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Arthur Conan Doyle


Sherlock Holmes muere: ¡viva el esquí!


Por Doris Lucini


Fue durante una permanencia en Suiza cuando el escritor Arthur Conan Doyle encontró el lugar ideal para hacer morir a Sherlock Holmes.

Hoy, la cascada de Reichenbach, donde el legendario detective se precipitó, es la meta del peregrinaje de los admiradores del héroe. A Conan Doyle Suiza debe también otra cosa: el surgimiento del esquí.

Hace cien años el detective más famoso de todos los tiempos se jubilaba. Desde entonces, inmortal como sólo puede serlo una creación literaria, Sherlock Holmes vive en Sussex y se dedica a la apicultura para tranquilidad de su autor, Sir Arthur Conan Doyle, que hubiera preferido verlo muerto diez años antes.

"Estoy pensando matar a Sherlock Holmes", escribía Conan Doyle a su madre en 1891, el mismo año en que el escritor conquistaba el éxito con las historias del detective de la Backer Street 221b. "Me impide pensar en cosas mejores", agregaba. Sin embargo, a Conan Doyle le faltaba el lugar adecuado para acoger los despojos de su héroe. Un par de años después lo encontró en Suiza, cerca de la localidad de Meiringen, en el cantón de Berna. La majestuosa cascada de Reichenbach le ofreció el escenario adecuado para la solución del 'Problema final', historia ambientada precisamente en 1891.

En Meiringen, Holmes –que en gran parte recorre los mismos senderos sobre los cuales se había aventurado Conan Doyle-, se encuentra cara a cara con su enemigo de siempre, el profesor Moriarty. Los dos pierden el equilibrio y caen en la cascada que los devora. El detective pasa por estar muerto, aunque resucita algunos años después gracias a los urgentes reclamos de los lectores y a las atractivas propuestas financieras de los editores.

El llamado de los Alpes

Arthur Conan Doyle llegó a Suiza en 1893 para participar en una serie de conferencias literarias en Lucerna. Fue durante este viaje cuando descubrió el Oberland de Berna y la cascada de Reichenbach. En Meiringen Conan Doyle se hospedó en el Hotel du Sauvage (el Englischer Hof de la historia).

"Fue una fortuna para la localidad bernesa", comenta Vincent Delay, presidente de la asociación de estudios sobre Holmes de la Suiza de expresión francesa."Situando allí la aventura de su personaje más popular Conan Doyle contribuyó al florecimiento del turismo en Meringen", afirma.

Pronto mucha gente comprendió que podría disfrutar de los lugares frecuentados por Holmes. Ya en 1896 los guías de la región llevaban a los turistas al "terrible lugar" donde Conan Dopy había hecho desaparecer al detective. "La cascada –se lee en el 'Problema final-, inflada por la nieve que se funde, se precipita en un abismo tremendo en el cual las salpicaduras se levantan como el humo de una casa que se quema".

Un estilo que da vida

Gracias a sus precisas descripciones, nacidas de las observaciones personales, Conan Doyle logró convertir a Meiringen en un lugar de peregrinaje literario. Esta era una actividad que los ingleses ya habían demostrado apreciar viajando por otros lugares de Suiza como Montreux (orillas del Lago Lemán), siguiendo las huellas de la 'Nueva Eloisa', de Rousseau, o aquellas de Lord Byron.

En 1968, la Sherlock Holmes Society de Londres organizó un primer viaje a Suiza. La condición para participar era llevar un traje de la tardía época victoriana y encarnar uno de los personajes creados por Conan Doyle. Los viajes siguieron realizándose con una distancia de diez años entre uno y otro. El más reciente remonta a junio de 2005.

Hechos como estos demuestran que Holmes aún está vivo en la cabeza de mucha gente y que para muchos existió verdaderamente. Todo esto se debe a las opciones estilísticas de Conan Doyle.

"Al hacer contar en primera persona los casos al doctor Watson –compañero de aventuras de Holmes-, Conan Doyle creó un efecto biográfico muy fuerte", explica Vincent Delay. "Hay además un lado hiperrealista en sus descripciones cuando sólo habla de cosas o lugares existentes o que hubieran podido existir", añade Delay.

El descubrimiento del esquí: una "pequeña hazaña"

El segundo viaje de Conan Doyle a Suiza, pocos meses después del primero, se debió a una circunstancia trágica: la enfermedad de su esposa Louise. Para tratar su tuberculosis los Doyle viajaron a Davos donde "no había particulares distracciones sociales".

Arthur Conan Doyle aprovechó aquel viaje para trabajar y dedicarse a los deportes de invierno. Fue durante esta permanencia en Davos que el escritor introdujo el esquí en Suiza. "Habíamos hecho llegar los esquís de Noruega", escribe en sus memorias. "Durante algunas semanas ofrecimos una inocente diversión a tanta gente que se detenía para ver nuestros torpes movimientos y nuestras asombrosas caídas".

Los progresos no tardaron en llegar. Conan Doyle y los dos suizos que los acompañaban –orgullosos como pioneros-, lograron llegar en esquí hasta Arosa, pueblo que se encuentra en un valle paralelo al de Davos. Conan Doyle escribió a su madre: "He logrado realizar una pequeña hazaña (...) Soy el primer inglés que ha atravesado un paso alpino en invierno sobre esquís... por lo menos eso es lo que creo".

Un legado importante

Después de algunos desplazamientos a la Engadina y a las orillas del Lago Lemán –donde el escritor situará 'La desaparición de Lady Frances Carfax-, en noviembre de 1895, Conan Doyle y su familia abandonan Suiza, un país al cual le dejaron la inmortalidad literaria de los lugares frecuentados por Holmes y el gusto por el esquí.

Con Sherlock Holmes, Conan Doyle legó al mundo un modo particular de conducir las investigaciones que sigue siendo válido. Vincent Delay señala que "el profesor Margot, del Instituto de Policía Científica de Lausana, cita a menudo en sus cursos frases de Conan Doyle". "Aunque los aspectos técnicos de una investigación han evolucionado, la base del razonamiento sigue siendo la misma".

Contexto

El escocés Arthur Conan Doyle (1859-1930) era un hombre ecléctico, médico, escritor, viajero, corresponsal de guerra y ferviente espiritista.

A 'La guerra en Sudáfrica: causas y conductas", un panfleto sobre la guerra de los Boers en Sudáfrica, donde había prestado servicio en un hospital, el escritor debe el título nobiliario de "Sir" atribuido en 1902 por el rey.

Su fama está indisolublemente ligada a Sherlock Holmes. Doyle no daba mucha importancia a esta creación suya. Escribió 71 libros y varios cuentos. 4 novelas, varias historias y dos parodias tienen a Holmes como protagonista.


Traducción: Jaime Ortega, swissinfo.ch



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