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El delegado del Gobierno sirio, Bashar al-Jaafari (C), y el embajador sirio de Naciones Unidas en Ginebra, Hussam Eddin Ala (I), asisten a una ronda de negociaciones para la paz en Siria, en la sede de la ONU en Ginebra, el 24 de marzo de 2016

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Las negociaciones de paz para Siria se reanudaron en Ginebra este miércoles, al mismo tiempo que la tregua corre el riesgo de romperse y el régimen organiza elecciones legislativas en las regiones que controla.

Este nuevo ciclo de diálogo, que debería durar unos 10 días, se produce tres semanas después de una primera ronda en la que no se registraron avances importantes.

Este nuevo ciclo de conversaciones intersirias, se inició en la tarde con un encuentro entre el emisario especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, y una delegación del Alto comité de negociaciones (HCN), que reúne a los principales grupos de opositores al régimen de Damasco.

"Vamos a discutir con más profundidad sobre el asunto de la transición política", dijo De Mistura en conferencia de prensa.

"Asad es el mal que golpeó a Siria, quien forzó a millones a huir de sus casas y encarceló a miles de personas", dijo el jefe de la delegación del HCN, Assad al-Zoabiel.

"La única forma de solución para los sirios es que Asad y los otros personajes emblemáticos del régimen se vayan", añadió.

Interrogado sobre las elecciones legislativas organizadas el miércoles en Siria, el jefe de la delegación del HCN las calificó de "farsa".

"Las verdaderas elecciones generales serán organizadas con la participación de todos los sirios", concluyó.

"La próxima fase de las conversaciones de Ginebra será crucial" porque "nos concentraremos en la transición política, la gobernanza y los principios constitucionales", había advertido De Mistura el lunes en Damasco.

El régimen y la oposición están divididos sobre la cuestión de la transición política, porque esta última exige la creación de un cuerpo ejecutivo dotado de todos los poderes y del que estaría excluido el presidente Bashar al Asad.

El régimen, por su parte, pide un gobierno ampliado a miembros de la oposición bajo la presidencia de Asad.

Rusia, que apoya política y militarmente a Damasco, considera que las conversaciones deben centrarse en la redacción de una nueva Constitución.

"El resultado del proceso político debe ser una nueva Constitución, en la que se amparen las elecciones anticipadas", dijo el canciller ruso, Serguei Lavrov.

La reanudación de las conversaciones coincide con las elecciones legislativas que el régimen organiza el miércoles en las zonas bajo su control.

Mas de 11.000 candidatos concurren a estos segundos comicios desde el inicio de la guerra en 2011, tachados de "ilegítimos" por la oposición dentro y fuera de Siria, así como por Occidente.

Según un portavoz del gobierno británico en Ginebra, esos comicios "demuestran hasta qué punto es (el régimen) ajeno a la realidad". "Sólo cuando se haya creado un órgano de transición y hayan cesado los combates se podrán organizar elecciones libres y justas", añadió.

- Preocupación por la tregua -

La tregua en vigor desde el 27 de febrero parece cada vez más frágil en Siria, donde régimen y yihadistas se preparan para una batalla decisiva en la provincia septentrional de Alepo.

El director del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), Rami Abdel Rahman, habló de "un recrudecimiento notable de las operaciones militares, en particular en la provincia de Alepo, en comparación con el mes de marzo".

Igualmente siguen los combates en varios puntos de la carretera que une Alepo y Damasco, por un lado entre tropas del régimen y yihadistas de Al Qaida, y por otro entre varios grupos rebeldes.

La provincia de Alepo, cuyo control se reparte entre el régimen, los rebeldes, los yihadistas y los kurdos, "tiene la llave de la paz o de la guerra en Siria", según Rahman.

Ni la filial siria de Al Qaida, Al Nosra, ni el grupo Estado Islámico participan en la tregua negociada, pero la primera combate junto a rebeldes del centenar de grupos insurgentes que sí han firmado el alto el fuego.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió que las entregas de víveres para la población atrapada en el conflicto pueden interrumpirse brutalmente si se reinician las hostilidades.

"El alto el fuego (...) dio a la población mucho más que un simple acceso a los mercados, les dio un acceso a la ayuda. Les dio esperanza", declaró a la AFP el número 2 del PMA, Matthew Hollingworth. "Y el final del alto el fuego acabaría con esa esperanza".

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