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El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, habla en la base aérea de Villamor, en Manila, el 13 de septiembre de 2016

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Los llamamientos a investigar al presidente filipino, Rodrigo Duterte, se multiplicaban este viernes tras unas explosivas acusaciones según las cuales presuntamente mató en persona a un funcionario y ordenó el asesinato de un millar de personas cuando era alcalde.

Un hombre, que se presenta como "asesino arrepentido", relató el jueves ante una comisión senatorial que Duterte había matado con sus propias manos a un investigador del Ministerio de Justicia.

El "arrepentido", Edgar Matobato, también explicó que formaba parte de un escuadrón de la muerte que había asesinado a un millar de personas, delincuentes y opositores en Davao, por orden de Duterte, de 71 años, que era entonces alcalde de esta ciudad.

"Se trata de acusaciones graves, que tomamos en serio y examinamos", declaró Mark Toner, portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos.

La organización Human Rights Watch (HRW) pidió la apertura de una investigación de la ONU.

"No se puede esperar que el presidente Duterte investigue sobre sí mismo. Es pues crucial que Naciones Unidas se encargue" de hacerlo, declaró Brad Adams, director para Asia de HRW.

La comisión senatorial filipina investiga sobre los asesinatos de más de 3.000 personas, víctimas de la brutal campaña anticrimen lanzada por Duterte desde su llegada al poder a finales de junio.

El presidente filipino aún no se ha pronunciado sobre las acusaciones del "arrepentido".

El ministro de Justicia, Vitaliano Aguirre, calificó su testimonio de atajo de "mentiras" e "invenciones".

Desde hace tiempo, Rodrigo Duterte es acusado por las organizaciones de defensa de derechos humanos de haber desempeñado un papel en el asesinato de más de un millar de pequeños delincuentes en Davao, ciudad que dirigió durante cerca de dos décadas.

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