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Tavan Tolgoi, la mayor mina de carbón de Mongolia, situada en el sur del desierto de Gobi, el 26 de junio de 2016

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En las estepas de Mongolia, un gigantesco agujero en el suelo oculta miles de millones de toneladas de recursos que, según los políticos, podrían traer prosperidad, pero los habitantes votarán el miércoles para las legislativas sin esperanzas de mejora.

Los sueños de bienestar forman parte del pasado. Hastiados de la corrupción, los votantes ven ahora el futuro tan negro como el carbón de Tavan Tolgoi.

En Tsogttsetsii, una ciudad cercana a esta mina a cielo abierto, en pleno desierto de Gobi, los camiones levantan una polvareda blanca.

En las yurtas (ger en mongol), cuelgan pancartas de los candidatos, en las que se comprometen a convertir los recursos mineros en empleo, enseñanza y mejoras en el sistema sanitario. Pero los proyectos acumulan retrasos debido a los desacuerdos con las compañías extranjeras y el desplome de los precios del carbón.

En la capital, Ulán Bator, las habitantes, frustrados por la corrupción y el marasmo económico, dicen que prefieren no votar.

"Mongolia tiene todos los recursos naturales, pero somos uno de los países más pobres", lamenta Otgonbayar, un obrero. Desde su yurta se divisan montañas de desechos junto a la mina. "Los dirigentes políticos se limitan a aprobar las leyes que les conviene", protesta.

Lejos ha quedado el optimismo de la revolución mongola de 1990 que marcó el final del yugo soviético, e incluso del reciente boom económico de 2011, cuando el crecimiento se disparó un 17% gracias a la subida de los precios de las materias primas.

- 'Apatía' -

La participación electoral ha bajado al 65% en 2012, afirma Ashleigh Whelan, directora en Mongolia para el grupo de reflexión estadounidense International Republican Institute (IRI).

"Constatamos un nivel de apatía en el proceso electoral, vinculado al hecho de que los ciudadanos tienen la impresión de no contar con una opción adecuada", explicó.

Hace dos meses, el Tribunal Constitucional mongol modificó el modo de elección de los 76 miembros del Parlamento, para pasar de un sistema proporcional a uno mayoritario.

La iniciativa redujo drásticamente las oportunidades de las formaciones pequeñas en un país dominado por el Partido Democrático (PD, gobernante) y el Partido del Pueblo Mongol (PPM, oposición), sospechosos de haber conspirado para repartirse el poder.

Byambaagiin Bayarmagnai, un responsable ecologista de 37 años, está decepcionado. "Se vivía mejor bajo el PPM", afirma.

Tavan Tolgoi es uno de los muchos proyectos colosales que permitirían reducir la pobreza en Mongolia. Pero esta riqueza es todavía un espejismo.

La desaceleración económica en China (principal socio comercial de Mongolia) provocó el derrumbe de los precios de las materias primas y las divergencias políticas frenaron la explotación de los recursos.

- 'Venta de acciones' -

Una excoalición gubernamental PD-PPM concedió a cada mongol acciones de una empresa pública de Tavan Tolgoi, que el actual primer ministro, Chimediin Saikhanbileg (PD), propone comprar a los particulares. Una iniciativa tachada de compra disimulada de votos de cara a los comicios del miércoles.

A pesar de ello, más de un millón de mongoles (un tercio de la población) son partidarios de vender sus acciones, incluso a expensas de quedarse sin posibles dividendos en el futuro.

Lo único que quieren es poder "servir carnero frito", explica Julian Dierkes, de la universidad de la Columbia británica, refiriéndose a una especialidad gastronómica local. "Esto demuestra hasta qué punto la gente está desesperada y necesita dinero".

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