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Tendencias Alisar el cabello con productos adecuados

 Si contienen más de 0,2% de formol, los productos para alisar el cabello pueden resultar peligrosos para la cliente y para el que aplica el tratamiento. De hecho, esa cantidad de formol en este tipo de tratamientos está prohibida. 

 Si contienen más de 0,2% de formol, los productos para alisar el cabello pueden resultar peligrosos para la cliente y para el que aplica el tratamiento. De hecho, esa cantidad de formol en este tipo de tratamientos está prohibida. 

(Reuters)

En Suiza algunos establecimientos de belleza utilizan el alisado progresivo para el cabello a base de formol, con productos del mercado brasilero que son calificados de nocivos para la salud. 

Es un tratamiento que utiliza formol (o sus derivados) para alisar el cabello. Su empleo en muchos lugares del mundo ha crecido a causa de la demanda creciente por tener el cabello lacio. El uso de ese producto con una concentración que supera el 0,2% permitido puede producir cáncer.

A pesar de tratarse de un producto prohibido,  una gama de marcas de este tratamiento alisador puede adquirirse por Internet o directamente en las peluquerías, o son aplicados incluso por personas que hacen el tratamiento a domicilio, sin ningún control.

Son innumerables los artificios para engañar a los consumidores: fabricantes que intentan alterar el rótulo de los productos utilizando otras denominaciones para las sustancias de base, cambiar los nombres de los tratamientos, e incluso, a veces, omitir las sustancias derivadas del formol que componen las fórmulas del producto.

El tratamiento se ofrece ampliamente en varias peluquerías suizas. Es suficiente buscar en Google o mirar rápidamente los periódicos en línea de las comunidades brasileras. Hay anuncios incluso en las redes sociales, donde se puede leer claramente “alisado con o sin formol”.

Los salones de peinado que emplean estos tratamientos están ubicados en varias ciudades helvéticas y también en los pueblos más remotos.  Mujeres, hombres y niños  que se hacen aplicar este tratamiento, ignoran el peligro al que se exponen.

También hay profesionales serios

Algunos profesionales son honestos e informan sobre las sustancias que utilizan. Otros alegan estar en el límite de lo permitido. 

En Brasil es común encontrar en la prensa reportajes sobre el control de los productos y las cantidades de formol utilizadas. Los resultados no son para nada favorables. En estas informaciones se indican los riesgos que corren los consumidores y, principalmente, los profesionales  que aplican este producto varias veces al día. La realidad no parece ser muy diferente en Suiza. Simplemente por el hecho que para alisar el cabello crespo o ensortijado es necesario usar, en muchas ocasiones, productos más concentrados que lo que aceptan las normas usuales.

Según especialistas en la materia – confirmado por la Agencia de Vigilancia Sanitaria de Brasil (ANVISA)- el 0.2%  de formol en la composición del producto se requiere para conservar el producto.

‘Botox del cabello’

La estrategia para burlar al consumidor, y eliminar las críticas a la técnica de alisado con formol, es darle nombres atractivos al procedimiento, como  Cepillado al Chocolate Blanco o Negro, Inteligente, Japonesa, Egipcia, Marroquí, Progresiva Light, Relajación etc.

Los que promueven este tipo de tratamiento, lo suelen llamar ‘Queratina’ o ‘Botox del cabello’. El nombre de los derivados de formol empleados es larga: Mwethanas (metanal), Oxymethylene (oximetileno), Methylaldehyde (metil aldehído), Oxomethane (oximetano), Formalina, Aldehído Fórmico o Metileno Glicol. Y este producto con el calor de las planchas y secadoras para alisar el cabello liberan la sustancia en concentraciones muy por encima de lo recomendado.

Normas de la OMS

Las autoridades de Brasil, Estados Unidos de Norteamérica y Europa son conscientes de los riesgos. ANVISA prohibió en Brasil en 2009 el uso de las fórmulas de alisado que contengan  más de 0.2% de formol o sus derivados. La Comisión Europea también impone ese límite.

El formol, considerado como agente cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde el 2004, está también en la mira del gobierno norteamericano. El Instituto Nacional de Cáncer (INCA) brasileño sonó la alarma ese mismo año. “El formol está clasificado como un agente reconocidamente cancerígeno” afirma el sitio web de dicho ente.

La policía del cantón suizo de Argovia, por medio de su portavoz,  reconoce que no se multa a quien utiliza productos que contienen formol.  En relación con las ciudadanas brasileñas que lo traen a Suiza, oculto en sus maletas al regresar de su país de origen a Suiza, esta autoridad cantonal explica que “si estas personas son controladas en la aduana y se les encuentran pequeñas cantidades de este producto, no hay ninguna intervención de las autoridades, pues se trata de productos para el uso personal”. Sin embargo, si la cantidad de estos productos es mayor, la policía puede decidir consultar al servicio de protección del consumidor de Aargau, encargada de retirar los productos del mercado, si constata irregularidades.

