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Varios trabajadores reparan la viclovía Tim Maia que se rompió producto del oleaje, el 13 de junio de 2016 en Rio de Janeiro

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El "lifting" de Rio de Janeiro para los Juegos Olímpicos que arrancan en agosto ya tiene grietas: las obras de infraestructura de transporte están plagadas de imprevistos, atrasos y fallas, la más grave de las cuales costó la vida a dos personas.

"Hoy en día, las licitaciones son hechas con proyectos a mínima", lamentó a la AFP Maria Cascao, profesora de ingeniería civil de la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ). "Eso obliga a hacer obras adicionales, lo cual implica retrasos y sobrecostos", añadió.

Y es en estas prácticas abundan las sospechas de corrupción: las principales empresas constructoras de las obras para los Juegos o vinculadas a ellos están implicadas en el gigantesco escándalo de corrupción que defraudó a la estatal Petrobras.

"Las obras en torno a los Juegos son de naturaleza política, y hay mucha presión para llegar a tiempo", sostuvo asimismo Cascao. "Los atrasos implican acelerar las obras, y eso a su vez puede acarrear fallas".

Violentas olas hicieron volar por los aires el 21 de abril una parte de la nueva ciclovía que bordea el litoral atlántico y une las playas de Copacabana e Ipanema a Barra de Tijuca, cuartel general de los Juegos Olímpicos.

Dos personas que pasaban por la ciclovía, inaugurada en enero, cayeron desde gran altura al mar, contra las rocas, y murieron.

- Dudas sobre el nuevo metro -

El informe técnico tras el accidente mostró que no hubo estudios oceanográficos preliminares, y que nadie imaginaba que las olas pudieran alcanzar la ciclovía y golpearla de abajo hacia arriba, tirándola contra las rocas.

"Hay una responsabilidad política de la alcaldía, lo asumo", dijo el lunes el alcalde de Rio, Eduardo Paes, que se niega no obstante a asumir las "responsabilidades objetivas".

El fantasma de la falta de precauciones y al fin de cuentas de la seguridad planea por encima de las obras de la extensión de la línea 4 del metro, que debe unir también Ipanema a Barra da Tijuca.

La inauguración de la línea 4, varias veces aplazada, está prevista ahora para el 1 de agosto, cuando la ceremonia inaugural de los primeros Juegos en Sudamérica tendrá lugar el 5 de agosto. El servicio será parcial, reservado a la "familia olímpica".

¿Se habrán realizado todos los tests necesarios para garantizar su seguridad? Según el calendario inicial, las pruebas debían realizarse entre octubre de 2014 y septiembre de 2015, para una apertura total al público en febrero de 2016.

Pero ahora la aceleración de las obras, debido a los atrasos, "suscita dudas en cuanto al tiempo suficiente reservado a todos los ajustes y tests necesarios a la realización de este proyecto", se alarmó la semana pasada el Tribunal de Cuentas del estado de Rio.

- Cráteres -

El encargado de la obra, el gobierno estatal de Rio de Janeiro, insiste en que todos los protocolos de seguridad serán respetados, incluido el periodo de seis meses de pruebas.

"Los tests de los sistemas comenzaron en enero de este año y el test del material en junio de 2015, respetando las disposiciones en el contrato", dijo la secretaría de Transporte del estado.

Pero Sergio Magalhaes, profesor de Urbanismo de la UFRJ, advierte que "hay un gran optimismo" sobre la inauguración en tiempo y hora del nuevo metro. "Hacer circular los trenes en un plazo tan corto presenta riesgos", alertó.

En el capítulo retrasos, la alcaldía anunció a mediados de mayo que el nuevo bus expreso (BRT) de la ruta "Transolímpica" solo parará en tres estaciones de las 21 previstas.

No unirá las zonas olímpicas de Barra da Tijuca y Deodoro, donde debía estar la terminal. En mayo de 2011, la alcaldía apostaba sin embargo a una finalización "en 2015" de esta obra iniciada en junio de 2012.

Hay huecos en el calendario, pero también en las carreteras: el asfalto del viaducto construido para hacer una doble vía en parte de la ruta entre Ipanema y Barra ya tenía inmensos pozos a comienzos de junio, apenas unos días después de su apertura al público.

Los pozos fueron rellenados, pero al día siguiente volvieron a formarse. Finalmente se optó por una solución provisoria: taparlos con placas metálicas.

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