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Blog He intentado ser pobre durante un mes en Suiza

Carro de la compra lleno de productos de marcas blancas

Comprar en el supermercado siempre los alimentos y productos más baratos marca una gran diferencia a final de mes.

(Ester Unterfinger/swissinfo.ch)

La pobreza en Suiza ha aumentado un 20% en los últimos años: una de cada doce personas es pobre. Pero, ¿qué se siente al vivir un poco justo en uno de los países más ricos del mundo? Descubra esta experiencia. 

Quiero vivir un mes con lo mínimo. Para empezar, voy a los servicios sociales en Berna a preguntar cuánto tendría que bajar mi nivel de vida si recibiera una ayuda social.

Mi alquiler sigue estando dentro de los parámetros. “Pero probablemente usted debería limitar sus necesidades básicas, es decir, en alimentación, ropa, productos de higiene personal, electricidad, teléfono y transporte público”, me explica Alexandra Herren, del departamento de Asistencia Social de Berna.

Si calculo lo que la asistencia social abonaría por mi familia de tres miembrosEnlace externo y lo comparo con mis ingresos netos, llego a la conclusión de que disponemos de 2 737 francos más que el mínimo vital. Teniendo en cuenta que como beneficiaria de la asistencia social a tiempo completo no pagaría impuestos, disfrutaría de una cantidad adicional de 1 800 francos. En este cálculo no he tenido en cuenta los gastos que, previa demanda, pagaría la asistencia social, como gastos de dentista, gafas, calefacción, guardería o coche.  

Para vivir como si recibiera asistencia social, me veo obligada a ahorrar 1 800 francos. Mi siguiente paso es llamar a la organización BudgetberatungEnlace externo [organización de asesoramiento que reúne a 34 consultoras de presupuestos que trabaja sobre todo en la Suiza de habla alemana]. Veo que en los gastos relacionados con el alquiler, los impuestos, el seguro médico, el impuesto de incendios (sí, en algunos municipios si no se forma parte de la brigada de bomberos hay que pagar un impuesto) y los seguros nada o casi nada se puede ahorrar. En cambio, puedo restringir o ahorrar en las partidas de alimentación, productos de mantenimiento, entretenimiento y hogar.

1.Entretenimiento, ocio y formación

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Lo primero que hago es dar de baja mis suscripciones a Netflix y mi biblioteca en línea. Del programa de este verano también suprimo las vacaciones. ¿Suena aburrido?

No es el caso. Gracias a la digitalización, nunca ha sido tan fácil acceder de manera gratuita a ofertas de entretenimiento y educación.  

Leo libros electrónicos, escucho audiolibros y música, veo películas y refresco mis conocimientos con podcasts, documentales y programas educativos. Todo, gratis.

Sin embargo, estoy muy contenta de que las fiestas del pueblo hayan sido antes de este mes de prueba. ¿Cómo podría haberle explicado a mi hija que no podíamos ir a la noria y al tiovivo? Lo más seguro es que no hubiera ido, porque es demasiado estresante tener que negarle todo a un niño pequeño.

2. Comer y beber  

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Las comidas en la cantina y el café son dos de los principales elementos de los que puedo prescindir en mi presupuesto. Solo en café al mes gasto de media entre 80 y 120 francos. La comida en la cantina me cuesta unos 256 francos mensuales. Los gastos de café y comida en el lugar de trabajo son casi los mismos que los que la asistencia social prevé para la alimentación, y sin siquiera cenar nada por la noche.    

Durante este mes de prueba, hago sándwiches y tomo café instantáneo. Estas nuevas costumbres me permiten ahorrar 60 francos en la comida del mediodía y 10 francos en el café.

Carro de la compra

Este carro de comida en un supermercado Migros cuesta unos 165 francos y da para siete desayunos y unas 14 comidas principales. Quienes compran así gastan en alimentación una media de 560 francos al mes por persona.

(Ester Unterfinger/swissinfo.ch)
Carro de la compra con productos de marcas blancas

Este carro lleno de comida y productos de marcas blancas (los más baratos) cuesta en el supermercado Migros unos 53 francos y es suficiente para siete desayunos y unas 14 comidas principales. Quienes compran así gastan en alimentación una media de 122 francos al mes por persona.

(Ester Unterfinger/swissinfo.ch)

Enseguida me doy cuenta de que si al hacer las compras elijo siempre los productos más baratos puedo ahorrar mucho en alimentos, productos de limpieza, la colada y productos de cuidado. Observo que para utilizar únicamente productos baratos se necesita disciplina, pero que de este modo hacer la compra resulta mucho más rápido y fácil, ya que no tengo que romperme la cabeza pues falta elección. Seamos sinceros, en el caso contrario, me cuesta decidirme entre 47 tipos diferentes de yogur.    

Precio de algunos alimentos básicos
(Kai Reusser / swissinfo.ch)

  

3.  Transporte

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Aquí la cosa se complica. Solo por el abono para ir de casa al trabajo pago 159 francos al mes. A esto tengo que añadir el abono de media tarifaEnlace externo y los billetes para visitar a amigos y familiares que viven en las cuatro esquinas de Suiza.

