Gracias a la urbanización y el crecimiento industrial, Suiza ha sido siempre un terreno fértil para los arquitectos que trabajan dentro y fuera del país..

No sólo por sus arquitectos dignos de mención, sino porque también ha atraído a distintos nombres extranjeros de fama internacional. Pero el pequeño tamaño del país y la falta de grandes proyectos han hecho que muchos arquitectos suizos busquen trabajo en el extranjero.

Arquitectos en la Historia

El más ilustre de todos -antes del siglo XX-, fue Francesco Borromini, nombre apelativo de Francesco Castelli (1599 – 1667), un suizo de la región de expresión italiana que, como sus contemporáneos Gian Lorenzo Bernini y Pietro da Cortona, fue figura destacada en el nacimiento de la arquitectura barroca italiana.

Borromini estudió la obra arquitectónica de Michelangelo y los restos de la antigüedad clásica. Aparte de ello desarrolló un estilo personal inconfundible y creó edificios caracterizados por proporciones geométricas y significados simbólicos.

El más famoso de los arquitectos suizos del siglo XX es Charles Edouard Jeanneret (1887 – 1965), más conocido como Le Corbusier. Nació en La Chaux-de-Fonds, Jura suizo, pero fue en Francia donde pasó la mayor parte de su vida profesional.

Le Corbusier es famoso por su arquitectura funcionalista y su contribución al urbanismo. Una de sus obras ha sido restaurada recientemente en su ciudad natal en Suiza, pero muchas otras pueden ser apreciadas en Francia e incluso en India.

Arquitectos contemporáneos

Más recientemente, Mario Botta, de la Suiza italiana, se ha hecho célebre internacionalmente por sus diseños audaces.

Entre los edificios proyectados por Botta hay varios museos en Suiza y en el extranjero, iglesias, bancos, y en Lugano una terminal de autobuses. Sus obras más famosas son el Museo Tinguely en Basilea, el Centro Dürrenmatt de Neuchâtel, el Museo de Arte Moderno en San Francisco y el recientemente reconstruido Teatro de la Ópera de la Scala de Milán. Ha sido profesor en varias universidades y hoy enseña en la Universidad de Lugano, fundada hace poco.

Los arquitectos Herzog y de Meuron, con sede en Basilea, son los encargados de dos magníficos proyectos en Londres: la Tate Modern y el Laban Dance Center. La ampliación de la Tate Modern se ha encomendado a Herzog y de Meuron; una primera parte se inauguró en 2012. También fueron ellos quienes diseñaron el Schaulager de Basilea, una combinación de almacén y museo, y el estadio principal para los Juegos Olímpicos del 2008 en Pekin. En 2001 obtuvieron el Premio Pritzker, la distinción más alta en la arquitectura.

Peter Zumthor se convirtió en el segundo arquitecto suizo galardonado con el Pritzker, en 2009. Entre sus numerosos edificios elogiados están las Termas de Vals.

Otro arquitecto de renombre internacional es el franco-suizo Bernard Tschumi, proyectista de la Blue Tower en Manhattan y del nuevo museo erigido a los pies de la Acrópolis de Atenas.

La obra de arquitectos extranjeros en Suiza

Muchos edificios en Suiza han sido diseñados por notables arquitectos extranjeros. El Centro Paul Klee de Berna (inaugurado en 2005)  es obra del arquitecto italiano Renzo Piano, quien también diseñó el Museo de la Fundación Beyeler, cerca de Basilea (abierto en 1997).

El Centro Cultural y de Convenciones de Lucerna fue proyectado por Jean Nouvel, de Francia, y fue inaugurado en 1998.El neoyorquino Daniel Libeskind, por su parte, diseñó el centro comercial Westside en Berna, inaugurado en 2008.

swissinfo.ch