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Trabajadores de la salud instantes después de un bombardeo fuera del hospital Omar bin Abdaziz en el barrio de Maadi en Alepo, Siria, el 16 de julio de 2016

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Alepo seguía este jueves sumida en intensos combates a pesar de la "ventana humanitaria" propuesta por Rusia, que la ONU, considerándola insuficiente, pidió ampliar para aliviar a la sufrida población de esta ciudad de Siria dividida desde 2012 entre el régimen y los insurgentes.

El sábado, una alianza de rebeldes islamistas y combatientes yihadistas consiguió romper tres semanas de asedio del ejército gubernamental que ha dejado a la población en una situación límite.

Los últimos médicos en ejercicio en los barrios rebeldes de Alepo escribieron una carta al presidente estadounidense, Barack Obama, alertando de que la situación sería desesperada para los civiles si el régimen sirio de Bashar al Asad logra impone un nuevo sitio.

El ejército ruso anunció el miércoles que a partir de este jueves abriría una "ventana humanitaria" en Alepo y que suspendería sus bombardeos todos los días entre 07H00 y 10H00 GMT, "para garantizar la total seguridad de las filas [de vehículos] que entran en Alepo" con ayuda para la población.

Sin embargo, según el corresponsal de la AFP en la ciudad, este jueves no llegó ningún tipo de abastecimiento pues los combates se concentraron en la carretera que los rebeldes habían abierto el sábado para romper el sitio.

Actualmente, 250.000 personas viven en las zonas rebeldes y 1,2 millones en los barrios controlados por el gobierno en Alepo, la segunda de Siria y uno de los principales objetivos de un conflicto que ha dejado más de 290.000 muertos desde marzo de 2011.

En una carta abierta, 15 de los 35 doctores que quedan en la ciudad advirtieron de que "sin la apertura permanente de una ruta de abastecimiento, las fuerzas del régimen nos asediarán de nuevo dentro de poco, la hambruna se propagará y los productos de los hospitales se agotarán por completo".

La ONU también consideró la tregua de tres horas diarias insuficiente para introducir la ayuda necesaria para la población civil y exige un nuevo alto el fuego de 48 horas. En este sentido, según el emisario para Siria de la organización, Staffan de Mistura, Rusia está dispuesta a discutir una ampliación de esa "pausa humanitaria".

- Rusia quiere una base permanente -

Insurgentes y fieles al presidente sirio, Bashar al Asad, se preparan para una nueva batalla con el fin de controlar la ciudad.

Este jueves, los violentos combates y bombardeos nocturnos bajaron de intensidad hacia las 07H00 GMT, pero no cesaron del todo. Por la tarde, se concentraban en el sur de Alepo, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

En la región de Raqa (norte), capital de facto del grupo Estado Islámico (EI) en Siria, al menos 30 personas, de las cuales 24 civiles, fueron abatidas y otras 70 resultaron heridas este jueves en diez bombardeos rusos, informó el OSDH.

En un sorpresivo gesto, Turquía propuso a Rusia realizar operaciones conjuntas en Siria contra el EI, a pesar de que Ankara y Moscú han mantenido posturas totalmente opuestas en este asunto hasta la fecha, con el primero apoyando a los rebeldes y el segundo, a Damasco.

No obstante, ambos países han iniciado un acercamiento en los últimos días y el jueves, una delegación de tres responsables turcos representando al ejército, la inteligencia y las Relaciones Exteriores se encontraba en Rusia para discutir sobre Siria, precisó el jefe de la diplomacia turca Mevlüt Cavusoglu.

"Vamos a discutir todos los detalles. Nosotros siempre hemos llamado a Rusia a (colaborar) en operaciones antiDáesh (acrónimo en árabe del EI), nuestro enemigo común", afirmó Cavusoglu.

Moscú, aliado clave de Damasco, pretende transformar en base aérea permanente su aeródromo militar de Hmeimin, en el noroeste de Siria, que alberga los aviones empleados para bombardear a los yihadistas, anunció el jueves un senador ruso.

"Una vez se defina su estatuto legar, Hmeimin se convertirá en una base militar rusa", afirmó Franz Klintsevich en una entrevista al diario Izvestia.

Rusia, aliada del régimen del presidente sirio, afirmó que habían "destruido una fábrica de armas químicas de los suburbios del noreste de la ciudad".

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