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Ayuda Suiza al Desarrollo


La eficacia, al centro de la colaboración


Por Jean-Michel Berthoud


 (Keystone)
(Keystone)

¿Para qué debe servir la ayuda al desarrollo? ¿Está cambiando su objetivo inicial de reducir la pobreza por el de contener la emigración? La eficiencia y el compromiso suizo en la materia, en el centro del debate.

La inmigración de personas provenientes de países pobres no se frena con la colaboración al desarrollo. Al contrario, esta ayuda la acentúa, según constata el reciente estudio del Foro Política Exterior (Foraus) ‘¿El desarrollo económico limita la emigración?’.

Sus conclusiones desencadenaron un debate que va más allá de la reducción de la pobreza o la emigración? El efecto de la colaboración al desarrollo se discute de modo intenso, no sólo en Suiza, sino también a escala internacional. Un gran peso se confiere a la comprobación de los resultados en la ayuda al desarrollo y este ejercicio no está exento de problemas.

Esta constatación también se observó durante la Conferencia Anual de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) y de la Secretaría de Estado de Economía (Seco), realizada recientemente en Berna.

Retórica sobre la contención del flujo migratorio

“Nos hemos apoyado principalmente en hechos empíricos que demuestran un incremento de la emigración con relación a un mayor ingreso per cápita en los países pobres”, indica Pablo Padrutt a swissinfo.ch.

El experto en desarrollo y ex vicepresidente de Foraus subraya que en los países de mayor pobreza no se produce casi el fenómeno de la emigración. “La gente allí no puede permitirse pagar algunos miles de dólares a un coyote (traficante) para poder salir del país”.

Por otra parte, “hemos observado que el Legislativo helvético exige cada vez más  que la ayuda al desarrollo contribuya a reducir el flujo migratorio. Los hechos demuestran que esto no funciona”, dice Padrutt.

Pero cabe subrayar que el estudio no pone en cuestión la ayuda al desarrollo en sí misma. Lo que critica es la retórica de los políticos y las autoridades, al señalar que el presupuesto dirigido a esta tarea es una herramienta para frenar la migración. “Tememos que la ayuda al desarrollo se concentre en países como Túnez, tan pronto proviene de allí un gran número de refugiados económicos a Suiza”.

Dinero a países que menos lo requirieren

Túnez no pertenece a los países más pobres del planeta, según se desprende de las evaluaciones internacionales. “De este modo el dinero no llega a aquellos países y a aquellas personas que más lo requieren, sino a países que resultan importantes en nuestra política migratoria”, lamenta Padrutt.

Solo 830 de 22.551 solicitantes de asilo en Suiza en 2011 provenían de los 10 países más pobres del mundo. Si la ayuda al desarrollo focaliza su tarea en poner freno a la migración, corre el riesgo de perder de vista su objetivo primero de contribuir a la reducción de la pobreza en el mundo, concluye en el estudio.

Reducir la pobreza, se mantiene en primera línea

“El estudio ha estimulado la reflexión, lo que es bueno; pero no comparto la conclusión de que la colaboración al desarrollo conduce a una mayor emigración”, indica Martin Dahinden. El director de COSUDE advierte, además, que no existe estudio internacional alguno que compruebe una afirmación tal.

“El objetivo de la ayuda suiza al desarrollo es la reducción de la pobreza. Una mejora en las condiciones de vida en los países del Sur produce efectos también en la reducción de la emigración”, indica Dahinden. Y sostiene que COSUDE contribuye mucho en ese ámbito, “sobre todo en la ayuda in situ, por ejemplo, en el caso de Siria, donde nos ocupamos de los refugiados para que puedan tener una perspectiva de vida allí mismo”.

Desafíos globales

“Sin embargo, nos enfrentamos actualmente a otros desafíos globales”. Por ello, la ayuda al desarrollo juega también un papel en la seguridad alimentaria, en el cambio climático y en el aprovisionamiento de agua y de otros recursos, explica el director de COSUDE. “Todo esto con el objetivo último de mejorar las oportunidades de desarrollo en los países pobres y en los diversos estratos sociales”.

