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Uno de los carteles electorales del partido de derecha populista Unión Democrática del Centro por el 'no' en el referéndum para simplificar la naturalización de los nietos de inmigrantes, en Zúrich el 7 de febrero de 2017

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Los suizos se pronuncian el domingo sobre una simplificación del procedimiento de naturalización para los nietos de inmigrantes, pero la derecha populista agita el fantasma de la inmigración musulmana a golpe de carteles provocativos para oponerse al proyecto del Gobierno.

En el curso de los diez próximos años, unos 2.300 jóvenes podrían beneficiarse cada año de este proceso simplificado, según el ejecutivo.

los diputados de la Unión Democrática del Centro (UDC, partido antiinmigración que consiguió la prohibición por referéndum de la construcción de minaretes en Suiza) han alertado a los suizos contra "la sobrepoblación extranjera y el aumento masivo de musulmanes".

Delante de las estaciones y otros lugares públicos han pegado carteles que muestran a una mujer vestida con el niqab (velo integra) con el eslogan: "¿Naturalizaciones descontroladas? NO".

La propuesta del gobierno pretende conferir a las autoridades federales la competencia de atribuir la nacionalidad suiza a los extranjeros "de la tercera generación" para acortar el proceso y hacerlo menos costoso.

En Suiza habitualmente son los cantones y las comunas los que examinan las demandas de naturalización, que a continuación son validadas por las autoridades federales, haciendo durar el proceso incluso años.

El proyecto del gobierno, que ha sido apoyado por todos los partidos salvo el UDC (que dispone del mayor número de diputados en la cámara baja), excluye, no obstante, la adquisición automática de la nacionalidad.

Las condiciones de naturalización no son modificadas: el candidato debe dominar una de las cuatro lenguas nacionales (alemán, italiano, francés o romanche) y respetar las leyes y valores fundamentales de la Constitución.

El candidato debe haber nacido en Suiza, haber estado escolarizado en el país al menos cinco años y tener como mucho 25 años. Uno de sus padres debe haber vivido 10 años en Suiza y haber acudido a la escuela allí al menos 5 años. Por último, uno de sus abuelos debe tener un permiso de residencia en Suiza o haber nacido allí.

El límite de 25 años coincide con la edad más allá de la cual un suizo se libra de hacer el servicio militar obligatorio.

Según las autoridades, unos 25.000 nietos de inmigrantes, "principalmente originarios de Italia, Turquía y países del sudeste de Europa" podrían beneficiarse inmediatamente de agilizar el proceso.

- El 'miedo' al niqab -

Según el último sondeo publicado el 1 de febrero por el instituto gfs.bern, el 'sí' ganaría con un 66% de los votos frente a un 31% de votos por el 'no' y un 3% de indecisos. Otra encuesta publicada el mismo día por el grupo de prensa Tamedia daba un 55% al 'sí' y un 44% al 'no'.

En todo caso, en Suiza jamás pueden excluirse las sorpresas en las votaciones. Más aún en este caso, explica a AFP el politólogo de la universidad de Lausana Andreas Ladner, "la cuestión de la nacionalidad ha vuelto a ser muy importante" en la actualidad.

Por ello, gfs.bern pide prudencia, ya que el "sí" ha perdido terreno (-8 puntos) frente al sondeo precedente, y el "no" ha ganado 10.

Y según los autores de la encuesta, el cartel de la campaña a favor del "no" mostrando a la mujer en niqab ha influido en la intención de voto.

El objetivo es "provocar el miedo", "confrontar a la gente a sus temores potenciales", analiza Pius Walker, responsable de una agencia de comunicación en Zúrich.

"Hay un cierto paralelismo con lo que ocurre en Estados Unidos con Donald Trump", señala a AFP.

Para la UDC, el niqab, "símbolo del rechazo a la integración, no es irrelevante".

"En una, dos generaciones, ¿qué serán, esos extranjeros de la tercera generación?", se pregunta el diputado UDC Jean-Luc Addor, copresidente del comité contra la naturalización forzada.

"Ya no serán italianos, españoles ni portugueses: serán originarios de las primaveras árabes, de la África Subsahariana, del cuerno de África, de Siria o de Afganistán", asegura.

"Casi todos son musulmanes, mayoritariamente hombres, que, por su cultura y su religión, no siempre brillan por el respeto a las mujeres", sentencia.

AFP