AFP internacional

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, habla con los medios de comunicación a la salida de un hospital de Estambul, donde se encuentran algunos heridos por el atentado, el 7 de junio de 2016

(afp_tickers)

Once personas, entre ellas siete policías, murieron este martes en el centro de Estambul y 36 más resultaron heridas en un atentado con coche bomba contra un vehículo policial, atribuido a los rebeldes kurdos del PKK.

"Siete policías y cuatro civiles perdieron la vida en un atentado con coche bomba contra la policía antidisturbios", anunció a la prensa el gobernador de Estambul, Vasip Sahin, en el lugar del atentado, en el barrio de Beyazit.

El ataque, de momento no reivindicado, dejó 36 heridos, tres de ellos en estado crítico, añadió el gobernador.

La policía turca detuvo a cuatro sospechosos que fueron llevados a la sede de seguridad de Estambul para ser interrogados, informó la agencia de prensa gubernamental Anatolia.

La bomba, activada a distancia, estalló en hora punta al paso de un autobús que transportaba a agentes de policía, puntualizó el gobernador. El ataque tuvo lugar en el segundo día del ramadán.

El 'modus operandi' del atentado, que claramente no apuntaba a turistas, corresponde al del PKK, los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, indicó a la cadena CNN-Türk Mete Yarar, especialista en cuestiones de seguridad.

En esa línea, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, acusó a los rebeldes kurdos de estar detrás del ataque. "No es nuevo que la organización terrorista [denominación oficial del PKK] propague sus ataques en las ciudades", declaró Erdogan ante la televisión después de visitar a unos heridos ingresados en un hospital de la ciudad.

La explosión se produjo junto a la estación de metro de Vezneciler, cerca de los principales reclamos turísticos del centro turístico, como la mezquita de Suleimán.

La zona también se encuentra cerca del Gran Bazar y de la Universidad de Estambul, la más grande de la ciudad, donde se postergaron los exámenes previstos.

En las imágenes difundidas por televisión podían verse los escaparates reventados de las tiendas colindantes.

La explosión se produjo enfrente de un lujoso hotel frecuentado por turistas extranjeros, el Celal Aga Konagi Hotel, una mansión otomana reconvertida.

El ministro de Relaciones Exteriores turco, Mevlüt Cavusoglu, aseguró después del ataque que "Turquía seguirá luchando con eficacia contra los terroristas [del PKK] y Dáesh", el acrónimo en árabe del grupo Estado Islámico.

Francia, Alemania y la OTAN expresaron su solidaridad con Turquía. El presidente francés, François Hollande, condenó "con la mayor firmeza el odioso atentado terrorista" en Estambul.

- Serie inédita de atentados -

Desde hace varios meses, Turquía vive en estado de alerta por una serie inédita de atentados atribuidos al grupo yihadista Estado Islámico o relacionados con la reanudación del conflicto kurdo.

Dos atentados suicidas golpearon ya zonas turísticas de Estambul y fueron atribuidos a la organización Estado Islámico.

El 19 de marzo, un suicida se hizo estallar en una arteria comercial del centro de Estambul, matando a cuatro turistas extranjeros, entre ellos tres israelíes y un iraní.

En enero, otro atentado suicida, igualmente atribuido al EI, mató a doce turistas alemanes en el centro histórico de la ciudad, la más grande de Turquía.

Sin embargo, cuando se trata de ataques contra las fuerzas de seguridad, las autoridades suelen apuntar a los rebeldes kurdos, enfrascados en combates contra el ejército en el sureste del país.

En abril, Estados Unidos advirtió a sus ciudadanos de la existencia de "amenazas creíbles" de atentados contra los turistas en Estambul y Antalya (sur).

Los atentados han dañado el sector turístico turco, con una caída del número de visitantes del 28% en abril de este año respecto al mismo mes de 2015, según datos del Gobierno. La caída mensual fue la mayor en 17 años y preocupa a medida que se acerca la temporada de verano.

Turquía, miembro de la OTAN y de la coalición antiyihadista liderada por Estados Unidos en Irak y Siria, parece haber intensificado sus operaciones contra el EI en el norte sirio, donde los extremistas controlan numerosas zonas fronterizas.

Según algunos analistas, eso hace que el país sea más vulnerable ante el riesgo de atentados.

afp_tickers

 AFP internacional