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Montaje de fotografías que muestra a la candidata a la nominación demócrata estadounidense, Hillary Clinton, el 4 de abril de 2016, y al candidato a la nominación republicana Donald Trump el 16 de febrero de 2016

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Es la paradoja de la elección presidencial estadounidense de 2016: la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump, que tienen casi garantizado enfrentarse en noviembre por la Casa Blanca, son los dos muy impopulares.

Dos tercios de los electores (un 65%) tiene una opinión desfavorable del multimillonario y apenas un cuarto (24%) una opinión favorable, según un reciente sondeo de Wall Street Journal/NBC. Hillary Clinton tiene un 56% de opiniones desfavorables y un 32% de opiniones favorables, de acuerdo con ese sondeo.

Otra encuesta de CNN el miércoles les daba un 56% de impopularidad a Trump y un 49% a Clinton. "Históricamente, nunca hemos visto esto", explicó a la AFP Jeanne Zaino, experta en política de la Universidad de Iona. "Que haya uno (impopular) es una cosa. Pero aquí se trata de los dos", agregó.

Donald Trump, de 69 años y 'outsider' imprevisible que nunca ha ejercido un cargo electivo, ha irritado a buena parte del electorado con sus comentarios sobre las mujeres, los mexicanos y los musulmanes.

Hillary Clinton, de 68 años, muy experimentada ya que fue senadora por Nueva York y secretaria de Estado, tiene grandes dificultades para conseguir la confianza de muchos votantes que no logran descifrar su verdadera personalidad.

¿Cómo llegaron entonces a convertirse en los candidatos probables de sus partidos? "Por la forma en la que elegimos los candidatos", explicó Robert Shapiro, experto de la Universidad de Columbia en Nueva York.

En 2012, apenas el 16% de los estadounidense en edad de votar había participado en las primarias. "Los que se desplazan son más bien militantes o extremistas", dijo. No se trata del estadounidense medio.

Teniendo en cuenta a los 17 candidatos republicanos que se lanzaron a las primarias, Donald Trump solo necesitó los votos de "un pequeño segmento del electorado estadounidense" para convertirse en el probable nominado de su partido, agregó.

- Opiniones muy marcadas -

Del lado demócrata, Hillary Clinton ha aprovechado que no tenía rival, con la excepción de Bernie Sanders. "Los otros candidatos capaces decidieron no lanzarse en la carrera porque era un mal año para un demócrata para presentarse a la Casa Blanca", señaló Shapiro, en referencia a la impopularidad de la Administración de Barack Obama.

Si Donald Trump y Hillary Clinton no son populares es porque "son muy conocidos", precisó Jeanne Zaino. "La gente tiene una opinión muy marcada de los dos lados", explicó. Los estadounidenses saben todo de las vidas, éxitos y debilidades de los dos.

Clinton, que sueña con ser la primera mujer presidenta de Estados Unidos, está inmersa en la vida pública desde hace 20 años: primera dama cuando su marido, Bill, era presidente (1993-2001), senadora de Nueva York (2001-2009) y luego secretaria de Estado (2009-2013).

Donald Trump es célebre desde hace años por su fortuna, sus rascacielos, sus dos divorcios y la emisión del reality show 'El aprendiz', que animó durante más de una década.

"Muchos demócratas tienen la impresión de que el partido se convirtió en el partido de los Clinton y eso no les gusta", apuntó Sam Abrams, experto del Sarah Lawrence College. "Muchos de mis estudiantes no han conocido un periodo durante del cual un Clinton o un Bush no fuese presidente o no dominara la vida política nacional", agregó.

Por ello existe una aspiración a algo diferente, especialmente entre los jóvenes que prefieren ampliamente a Bernie Sanders, de 74 años y senador por Vermont (noreste).

- Campaña violenta -

Tres cuartas partes de los estadounidense se dicen decepcionados de sus políticos, lo que ha provocando el surgimiento de 'outsiders', y la violencia de la campaña no ha ayudado a mejorar la imagen de los candidatos con más visibilidad.

Antes de retirarse de la contienda el martes por la noche, el republicano Ted Cruz acusó a Trump de ser un "mujeriego", "mentiroso patológico" y "narcisista".

Bernie Sanders, por su parte, continúa denunciando los vínculos de Hillary Clinton con Wall Street y sus discursos por los que cobró cientos de miles de dólares.

La batalla entre Clinton y Trump podría ser brutal, aunque todo eso no contará demasiado el día de las elecciones. Los estadounidenses irán a votar primero que nada contra el adversario y no por su candidato, según una encuesta de CNN.

El 51% de los demócratas que votarán a Clinton lo hará para bloquear a Trump y solo un 48% para apoyar a la exsecretaria de Estado. Del lado de Trump, el 57% de los republicanos lo votará para oponerse a Clinton y apenas el 43% para apoyar al multimillonario.

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