También la ayuda al retorno pertenece a esos retos. “Tenemos programas y experiencias en los Balcanes desde la década de 1990 y acompañamos a socios en el sector de la migración en busca de soluciones en los países concernidos”.

Demasiados objetivos

Según el experto Pablo Padrutt, el efecto de  la cooperación al desarrollo disminuye ante demasiados objetivos a cumplir. “No son su tarea principal ni el problema del cambio climático ni la igualdad de género, como ya se ha subrayado en los últimos tiempos. La pobreza debe permanecer en el centro de este compromiso. En Foraus nos hemos cuestionado cómo Suiza podría alcanzar mejores resultados en su colaboración bilateral al desarrollo.”

En su opinión, un asunto importante es dar cuenta con mayor claridad de lo que las instituciones suizas dirigen a sus socios. “No se trata de que el contribuyente en Suiza sepa lo que pasa con el dinero destinado al desarrollo, sino de que los receptores de la ayuda sepan lo que reciben. Nos parece mucho más trascendente que ellos generen una retroalimentación de la colaboración recibida, pues nadie niega un regalo, pero debe producirse una mayor respuesta de esta influencia por parte de los receptores”.

Foraus va más lejos en sus cuestionamientos para definir realmente lo que debe ser una política de desarrollo coherente. “¿Tiene lógica que al agro suizo se dirijan 4 mil millones de francos en subvenciones y, a la vez, se retiren las altas cuotas arancelarias en el sector, al tiempo que buscamos que los países africanos exporten sus productos al mundo? ¡Por favor, no!”

Otro modo de evaluar los resultados

En el análisis sobre el efecto de la ayuda al desarrollo se definen los resultados de otro modo, indica el director de COSUDE, Martin Dahinden. “Antes uno se contentaba con saber cuántos pozos se abrían, cuántas escuelas se construían y cuánta gente acudía a un curso. Esto no es suficiente ahora. Asistir a un curso de formación no es el objetivo final, sino que la gente aprenda algo allí para mejorar sus ingresos y alimentar a su familia.”

Pero, para los críticos, este punto de vista sobre la efectividad de la ayuda resulta problemática, debido a que solo se concentra en proyectos cuya repercusión puede evaluarse de modo relativamente sencillo, por ejemplo, aquellos relacionados con el aprovisionamiento de agua y la formación. De este modo, se dejan de lado otros proyectos que también son importantes para el desarrollo de un país.

No se puede cambiar el contenido de una actividad determinada solo por causa de la medición de los resultados de ésta”, indica Dahinden. “La efectividad de los proyectos de suministro de agua es efectivamente fácil de medir. Podemos decir, así, que 35 mil personas al año tienen acceso a agua potable. Y podemos decir que en un país pobre, pero en paz, los avances son más sencillos de realizar que en una zona en conflicto. Pero no por eso debemos abandonar países inmersos en dificultades”.

COSUDE y la migración

La emigración es una consecuencia de la pobreza, la urgencia económica, los conflictos armados y las influencias medioambientales negativas, pues permite escapar de la pobreza.

Con la globalización, los movimientos migratorios se han intensificado y se han vuelto más complejos. COSUDE busca aprovechar los aspectos positivos de la migración y reducir las consecuencias negativas. Si la migración regulada y selectiva se incluye en las estrategias de desarrollo, puede funcionar como precursor del desarrollo.

En este sentido, se debe prestar atención a que la migración se produzca bajo el respeto de los derechos e intereses de las personas y Estados concernidos; que sea más eficaz la utilidad de los conocimientos y las transferencias monetarias de los emigrantes para el desarrollo de sus países de origen, un modo de hacer más eficiente los beneficios de la diáspora.

En 2010, más de 200 millones de personas, 3% de la población mundial, según datos de la ONU, vivían fuera de sus países de origen.

El grupo de gente que hoy emigra abarca a una fuerza laboral muy o poco cualificada, estudiantes y familias, con diversos estatus legales migratorios: refugiados, expulsados y migrantes con o sin permisos de estancia legal en el país de acogida.

(Fuente: COSUDE)


Traducción: Patricia Islas, swissinfo.ch



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