Multa pesada

Según Bernard Cloëtta,  director jurídico de la Asociación Suiza de Cosméticos y Detergentes (SKW) las violaciones de la regla que define la cantidad de formol permitida en los productos es pasible de una multa de hasta 40.000 francos suizos. La misma disposición es también válida en la Unión Europea. “Ya hemos solicitado a las agencias de aplicación de la ley que tomen medidas contra la comercialización de los productos con concentraciones no admitidas, que son peligrosas especialmente para los trabajadores de peluquerías”, explica Cloëtta. No se han registrado casos de contaminación con el producto.

Esta sustancia comenzó a utilizarse para alisar el cabello hace ya doce años, en los salones de belleza del suburbio de Río de Janeiro. En aquel momento no se conocían los riesgos, hasta que comenzaron a aparecer casos de quemadura del cuero cabelludo.  Después de imponerse como técnica en todo Brasil, fue extendiéndose al mundo entero.  Ana dos Santos*, que utiliza dicho químico en su peluquería de Zúrich,  comenta: “Fui de vacaciones a  Dubái y a Tailandia  y encontré salones que ofrecían el alisado progresivo”. La brasilera reconoce no preocuparse por las consecuencias del uso de estos productos.

La SKW publicó en 2011 un comunicado informando sobre los peligros de los productos con altas concentraciones de formaldehido,  utilizados por muchos profesionales en Suiza.
La asociación subraya su preocupación por el hecho de que muchas de estas sustancias son adquiridas vía Internet y que un gran número de profesionales de peluquerías  así como de consumidores ignoran los riesgos de esta práctica. 

Según la entidad,  esos productos que rebasan la barrera del 0,2% deben ser retirados del mercado. Recuerda que el formol solo puede ser tolerado en una concentración máxima de 0,2% en cosméticos, 0,1% en artículos de higiene bucal y 5% en esmaltes para las uñas.

Límite del 0,2%

Empleado como conservante de cadáveres, al formol se le relaciona con diversos tipos de cánceres. Según la OMS, este químico tiene relación con la aparición de tumores de nariz, de boca, faringe, laringe y tráquea. También puede atacar al hígado. El cáncer puede demorar años en aparecer. En concentración tóxica ataca al organismo de diferentes maneras. En contacto con el cuero cabelludo,  produce una especie de quemadura química. También puede causar la obturación de la tráquea y de los bronquios, dificultando el pasaje del aire. En casos extremos, induce al colapso de la circulación sanguínea, de consecuencias fatales. 

Algunas marcas reprobadas: 

Vitalise Profesional Papaya Tratamiento: 4,99% de formol
Termo Reduction system reduction+intelligent turmalina step 2 (Onyx NX
profesional): 3,75% de formol
Gloss Finalizador (Línea Eagle Cosméticos Profesionales): 3,92% de formol
Liss Perfect: 3,1% de formol
Thermo Hair (Alfatrat línea intelege): 2,7% de formol
Botox: 2,17% de formol
Algo Más o Beauty: 0,38% de formol

(Fuente: Fantástico, Red Globo) 

Además de los perjuicios para la salud, muchos consumidores, especialmente mujeres, destinan verdaderas fortunas para pagar los tratamientos. Por ejemplo, en la peluquería Cindirella, en Basilea, cada aplicación del producto con formol en una cabellera ondulada cuesta en promedio unos 200 francos suizos. La peluquera explica que, sin embargo, el precio dependerá de la composición del cabello y de la estructura de las ondulaciones. “Cuanto más enrulado, más caro”, señala. Algunos salones cobran hasta 400 francos por cada aplicación, que puede tener un efecto de duración de 4 o 5 meses.

La razón del rechazo a los rizos

El pelo lacio es sinónimo de felicidad para las brasileñas. Según un estudio realizado por la industria de cosméticos L’Oréal, el 63% de las mujeres de ese país sudamericano lo desean. Esa norma estética constituye la segunda más importante preocupación,  solo por detrás de la obesidad. Menos del 20% de las población femenina tiene el cabello lacio, lo que explica el potencial del mercado propicio a tratamientos con formol. En Brasil cerca del 42 % de las mujeres se alisan el cabello.

Brasil es el tercer mayor mercado de belleza del mundo, solamente por detrás de Estados Unidos y de China. En cifras: cada persona usa entre cuatro y cinco productos diferentes exclusivamente para el cuidado del peinado. Según el fabricante L’Oreal, el cabello de las mujeres brasileras pasa, en un año, por 18 servicios químicos y 240 utilizaciones de pinzas de calor.

De acuerdo con la antropóloga Adriana Maria Penna Quintão, en su tesis del Programa de Post-Grado en Antropología de la Universidad Federal Fluminense (UFF), para las mujeres de su país el cabello representa una herramienta de poder. Una persona con el pelo arreglado y liso sería percibida como más saludable, ya que existe una asociación popular entre belleza y salud corporal. Negras y blancas sufren por la “dictadura” de la moda del cabello lacio. En su tesis, Adriana Quintão afirma que la imagen social que proyecta cada individuo  no tiene que ver con una cuestión racial, sino con la conformación de patrones estéticos vigentes, establecidos sobre la base del fenotipo norte-europeo. 

 *nombre ficticio


Traducido del portugués por Sergio Ferrari, swissinfo.ch

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