Con la tarifa a mitad de precio, un viaje de ida y vuelta de mi casa, en el cantón de Berna, a la de mis padres, en Zúrich, cuesta 59 francos.

Durante este mes de prueba, he comprado billetes súper rebajados [SparbilletEnlace externo, billet dégrifféEnlace externo] la aplicación de los Ferrocarriles Federales Suizos. Me cuestan entre 7 y 28 francos por trayecto. Sin embargo, son ofertas que deben adquirirse con mucha antelación, valen solo fuera de las horas punta y están vinculadas a una hora determinada. Así que informo a mis padres de que iré el domingo a las 11:30 de la mañana, dentro de cuatro semanas. Tengo suerte: a ellos les va bien.

4. Gastos de salud

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Durante varias semanas me ha estado doliendo una muela. Me temo que pueda ser una caries. Pospongo la visita al dentista hasta que se acabe el mes de prueba. De hecho, un empaste son varios cientos de francos.

En cuanto al seguro de salud, opté por la franquicia más alta y por el modelo económico con el seguro más barato. A pesar de todo, tengo que pagar cerca de 250 francos al mes en primas. Debido a mi franquicia elevada, tengo que pagar toda la asistencia (hasta un máximo de 2 500 francos anuales). Y los cuidados dentales, las gafas y el transporte en ambulancia también corren por mi cuenta. Afortunadamente, estoy sana durante el mes de prueba.

5. Ropa y muebles   

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Compro ropa de segunda mano en las plataformas de subastas online. Es mucho más barato que la ropa nueva. Pero rápidamente veo que es difícil encontrar ropa adecuada sin poder probármela. Con un presupuesto tan ajustado, no puedo permitirme hacerme con la ropa equivocada. Así que me rindo.

He conseguido mis muebles por Internet casi exclusivamente de segunda mano, y siempre ha funcionado bien. Pero solo encuentro chatarra, chupetes de todos los colores y formas, mantas bordadas y radios antiguas en el mercado de pulgas local. Nada que realmente la gente necesite. 

Ser pobre en Suiza es agotador

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Termino el experimento después de dos semanas. Dos días después de hacer el reportaje, es fin de semana y llevo a mi hija a una fiesta de cumpleaños. Ahí me doy cuenta de que ya no aguanto más planificación. Ser pobre me ha estresado: utilizar el dinero de manera acertada, encontrar las ofertas más baratas o renunciar a alimentos caros requiere conocimiento y tiempo.

Incluso durante este corto período, la pobreza me ha resultado dolorosa. Mi entorno enseguida ha notado que mi estilo de vida ha cambiado. También he estado menos agradable, porque no podía ir con ellos al restaurante o porque, debido a mis billetes de oferta, no era flexible en los horarios.    

Entiendo por qué la pobreza te hace estar solo. La mayoría de la población en Suiza tiene un alto nivel de vida. La mayor parte de las actividades sociales requieren dinero. La gente se reúne en cafés, restaurantes o eventos. Y quienes no tienen dinero no van.  

Resulta difícil vivir en Jauja y no tener dinero, pues las tentaciones son constantes. Mordisquear un bollo seco a la hora del almuerzo mientras mi compañero comía patatas fritas con hamburguesa ha requerido mucha fuerza de voluntad por mi parte.  

Sin embargo, he sacado algo positivo de esta experiencia. Aunque no haya podido comprar alimentos orgánicos ni productos de limpieza ecológicos, mi estilo de vida ha sido mucho más respetuoso con el medioambiente y el clima que el de un suizo medio: nada de viajes de avión, poca movilidad, ningún frenesí de compras, solo la ropa necesaria, sin despilfarrar comida, etc. Por poco atractiva que esta conclusión pueda parecer, sería mejor que los suizos fuéramos algo menos ricos y trabajáramos algo menos para poder tener un estilo de vida más modesto.

Consejos para gastar menos en Suiza

  • Invierta tiempo en encontrar un apartamento barato. Las viviendas cooperativas o subvencionadas son mucho más baratas, pero difíciles de encontrar.
  • Se puede ahorrar sobre todo en alimentación, ropa, productos de limpieza y productos de higiene personal. Aldi y Lidl tienden a ser más baratos que Migros y Coop. Quienes compran marcas blancas y alimentos básicos baratos encuentran precios bastante bajos. Poco antes de cerrar, los supermercados también hacen importantes descuentos en productos próximos a caducar. En Suiza la carne es muy cara, merece la pena hacerse vegetariano.
  • Seguro médico: si prevé pagar menos de 2 000 francos al año por la atención médica, elija la franquicia más alta. Asume un riesgo, pero paga primas bastante más bajas. Merece la pena optar cada año por el seguro más barato.
  • Transporte público: compre billetes de oferta [SparbilletEnlace externo, billet dégrifféEnlace externo] a través de la aplicación de teléfono móvil o en Internet. Si viaja con frecuencia, merece invertir en un abono de tarifa a mitad de precio.
  • Tómese su tiempo para rellenar su declaración de impuestos y no olvidar las deducciones. En algunos cantones, por los intereses compensatorios vale la pena pagar por adelantado los impuestos.
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Traducción del francés: Lupe Calvo

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