otro", señaló. La tranquilidad, interrumpida únicamente por el zumbido de los helicópteros, imprimió a algunos barrios de Estambul un inusual aire de ciudad fantasma.

- 'Miedo a una guerra civil' -

El temor a una escalada de violencia llevó a los habitantes de Estambul a aprovisionarse en víveres y dinero en metálico.

"Hay mucha gente en las tiendas a pesar del toque de queda. Hay colas delante de los cajeros automáticos", explicó por teléfono a la AFP Güney Köse, dirigente de una empresa emergente.

"No estoy a favor del AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo, islamamista conservador) y Erdogan no es un gran demócrata, pero un golpe de Estado no es la solución. Temo una guerra civil", dijo.

A primera hora del sábado, Erdogan aseguró que la situación estaba bajo el control del Gobierno.

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