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Parte de la campaña para evitar la salida del Reino Unido de la UE, el 16 de junio de 2016 en Charing

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Empresas alemanas, francesas o españolas tratan de evaluar el impacto de una eventual salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) sobre sus contratos, sus cadenas de aprovisionamiento y sus precios, sin disponer de ningún plan B.

Las preguntas se acumulan ante la posibilidad de que los británicos voten el 23 de junio por el Brexit: ¿se devaluará la libra? ¿Volverán las barreras arancelarias? ¿Cambiarán las reglas? ¿Qué ocurrirá con los ciudadanos de otros países comunitarios que trabajan en el Reino Unido y con los británicos instalados en otros países del bloque?

Los empresarios de algunos grandes grupos del continente muy presentes en el Reino Unido ya alertaron sobre los riesgos de este salto a lo desconocido.

"No nos preocupa tanto el impacto a corto plazo y la verdad es que no sabemos cómo será la vida fuera [de la UE]", afirmó recientemente Paul Kahn, presidente en el Reino Unido del grupo aeronáutico Airbus.

El ejecutivo se preguntaba en particular si las futuras inversiones, en caso de Brexit, se dirigirían hacia las plantas instaladas en el Reino Unido o en otros países.

- el precio del helado -

Paul Polman, jefe del gigante holandés agroalimentario y de cosméticos Unilever, se preocupa por el posible aumento de sus helados Magnum, si Londres restablece las tasas de importación sobre los productos lácteos.

"Unilever en el Reino Unido, con sus actividades prósperas, sus centros internacionales de investigación, sus fábricas y sus oficinas (...) se vería afectado" por una ruptura con la UE, advirtió Polman en una carta firmada con sus cuatro predecesores en el cargo.

La multinacional alemana BMW, que fabrica sus modelos Rolls-Royce y Mini en plantas británicas, también avisó que la reinstauración de barreras aduaneras y las incertidumbres sobre los permisos de trabajo de su personal extranjero podría afectar la actividad del grupo. Pero la firma "no está pensando en ningún plan B", afirmó su director, Ian Robertson.

Según una encuesta realizada por el instituto Deloitte para el gremio de la patronal alemana BDI, a las dos terceras partes de las empresas germanas les resulta imposible evaluar las consecuencias de un Brexit. Y solo un 29% han tomado algún tipo de medida.

Los más previsores, alemanes o no, han sido los grupos financieros instalados en la City.

Deustche Bank creó en 2015 un grupo de evaluación de esos impactos.

"En nuestra actividad, siempre se evalúan los posibles impactos [de un acontecimiento] en los balances, la liquidez, el capital", dijo Josep Oliu, presidente del Banco Sabadell, propietario del banco de detalle británico TSB.

Pocas empresas aceptan sin embargo revelar sus eventuales medidas de preparación a un Brexit, por temor a enojar a sus clientes y a sus inversores, o simplemente por falta de claridad sobre cuáles serían las modalidades de la separación.

Entre las alternativas que se manejan figuran la permanencia del Reino Unido en el Espacio Económico Europeo (EEE) como Noruega, firmando acuerdos bilaterales como Suiza o considerando a la UE como un socio comercial similar a cualquier otro.

Las discusiones, según los escenarios, podrían llevar años.

"Es difícil prepararse para un escenario inédito. Y cuando las empresas no pueden tener un 'business plan' realista y no pueden anticipar números, aunque estos sean malos, no se comprometen" en nuevos proyectos, afirma Olivier Salesse, economista de la consultora PwC.

Otra consultora, Euler Hermes, estima que sin un acuerdo de libre comercio, las exportaciones de bienes y servicios de los países de la UE hacia el Reino Unido podrían tener un retroceso de 23.500 millones de euros y que los sectores más golpeados serían los servicios financieros, el automovilístico, el de máquinas y equipos, el químico y el agroalimentario.

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