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El rey de Jordania Abdalá II (D) habla con soldados durante su visita a una unidad del del ejército en localidad no divulgada durante el mes santo islámico del Ramadán, el 20 de junio de 2016.

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La explosión de un coche bomba mató este martes a seis soldados en una zona desértica de Jordania, en la frontera con Siria, donde se hacinan decenas de miles de refugiados sirios que huyen de la guerra.

El ataque acentúa el temor de que los yihadistas logren infiltrarse en Jordania desde Siria, donde el reino hachemita participa desde 2014 en la coalición internacional liderada por Estados Unidos contra el grupo Estado Islámico (EI), que controla amplias zonas de Siria e Irak.

Según un breve comunicado del ejército, el coche bomba estalló a las 05H30 (02H30 GMT) en la región de Rukban (nordeste) y causó seis muertos: cuatro guardias fronterizos, un miembros de los servicios de seguridad y un agente de protección civil. Otras 14 personas resultaron heridas.

El coche vargado con explosivos había salido del campo de refugiados sirios y pasado por un apertura, utilizada para la ayuda humanitaria, en un muro de tierra que separa el campamento de la primera posición del ejército jordano.

El conductor hizo estallar su vehículo al llegar a nivel de la "posición militar avanzada", después de evitar los disparos de los militares, precisó el texto.

- Segundo atentado en dos semanas -

Pocas horas después, el rey Abdalá II visitó la sede central del ejército en Ammán y prometió "golpear con mano de hierro a todo aquel que intente dañar la seguridad del país o de sus fronteras".

"Estos odiosos actos terroristas sólo refuerzan nuestra voluntad de luchar contra el terrorismo", añadió el rey.

"Los terroristas atacan de nuevo, esta vez a nuestros guardias fronterizos (...) Este mal lo venceremos", escribió el ministro de Relaciones Exteriores jordano Naser Judeh en su cuenta de Twitter.

El atentado se produjo dos semanas después de un ataque que dejó cinco muertos en una oficina de los servicios de inteligencia cerca de Ammán.

Hasta ahora Jordania ha conseguido mantenerse relativamente al abrigo de la violencia que arrecia en Irak y Siria, dos países vecinos.

Ningún grupo ha reivindicado el atentado del martes, cometido en una zona desértica en la que viven 60.000 sirios que piden refugio en Jordania, según el recuento de los guardias fronterizos publicado en mayo.

El representante en Jordania del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Andrew Harper, declaró a la AFP que no se tiene constancia de víctimas entre los solicitantes de asilo sirios.

ACNUR lleva meses pidiendo a las autoridades jordanas que "dejen de bloquear a la gente en las zonas fronterizas apartadas durante meses" y las "traslade rápidamente a los centros de tránsito".

Pero Ammán alega "motivos de seguridad". La acogida es lenta -aduce- por miedo de que haya yihadistas del EI entre los refugiados.

Casi 2.000 sirios mezclados entre los refugiados son sospechosos de colaborar con el EI, advirtió en mayo el jefe de los guardias fronterizos, el general Saber al Mahayra. Algunos llevaban armas y municiones.

Jordania acoge a más de 600.000 refugiados sirios, según las cifras de la ONU, y 1,4 millones, según las autoridades.

Durante los dos primeros años de la guerra en Siria, desatada en 2011, había 45 pasos fronterizos abiertos a lo largo de los 378 km de frontera que separan Jordania de Siria. Quedan cinco, tres de ellos reservados a los heridos.

La guerra en Siria ha causado más de 280.000 muertos y obligado a huir a la mitad de la población.

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