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El ministro de Defensa de Francia, Jean-Yves Le Drian, visita una fábrica aeroespacial en Montlucon el 5 de abril de 2016

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Los dos principales bastiones del grupo Estado Islámico (EI), Raqa, en Siria, y Mosul, en Irak, "tienen que caer" en 2016, declaró este lunes el ministro francés de Defensa durante una visita a Bagdad.

"Raqa y Mosul, en 2016, tienen que caer", dijo Jean-Yves Le Drian. Agregó que había que "convertir 2016 en el año de un giro importante en nuestro combate contra el llamado Ejército Islámico, el año de la liberación de los principales centros de población que todavía controla, Raqa y Mosul".

El "2016 tiene que ser el año del principio del fin para Dáesh", insistió durante una visita al Servicio de Antiterrorismo Iraquí (ICTS), una unidad de élite que depende del primer ministro Haider al Abadi.

El ministro francés instó a incrementar la "presión" sobre el EI, que según él, está en declive. "La situación en la región ha dado un vuelco entre el final del año pasado y el principio de éste (...) Daésh ha perdido iniciativa", subrayó.

Mencionando las recientes pérdidas territoriales del EI, como en la ciudad iraquí de Ramadi y la siria Palmira -recuperada por el ejército sirio con la ayuda de las fuerzas rusas-, Le Drian reiteró la necesidad de aumentar esa ventaja.

Pero "como está acorralado, Dáesh es más peligroso que nunca", subrayó, recordando que el grupo yihadista sigue siendo una amenaza terrorista importante, especialmente en Europa, donde reivindicó los atentados de París y Bruselas (162 muertos en total).

Hay que seguir actuando para que "sus recursos, sus jefes, su capacidad de planificación de ataques en el suelo europeo sean incesantemente golpeadas y reducidas", agregó.

"Esta presión aumentará la probabilidad de que este movimiento se fracture, que los que se unieron a él por oportunismo traten de alejarse", dijo Le Drian, para quien "es una certeza, Dáesh será vencido".

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