AFP internacional

Ciudadanos camboyanos hacen cola para entrar a la sala del juicio a Nuon Chea y Khieu Samphan, el 2 de julio del año 2015 en Phnom Penh

(afp_tickers)

El tribunal que juzga los crímenes de los Jemeres Rojos en Camboya se centró este martes en la práctica masiva de los matrimonios forzados, a menudo acompañados de violaciones, un tema todavía tabú casi 40 años después.

Decenas de miles de hombres y mujeres fueron obligados a casarse, muchas veces mediante ceremonias colectivas, en el marco de un plan de los Jemeres Rojos para estimular la natalidad.

Una camboyana abrió el martes el ciclo de testimonios sobre la cuestión contando su matrimonio forzado a principios de 1978 con un miliciano jemer rojo veinte años mayor que ella.

"Nos forzaron a casarnos" durante una siniestra ceremonia colectiva con otras 12 parejas, declaró la mujer, cuyo nombre no fue revelado.

Ante este tribunal especialmente creado en Phnom Penh con la ONU, la testigo explicó haber cedido, pues aquellos que rechazaban casarse desaparecían, como le ocurrió a su prima.

Desde el momento en que firmaron el acta matrimonial, su nuevo marido quiso violarla, explicó. "Me resistí. Entonces se quejó a su jefe, Phann, quien me convocó", añadió. Éste la violó tras amenazarla con una pistola y luego la envió con su marido, contó la mujer. A finales de 1978 tuvo una hija.

"Nunca le conté esta historia a nadie, pero el momento de hablar ha llegado" , concluyó la mujer quien, tras la caída del régimen y por presión social, siguió viviendo con el esposo que se le había impuesto.

Después de ella, Sou Sotheavy, un transexual de 75 años, contó que se le había obligado a casarse con una camarada del campo de trabajo.

"Nos anunciaron que la población de Camboya no iba bien y que teníamos que casarnos para repoblar el país", declaró, agregando que los guardias vigilaban a los recién casados en los campos para asegurarse de que se "consumaba" el matrimonio.

Los octogenarios Nuon Chea y Khieu Samphan, únicos altos dirigentes del régimen de Pol Pot todavía vivos, comparecen por las atrocidades cometidas entre 1975 y 1979 en nombre de una utopía marxista que pretendía deshacer la sociedad de la coacción del dinero y prohibir la religión.

Dos millones de camboyanos, un cuarto de la población, murieron de agotamiento, hambre o en torturas y ejecuciones. Nuon Chea y Khieu Samphan ya fueron condenados a cadena perpetua en un primer proceso. Este segundo juicio, comenzado en 2014, deberá finalizar este año y su veredicto se espera a finales de 2017.

afp_tickers

 AFP internacional