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Un logotipo de la compañía petrolera brasileña Petrobras, a la entrada de su sede en Rio de Janeiro el 15 de julio de 2016

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La estatal Petrobras anunció este martes un "plan estratégico" quinquenal de reducción de inversiones y desendeudamiento para sanear sus cuentas, golpeadas por uno de los mayores escándalos de la historia de Brasil y por la caída de los precios del crudo.

El plan contempla un recorte de 25% de las inversiones en el periodo 2017-2021 respecto a la última revisión, así como una reducción de la relación entre la deuda neta y su Ebitda (ganancia antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones), que debería pasar de 5,3 veces, como registraba en 2015, a 2,5 veces en 2018.

"En los próximos dos años nos concentraremos en recuperar la solidez financiera de Petrobras" y "en un horizonte total de cinco años nuestra propuesta es que la empresa ya haya sido saneada, con estándares de gestión y ética incuestionables", aseguró su nuevo presidente, Pedro Parente.

"Desde 2008, hubo un crecimiento acelerado de la deuda (...), pero estamos tomando medidas para lidiar con ese problema", agregó, en la presentación del Plan Estratégico en la sede del grupo en Rio de janeiro.

La deuda de Petrobras saltó de 43.313 millones de dólares a fines de 2008 a 506.584 millones en el tercer trimestre de 2015.

La compañía cerró 2015 con pérdidas récord de 34.836 millones de reales (9.600 millones de dólares al cambio de la fecha).

En el segundo trimestre de este año reportó ganancias de 106 millones de dólares, rompiendo una racha de tres trimestres en rojo, aunque ese resultado obedeció "en parte a la valoración del real" frente al dólar desde el año pasado, reconoció Parente.

Los anuncios fueron bien acogidos por los inversores. Hacia las 16H00 locales (19H00 GMT), las acciones preferenciales de Petrobras subían 2,61% (después de haberse valorado casi un 3,50%) y las ordinarias un 1,07%, apuntalando al índice Ibovespa de los principales valores, que operaba en alza de 0,52%.

- Venta de activos -

Las inversiones propias de la firma que supo ser sinónimo de futuro en Brasil antes de quedar enredada en graves denuncias de corrupción totalizarán 74.100 millones de dólares en el periodo 2017-2021, un 25% menos que lo anunciado en enero de este año (USD 98.400 millones).

El 82% de esos fondos irán al sector de exploración y producción y el 17% al área de refinado y gas natural.

El plan incluye asimismo un recorte de gastos operacionales de 11% y proyecta mantener "un ritmo intenso de asociaciones y desinversiones", que en los próximos dos años deberán aportar 19.500 millones de dólares.

Las desinversiones se iniciaron de hecho en julio, con la cesión de un campo presal (en aguas profundas) a la noruega Statoil por 2.500 millones de dólares.

El grupo también cederá activos en áreas ajenas a sus áreas tradicionales -el petróleo y el gas- retirándose de las actividades de biocombustibles, que en Brasil tienen un gran desarrollo a través del etanol a base de caña de azúcar.

"El etanol es principalmente un producto de base agrícola (...) pero no es nuestra especialidad", explicó Parente, recordando que uno de los mayores puntos fuertes de Petrobras es "su capacidad única de exploración en aguas profundas", o presal.

El plan de reducción de costos prevé dar continuidad a las reducciones voluntarias de plantilla. Más de 9.200 operarios se acogieron a ese plan en 2016 y unos 9.700 lo harán en 2017, de acuerdo con los datos publicados el martes.

Los anuncios se hicieron bajo una amenaza de huelga de operarios de la empresa contra el plan de congelamiento de salarios.

- El primer plan bajo el gobierno de Temer -

El plan es el primero bajo la gestión de Parente, que llegó al cargo en junio, de la mano del nuevo jefe de Estado conservador Michel Temer en el marco del proceso de destitución de la mandataria de izquierda Dilma Rousseff por el Congreso.

Petrobras afronta al mismo tiempo las consecuencias del escándalo de los sobornos pagados por grandes constructoras a políticos y ejecutivos para obtener licitaciones de la petrolera -que le costó más de 2.000 millones de dólares en sus balances- y de la caída del precio del barril de 100 dólares a mediados de 2014 a menos de 45 dólares en la actualidad.

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