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Un avión croata ayuda en las tareas de combate del fuego el 25 de noviembre de 2016 en Nataf, Israel

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Aviones extranjeros y bomberos palestinos acudieron el viernes a ayudar a Israel a combatir una serie de incendios que causaron la evacuación de decenas de miles de personas y causaron daños considerables.

Aviones bombarderos de agua tipo Canadair turcos, griegos, croatas y dos Beriev be-200 gigantes rusos llegaron para ayudar a los pequeños aviones israelíes a combatir las llamas, indicó el ministerio de Relaciones Exteriores israelí. Se esperaba también la llegada de otras naves desde Francia, Canadá, España y Azerbaiyán.

Una veintena de aviones trataban de frenar el avance del fuego que amenazaba, en las colinas cercanas a Jerusalén, las pequeñas localidades de Maale HaHamisha y Nataf (centro), cuyos habitantes fueron evacuados, indicaron los bomberos.

La pasada noche, los socorristas tuvieron que evacuar a cientos de habitantes de Beit Meir, un pueblo de carácter cooperativo y religioso en las colinas cercanas a Jerusalén. Además, se registraron otros incendios.

Desde hace cuatro días, Israel combate en todo su territorio decenas de fuegos que se extendieron gracias a una gran sequía y a fuertes vientos. Las autoridades sospechan que parte de ellos puedan tener origen criminal, motivados por el conflicto palestino-israelí, que lleva décadas sin resolverse.

Sin embargo, los palestinos también participaron en las labores de extinción anoche, enviando a 41 bomberos y ocho camiones a Haifa (norte) y Beit Meir (centro) donde, en un hecho poco común, los equipos israelíes y palestinos combatieron las llamas juntos.

- Cientos de viviendas destruidas -

Según un portavoz de la policía, Micky Rosenfeld, este viernes la situación estaba "bajo control" en Haifa, donde cientos de policías y socorristas seguían desplegados en las calles de los barrios más afectados.

Tras haber pasado la noche fuera de sus casas, los afectados ni siquiera esperaron la autorización oficial -entregada el viernes- para volver a sus domicilios, y muchos regresaron para comprobar los daños y recoger sus efectos personales para pasar el fin de semana fuera de la ciudad.

Decenas de casas quedaron completamente destruidas en Haifa, según los bomberos, y cientos de ellas en todo el país. Se reportaron decenas de heridos, leves en su mayoría, aunque no se ha registrado ningún fallecido.

No se ha publicado ningún balance global de daños, humanos, materiales o ambientales.

Tras cuatro días de lucha, la capacidad de respuesta israelí exhibió sus límites, suscitando dudas sobre las lecciones que sacó el país del mayor siniestro de su historia, un incendio que dejó 44 muertos en Haifa en 2010.

- Indignación árabe -

Las declaraciones de varios oficiales israelíes sobre los incendios fueron interpretados por muchos como una acusación contra los árabes israelíes, que representan un 17,5% de la población, o contra los palestinos, con quienes los árabes simpatizan.

El ministro de Seguridad Pública, Gilad Erdan, indicó que una parte de los incendios eran actos criminales motivados por el conflicto.

Un peso pesado del Gobierno, el nacionalista religioso Naftali Bennett, aseguró que los fuegos no podían deberse a judíos, y varios oficiales hablaron de terrorismo, sin mencionar a los árabes y los palestinos de forma explícita.

Los medios israelíes empezaron a insinuar una posible "intifada del fuego", en referencia a las pasadas revueltas populares palestinas.

En los últimos días, 12 personas fueron arrestadas, dijo Rosenfeld, sin dar más detalles.

No cabe "ninguna duda" de que una "parte nada despreciable" de los incendios obedecen a una causa criminal, dijo el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sin apuntar explícitamente al conflicto palestino-israelí o a una comunidad concreta.

Sin embargo, prometió "la mayor severidad" contra los autores. "Se tiene que pagar un precio por los crímenes que uno comete, y se pagará un precio por el terrorismo de incendios", declaró.

Ante estas sospechas, los líderes de la comunidad árabe dieron muestras de su indignación, y recordaron que los árabes israelíes también sufrían las consecuencias de las llamas.

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