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Virginia Raggi, candidata del Movimiento Cinco Estrellas (M5S) a la alcaldía de Roma, cierra su campaña en Ostia Lido, en la costa de la capital italiana, el 17 de junio de 2016

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Los habitantes de las principales ciudades de Italia votaban este domingo, sin mucho entusiasmo, en la segunda vuelta de las municipales, que podrían llevar a una joven abogada a la alcaldía de Roma y suponer una dura derrota para el jefe del gobierno Matteo Renzi.

Los colegios electorales abrieron a las 07H00 (05H00 GMT) y cerrarán a las 23H00 (21H00 GMT) en 126 municipios, entre ellos Roma, Milán, Nápoles y Bolonia.

A las 19H00 (17H00 GMT), la participación era del 36,5%, un poco menos que el 43,6% registrado en la primera vuelta, según datos del ministerio del Interior.

En Roma, Virginia Raggi —la candidata del partido antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5S) fundado por el humorista Beppe Grillo— obtuvo el 35% de votos en la primera vuelta, por delante de Roberto Giachetti, el candidato que apoya el Partido Democrático (PD, centroizquierda) de Renzi.

"Hoy es algo muy especial, tenemos la suerte de tener alguien nuevo que podría cambiar las cosas. Todos los otros fracasaron, espero que ellos sí lo logren", dijo a la AFP Aldo, un jubilado de 72 años que votó al M5S en Roma.

El PD también está en dificultades en Turín, donde el alcalde saliente podría perder frente a una joven candidata del M5S.

Además en Milán, la capital económica del país, donde su candidato Giuseppe Sala (38,5% en la primera vuelta) está casi empatado con su rival de centroderecha Stefano Parisi (38,4%).

En Bolonia se espera un duelo izquierda-derecha. En Nápoles, el candidato de Renzi ni siquiera se clasificó para la segunda vuelta y el alcalde actual, el independiente Luigi De Magistris, podría volver a ganar. De Magistris, un político atípico, anunció el viernes la fundación de un nuevo movimiento de izquierdas cuando hayan pasado las elecciones.

Desde hace semanas, Matteo Renzi intenta minimizar el impacto de los posibles malos resultados de su partido en las municipales y asegura que su único objetivo es el referéndum de octubre sobre la reforma constitucional. El primer ministro ya ha anunciado que en caso de perderlo dimitirá.

Mientras tanto el M5S, fundado en 2009 y que en 2013 se convirtió en segundo partido de Italia con el 25% de los votos en las legislativas, sigue avanzando con su denuncia sistemática de la corrupción política.

- 'Ruptura del sistema' -

La denuncia de la corrupción ha sido el 'leitmotiv' en Roma de Virginia Raggi, la candidata del M5S, que sin embargo no ha dado muchos detalles de su programa para reducir la enorme deuda de la ciudad (12.000 millones de euros) ni sobre su futuro equipo.

Esta última cuestión es clave porque el M5S no tiene políticos experimentados, algo que se ha notado en su gestión de las ciudades que ya gobierna, como Parma o Livorno.

En los últimos días, la prensa ha criticado a Raggi que no habría declarado algunos ingresos como consultora aunque ella lo niega. "Sólo es barro, ya no saben cómo atacar. Ya lo aclaré, todo está declarado", dijo la candidata.

Sea cual sea el resultado, el escrutinio dejará una "marca" en la política italiana e incluso "una posible ruptura del sistema", escribió el sábado el director del diario La Repubblica, Mario Calabresi.

Con el M5S, "se elige la frescura y la inexperiencia como principal valor, y se asocia a la esperanza", escribió Calabresi, que compara a los militantes del M5S a los pasajeros que se ponen a pilotar un avión para protestar contra los retrasos y las ventajas salariales de los pilotos.

En los últimos actos de campaña, estuvieron ausentes tanto Renzi, de viaje a Rusia, como Grillo. Tampoco se oyó la voz de Matteo Salvini, el líder de la Liga Norte.

En cuanto a Silvio Berlusconi, que intenta sin éxito seguir siendo el líder del centroderecha en Italia, sigue hospitalizado tras una operación a corazón abierto.

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