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El presidente argentino Mauricio Macri el 22 de febrero de 2016 en Buenos Aires

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Argentina espera para el viernes el anunciado veto del presidente argentino, Mauricio Macri, a una ley antidespidos aprobada por la oposición y que significó su primer revés político, en un momento de tensión social por una elevada inflación y el temor al desempleo.

"Con el veto hay grandes posibilidades de paro. Hay que salir a la calle", advirtió Pablo Micheli, secretario de la Central de Trabajadores Autónoma (CTA) al concluir una reunión en la sede de Gobierno para aumentar el salario mínimo en 2017.

Macri prevé vetar la ley el viernes, indicaron sus colaboradores más cercanos.

Micheli dijo que "el presidente podría apelar al sentido común y pensar que la mayoría de la población está a favor de esta ley".

La Cámara de Diputados convirtió en ley el proyecto que ya había sido aprobado en el Senado el 27 de abril. Ambas cámaras ostentan mayoría opositora.

Impulsada por el kirchnerista Frente para la Victoria (peronismo de centroizquierda) con respaldo sindical, y con el apoyo a último momento del Frente Renovador (peronismo centroderecha) que lidera el excandidato presidencial Sergio Massa, la iniciativa contó con 145 votos a favor, 3 en contra y 90 abstenciones.

La ley, que es cuestionada por las cámaras de industriales y el sector de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) en momentos de estancamiento económico en la tercera economía latinoamericana, no será promulgada por Macri, ratificaron altos funcionarios de su gobierno de centroderecha.

"No creemos que esta herramienta legislativa ayude a los trabajadores", había dicho el miércoles el jefe de gabinete, Marcos Peña, quien agregó que "esta ley perjudica la creación de empleo".

El presidente del bloque oficialista Cambiemos en la Cámara de Diputados, Nicolás Massot, afirmó que en el oficialismo están "convencidos de que ésta no era la solución, sino que incluso puede ser perjudicial".

La ley antidespidos propone declarar la emergencia ocupacional por seis meses, durante los cuales un trabajador despedido sin causa puede solicitar su reincorporación inmediata o percibir doble indemnización.

- Veto -

La aprobación de la norma supone el primer revés político que sufre Macri desde que asumió el gobierno el 10 de diciembre.

En marzo, el presidente había logrado, contra todo pronóstico, que la mayoría opositora en el Congreso aprobara la ley que permitió un pago millonario a los 'holdouts', con los que Argentina mantenía un litigio de 15 años en Estados Unidos.

La ley tiene respaldo de las cinco centrales obreras, que denuncian unos 155.000 despidos desde que Macri llegó a la presidencia en un marco de deterioro social con un aumento de la pobreza que llega al 34,5% de la población, según un estudio de la Universidad Católica.

El gobierno sostiene que es un tema que se instaló con fines políticos, que no hay un problema de desempleo real en comparación con años anteriores -aunque no hay estadísticas oficiales-.

El jefe de gabinete recordó que en 2002 la expresidenta Cristina Kirchner (2007-2015), entonces senadora, no votó la ley antidespidos cuando había "20% de desocupación", al considerar que perjudicaba la creación de empleo.

- Protestas en ciernes -

Ante el impacto del anunciado veto presidencial, los principales líderes sindicales advirtieron que habrá medidas de fuerza y movilizaciones de envergadura.

El titular de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, consideró que el veto será "un cachetazo en el rostro al movimiento sindical" y anunció que desde esa central convocarán "a la acción y a la movilización".

El veto sería "un acto de arrogancia que avasalla no solamente al Congreso, sino también a cinco centrales obreras".

Casi la mitad de los argentinos con trabajo teme perder su empleo, según un sondeo de la consultora Analogías de principios de mayo.

El estudio indicó que un 48,3% tiene "mucha" (22,9%) o "bastante" (25,4%) preocupación por quedar desempleado en un contexto económico de caída del consumo y casi 40% de inflación anual, según mediciones privadas.

El titular del bloque de diputados del Frente para la Victoria, Héctor Recalde, dijo que "si veta, (Macri) tendrá el veto de los trabajadores".

La ventaja que tiene Macri, según opinó el analista político Rosendo Fraga, "es que a pesar de fuegos artificiales de la oposición nadie más tiene una idea real de cómo arreglar la economía".

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