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Fuerzas libias avanzan en la ciudad de Sirte a 450 km de Trípoli el 12 de junio de 2016

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Las fuerzas progubernamentales libias avanzaban cautelosamente el lunes en Sirte, eliminando a los francotiradores y los artefactos explosivos del grupo yihadista Estado Islámico (EI), que está oponiendo una implacable resistencia en su bastión en Libia.

Después de progresar rápidamente en su ofensiva para recuperar esta ciudad, controlada por el EI desde junio de 2015, las fuerzas leales al gobierno de unión libio (GNA) encontraban dificultades desde el domingo para entrar en la zona residencial donde están atrincherados los yihadistas, según un corresponsal de la AFP que acompaña a los combatientes del GNA.

Apoyados por la aviación y la artillería pesada, las tropas del GNA se encuentran a las puertas de este sector de 5 km2 que tienen cercado, que se expande entre el centro de la ciudad y el mar, al norte.

Para evitar a los francotiradores apostados en los tejados de los edificios y los artefactos explosivos diseminados por los yihadistas, las fuerzas pro-GNA se desplazan prudentemente, ya sea en las calles o en las casas, donde a veces se esconden los extremistas.

"Avanzamos pero vamos con cuidado. No hay enfrentamientos violentos hoy en Sirte", dijo a la AFP un miembro de la célula especial responsable de las operaciones contra el EI. "Lo que importa es que intentamos avanzar", insistió.

Una de las principales armas del EI son los ataques suicidas, enviando a sus kamikazes desde sus barrios residenciales para hacerse estallar contra los pro-GNA. El domingo, tres atentados suicidas con coche bomba causaron un muerto y cuatro heridos entre las fuerzas progubernamentales.

Después de estos ataques, una unidad de las fuerzas del GNA intentó acceder a la zona desde el oeste pero tuvo que retirarse tras los violentos combates con los yihadistas.

- 'Avanzar pese a las dificultades' -

"Continuaremos avanzando pese a las dificultades", afirmó uno de los milicianos pro-GNA.

Estos combatientes se enfrentaron el lunes por la noche a los yihadistas en una zona residencial de Sirte.

Los yihadistas sufrieron "pérdidas considerables en hombres y en armamento", mientras que diez milicianos resultaron heridos, según la página en Facebook de la operación contra el EI.

Uno de sus principales objetivos es alcanzar el centro de conferencias Uagadugú, donde el EI instaló su centro de mando.

Según fuentes médicas, 140 miembros de las fuerzas pro-GNA murieron y más de 500 resultaron heridos desde el inicio de la ofensiva contra Sirte el 12 de mayo.

Según responsables estadounidenses, en Libia habrían unos 5.000 yihadistas del EI, y la mayoría de ellos, muchos extranjeros, estarían en Sirte, situada a unos 300 km de las costas europeas.

En la ciudad vivían unas 120.000 personas antes de la llegada del EI, pero un 75% de ellas consiguió huir. Deben quedar unos 30.000 civiles.

La bandera negra del EI orna los edificios públicos de esta ciudad portuaria donde los extremistas han cometido atrocidades, entre ellas múltiples ejecuciones públicas.

El GNA lleva a cabo la operación bajo un mando conjunto basado en Misrata, a 200 km al oeste de Trípoli, a mitad de camino entre la capital libia y Sirte. En la ofensiva participan milicias fuertemente armadas implantadas en varias ciudades del oeste, y sobre todo las de Misrata, las mejores equipadas del país, con aviones MiG y helicópteros de ataque.

- Acabar con el EI -

Estas milicias están formadas por exrebeldes que derrocaron en 2011 el régimen de Muamar Gadafi y que no quisieron renunciar a sus armas.

La lucha contra el EI empezó realmente tras la llegada a Trípoli el 30 de marzo del gobierno de unión dirigido por Fayez al Sarraj, la única autoridad legítima reconocida por la comunidad internacional. Desde entonces, Sarraj se ha ido ganando progresivamente el apoyo de las milicias.

La ONU, Estados Unidos y Francia saludaron el progreso de las fuerzas del GNA. Los occidentales intentan reducir al máximo el EI, autor de cruentos atentados en todo el mundo, dando apoyo a las fuerzas antiyihadistas sobre todo en Siria e Irak, donde la organización radical está mejor implantada.

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