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Unas cepas de vino Malbec de la bodega Concha y Toro, a las afueras de Santiago de Chile, en una imagen del 22 de noviembre de 2014

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El incremento de la temperatura ha convertido el sur de Chile en terreno fértil para la elaboración de buenos vinos, optimizando cepas únicas que solo se encuentran en esta zona del país, como un Malbec centenario.

Cuarto exportador mundial de vinos, con 52,9 millones de cajas vendidas en 2015, tradicionalmente Chile ha cultivado sus viñedos en el extenso valle de la zona central del país, a lo largo de casi 700 kilómetros.

Pero desde hace una década, favorecido por el cambio climático, los cultivos se han ido extendiendo hacia el sur, hasta alcanzar las regiones de El Maule y El Biobío, cobijadas por la cordillera de la costa, una gran cantidad de volcanes, valles y cristalinos lagos y ríos.

"Gracias a un incremento de uno y dos grados (de la temperatura), gran parte de los cultivos del vino pueden moverse más al sur", dijo a la AFP Pablo Zamora, director científico del centro de innovación de agricultura en vino de la Universidad de California con sede en Chile.

Una decena de bodegueros se ha instalado ya en el sur chileno, donde se puede encontrar el vino más austral cerca de la localidad de Chile Chico, en plena Patagonia, donde producen un tipo de Pinot Noir.

Más al norte, en las cercanías del volcán Chillán, y a unos 450 kilómetros al sur de Santiago, "hay suelo basáltico (roca volcánica) y se debiese vinificar de distintas formas con cepas de Cabernet, Carignan, Garnacha, Merlot, o Pinot", afirmó por su parte, Francois Massoc, enólogo chileno-francés.

- Un Malbec de 100 años genéticamente puro -

Este viaje de los viticultores hacia el sur no ha estado exento de sorpresas. En su camino han encontrado cepas desconocidas o que quedaron en el olvido, debido a que por años los productores mantuvieron su foco de interés en la zona central del país.

Uno de estos grandes descubrimientos se produjo cerca de la localidad de San Rosendo, en la región del Biobío (a unos 520 kilómetros al sur de Santiago), donde los productores elaboraron por años un vino de mesa de muy bajo valor, llamado 'Pipeño', mediante la mezcla de esta cepa chilena con otras desconocidas. Pero cuando los enólogos comenzaron a llegar a la zona, descubrieron que en realidad se trataba de una especie de Malbec de unos 100 años de antigüedad, un vino tradicionalmente producido en Argentina y Francia y que parece que fue llevado a San Rosendo por los colonos franceses en el siglo XIX.

Según los especialistas, no existe un Malbec cuya raíz y planta sea pura como la encontrada en el sur de Chile. En Estados Unidos, por ejemplo, se logró producir un Malbec injertado para que soporte la plaga de la filoxera que acabó con la producción de las cepas puras que existían en Francia en el siglo XIX. El de Chile "es un Malbec genéticamente 100% puro", afirmó Massoc.

En San Rosendo, se encontraron siete hectáreas de Malbec y otras pocas plantas de Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc, convirtiendo esa zona en un banco genético de estos tipos de uvas, lo que ha causado un gran interés en Europa y Estados Unidos, donde sus cepas han sido afectadas por el calor.

"Europa y Estados Unidos están preocupados, porque sus Cabernet Sauvignon no están aguantando las temperaturas, por lo que existe un problema de material genético y tienen que buscar respuestas para solucionarlo", declaró a la AFP Maximiliano Morales, ingeniero agrónomo, quien lidera el emprendimiento Nodo estratégico Chile vitivinícola 2.0, apoyado por la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), y que busca promover estas cepas.

Dos bodegueros chilenos han mostrado su interés en adquirir las uvas, mientras que productores extranjeros han expresado su curiosidad por saber si este Malbec tiene propiedades únicas debido a su antigüedad y su genética.

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