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El nuevo jefe de Gobierno austriaco, Christian Kern (I), y el presidente saliente de la República, Heinz Fischer, se saludan tras la investidura de Kern en el Palacio de Hofburg, en Viena, el 17 de mayo de 2016

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El socialdemócrata Christian Kern fue investido este martes jefe de Gobierno de Austria, tras la dimisión de Werner Faymann ante el avance de la ultraderecha en la elección presidencial, cuya segunda vuelta se celebra esta semana.

Kern, de 50 años, asumió el cargo tras ser investido en el palacio presidencial por el jefe de Estado saliente, Heinz Fischer. "Va a asumir un gran cargo, magnífico pero dífícil, con muchas responsabilidades", le advirtió Fischer a Kern durante la ceremonia.

Christian Kern, quien dirigía hasta ahora la compañía nacional ferroviaria (ÖBB), tendrá como misión fortalecer al partido socialdemócrata (SPÖ), del que también toma la dirección, y dar un nuevo impulso a la coalición formada con los conservadores del Partido Popular (ÖVP).

Ambas formaciones renovaron su alianza formada en 2007 y mantenida en tres elecciones legislativas, pero sufrieron un revés inédito en la primera vuelta de la presidencial del 24 de abril, cuando sus dos candidatos fueron eliminados.

Desestabilizado por esta derrota, el canciller Werner Faymann (SPÖ), en el cargo desde 2008, dimitió dos semanas después de las elecciones, al considerar que ya no contaba con la confianza necesaria en su partido.

Norbert Hofer, el candidato del partido de extrema derecha FPÖ, quedó en cabeza en la primera vuelta de las presidenciales, con el 35% de los votos. En la segunda vuelta del próximo domingo se enfrentará al exdirigente de los Verdes Alexander Van der Bellen (21,3%). El duelo se anuncia extremadamente ajustado. Una victoria de Hofer podría modificar el panorama de la política austriaca y dar un golpe de volante en una Europa marcada por el avance de la ultraderecha.

El presidente austriaco, elegido por seis años, no participa en la gestión cotidiana del país pero dispone de extensos poderes, como el de nombrar un nuevo canciller y el de disolver el Parlamento.

- Popularidad -

En la dirección de ÖBB desde 2010, Kern enderezó las cuentas de la empresa ferroviaria y mantuvo buenas relaciones con los sindicatos.

La convivencia con un presidente de extrema derecha sería uno de los muchos desafíos a los que se enfrentaría el nuevo canciller, que figuraba desde hace tiempo entre los posibles candidatos del SPÖ, del que forma parte desde su juventud.

Su gestión en la asistencia a los cientos de miles de migrantes que pasaron por Austria durante la crisis migratoria del verano de 2015 fue aplaudida por su humanidad y eficacia. Según una encuesta publicada este fin de semana por el diario Kurier, Kern goza de buena popularidad (42% de opiniones favorables).

Christian Kern "tiene una tarea hercúlea por delante" y la primera es la de "curar las fracturas del partido", dividido entre sus alas izquierda y derecha, según el politólogo Thomas Hofer. El cambio de rumbo del Gobierno en materia de política migratoria con la decisión, estos últimos meses, de limitar el número de solicitantes de asilo y de restringir sus derechos, ha agravado las divisiones.

El partido conservador ha hecho de esta línea su condición para continuar la coalición con los socialdemócratas, cuyo mandato durará normalmente hasta el 2018.

El nuevo canciller, cuya línea política sigue siendo un misterio, deberá también definir la posición del SPÖ frente al FPÖ. Algunos socialdemócratas anuncian abiertamente posibilidades de alianza.

Nacido en un barrio popular, diplomado en periodismo y en administración de empresas, Kern trabajó como consejero ministerial del SPÖ durante su juventud.

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