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Unos niños se suben a un columpio en una zona residencial de las afueras de Damasco el 13 de septiembre de 2016

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Las zonas asediadas en Siria esperaban este miércoles con impaciencia los prometidos convoyes de ayuda humanitaria, que seguían bloqueados pese a una significativa reducción de la violencia tras la tregua negociada por las grandes potencias.

Desde la entrada en vigor del cese de hostilidades el lunes por la noche, los combates prácticamente habían cesado entre el régimen y los rebeldes en todos los frentes de batalla, a excepción de tiros esporádicos, según algunos activistas, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) y la ONU.

La tregua llegó tras semanas de discusiones entre Washington y Moscú, que apoyan, respectivamente, a la rebelión y al régimen.

El objetivo es favorecer la reanudación de las negociaciones entre el régimen y los rebeldes para poner fin al conflicto que desde marzo de 2011 ha dejado más de 300.000 muertos, entre ellos más de 87.000 civiles, además de millones de desplazados, según un nuevo balance del OSDH.

Por lo pronto, la tregua debe permitir que la ayuda humanitaria alcance a los centenares de miles de civiles asediados en una veintena de ciudades y localidades, la gran mayoría, por las fuerzas del régimen.

Un responsable de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) descartó la posibilidad de que la ayuda pudiera ser distribuida este miércoles.

"En base a lo que hemos oído en el terreno, es muy poco probable que ocurra hoy", señaló a la AFP David Swanson, portavoz de la OCHA en Gaziantep, Turquía.

- Camiones a la espera -

El "desafío para nosotros es garantizar que todas las partes mantengan la misma posición", precisó, reclamando mayor seguridad.

Swanson señaló que 20 camiones con raciones de alimentos para 40.000 personas esperaban en la frontera turca. "En cuanto nos den luz verde, podremos movernos", afirmó.

"La ayuda no solo será entregada en Alepo (donde más de 250.000 personas no han recibido ayuda de Naciones Unidas desde julio). La ONU en Siria quiere llevar ayuda a otras zonas asediadas o de difícil acceso", precisó.

La víspera, el emisario de la ONU Staffan de Mistura reclamó garantías para los conductores de los camiones.

Para poder enviar ayuda a Alepo, unos militares rusos instalaron un punto de observación móvil en la carretera de Castello, un eje de acceso vital al norte de la segunda ciudad siria que une la región con la frontera turca, desde donde proviene esta ayuda, según las agencias de prensa rusas.

A falta de ayuda, la ciudad al menos vivió su segunda noche de calma consecutiva.

- 'Ningún civil muerto' -

El OSDH señaló que, pese algún disparo esporádico, ningún civil había muerto en la provincia de Alepo desde el principio de la tregua.

El cese de las hostilidades se aplica de forma efectiva. "Si continúa así, sería un desarrollo muy positivo que ahorraría muertes, violencia y éxodo", declaró Rami Abdel Rahman, director del Observatorio.

La tregua, fue presentada como la de la "última oportunidad" por el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, que negoció el acuerdo con el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov.

Pese a todo, el escepticismo prevalece tras el fracaso de varias treguas anteriores en esta compleja guerra en la que están implicados actores nacionales, regionales e internacionales.

Al igual que en la anterior, a finales de febrero, que duró unas semanas, los grupos yihadistas Estado Islámico y Frente Fateh al Sham (ex Frente Al Nosra, brazo sirio de Al Qaida), que controlan amplios sectores del país, están excluidos.

Fuertes combates opusieron en la provincia central de Hama a fuerzas del régimen y de la facción yihadista Jund al Aqsa, considerada terrorista por varios países, según el OSDH.

Si se respeta durante una semana, este cese de hostilidades podría desembocar en una inédita colaboración entre Moscú y Washington contra los dos grupos yihadistas.

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