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Theresa May habla ante la conferencia anual del Partido Conservador británico, este miércoles 5 de octubre en la ciudad inglesa de Birmingham

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La primera ministra británica, Theresa May, clausuró este miércoles el primer congreso del Partido Conservador tras el Brexit, cuyas propuestas anti-inmigración provocaron reacciones encendidas en el Reino Unido.

"Tras 20 años contribuyendo a este gran país y ser distinguida con la Orden del Imperio Británico, ¿cuánto tiempo pasará hasta que me hagan coser una estrella en la ropa?", se preguntó la bailarina española Tamara Rojo, directora artística del English National Ballet, recordando la estrella amarilla que los nazis hacían portar a los judíos.

En su discurso de clausura en el congreso de Birmingham, en el centro de Inglaterra, la primera ministra dijo que quería garantizar a las empresas "una máxima libertad de comercio y de funcionamiento en el mercado único" europeo, pero que el país no votó a favor de salir de la UE para "abandonar de nuevo el control de la inmigración".

May afirmó que el Brexit fue una "revolución", un voto a favor "no sólo de cambiar la relación con la UE, sino también para pedir un cambio en el modo en que funciona este país, y la gente que se beneficia de ello. Para siempre".

Todos los líderes europeos y la Comisión Europea han reiterado en numerosas ocasiones que no se hará una excepción con el Reino Unido para acomodar ambas cosas, y que el mercado único es la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas.

"Se lo puedo explicar en inglés" si no lo entiende, afirmó el mes pasado el ministro de Exteriores alemán, Wolfgang Schauble, ridiculizando a su par británico Boris Johnson porque afirmó que inmigración y mercado único no están vinculados.

- Corbyn: los conservadores "han caído más bajo todavía" -

Con la libra hundiéndose respecto a su cotización de hace tres décadas por la amenaza de una ruptura traumática con la UE, May presentó además un programa para ocupar "el centro" político, pero quedó eclipsado por el Brexit y las propuestas para reducir la llegada de inmigrantes.

Por ejemplo, sus ministros propusieron que las empresas británicas hagan público el número de extranjeros que emplean, como método de disuasión, limitar el número de estudiantes extranjeros, endureciendo las condiciones para recibir un visado, o ir sustituyendo a los médicos y enfermeras extranjeros por británicos.

Asimismo, afirmaron que los europeos instalados en el Reino Unido no deben asumir que podrán quedarse en el país, sino que dependerá de la reciprocidad que logren de la UE.

La mayoría de los europeos instalados en el país viven en Londres, y su alcalde, el laborista Sadiq Khan, escribió en Twitter que el congreso conservador "transmite un mensaje profundamente inquietante a millones de personas (que están) viviendo y haciendo su aportación a nuestro país".

El líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, acusó a los dirigentes conservadores "de haber caído todavía más bajo al atizar las llamas de la xenofobia y el odio en nuestras comunidades, y acusar a los extranjeros de nuestros propios errores".

El director interino de las Cámaras de Comercio Británicas, Adam Marshall, estimó además que todas estas medidas "serían malas para la economía, la creación de empleo y la inversión empresarial".

- Apoderándose del espacio del UKIP -

La víspera del cierre del congreso conservador se conoció la noticia de la dimisión de Diana James, líder del Partido para la Independencia del Reino Unido (UKIP), tan solo 18 días después de ser elegida en reemplazo de Nigel Farage.

Este partido pasó años predicando en el desierto a favor de la salida de la Unión Europea y la reducción de la inmigración, algo que Farage recordó este miércoles.

Lo que ha dicho May en el congreso "es justo lo que yo decía hace tres o cuatro años, y se reían de mí por decirlo", aseguró Farage, que negó que vaya a volver al liderazgo del partido del que dimitió tras su victoria personal en el referéndum sobre la UE del 23 de junio.

"Creo que Theresa May está haciendo un muy buen trabajo colocando sus piezas en terreno del UKIP", estimó Matthew Goodwin, profesor de la Universidad de Kent y experto en el partido de Farage, a la radio BBC.

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AFP