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Cómo nos ven ¿Hasta qué punto es usted el típico suizo?

¿Cómo es el típico suizo? ¿De qué se ríen los suizos? ¿Cómo deben comportarse los extranjeros para pasar por suizos o, por lo menos, no llamar la atención? El escritor británico Diccon Bewes analiza estas y otras cuestiones sobre la identidad nacional helvética en su nuevo libro 'How to be Swiss' (Cómo ser suizo).

swissinfo.ch:¿De qué trata su nuevo libro 'How to be Swiss'?

Diccon Bewes: Iba a ser un libro serio, una especie de manual de instrucciones para los extranjeros que quieren pedir el pasaporte suizo. Aunque enseguida me di cuenta de que eso era imposible. Pues al ser un país federal, cada cantón aplica diferentes normas para la nacionalización.

El editor y yo buscamos otras ideas y empezamos a darle vueltas de manera divertida a la cuestión de qué significa ser suizo. Tratamos las diferentes normas de comportamiento, historia, política y humor.  

swissinfo.ch: ¿A quién va dirigido este libro?

D.B.: Al cambiar de plan ampliamos nuestro público objetivo. El libro pretende atraer la atención de los extranjeros, pero también quiere ser interesante y divertido para los suizos y que puedan descubrir algo nuevo sobre sí mismos y su país. Pueden ser pequeñas cosas de las que a simple vista no son conscientes pero que forman parte de su vida cotidiana y son típicamente suizas.

swissinfo.ch: Usted lleva casi 12 años viviendo en Suiza. ¿Qué es lo que más le gusta de este lugar?

Diccon Bewes (1967) creció en la costa sur de Inglaterra. Trabajó como gerente de marketing en Lonely Planet, tras graduarse, y ha escrito un libro de viajes. Vive en Suiza desde 2005. Hasta 2011 dirigió la sección de inglés de una gran librería de Berna, donde vive como escritor independiente, y es vicepresidente del Consejo del Público de swissinfo.ch.

(swissinfo.ch)

D.B.: Me encanta vivir aquí. Suiza es mi segunda casa pero Gran Bretaña también forma parte de mi identidad. Aquí en Suiza me maravillan las montañas y los lagos. Me fascina la conciliación entre la vida laboral y personal y el hecho de que el ritmo de vida sea más lento y relajado.

swissinfo.ch: Promete a los lectores que cuando acaben el libro podrán dominar el arte de ser suizos. ¿Usted cómo lo lleva?

D.B.: Bastante bien. Como los suizos soy bastante puntual. Es decir, más puntual todavía que antes. Así que cuando estoy en Londres me molesta que un tren llegue con cinco minutos de retraso, aunque allí sea normal. Cuando saludo a amigos en Inglaterra, les doy tres besos en las mejillas como en Suiza. Pero como mis amigos británicos solo dan dos, muchas veces acabo dando el tercero en el aire.

En el tren suelo preguntar si un asiento está libre, aunque sea evidente que no hay nadie. Estas pequeñas cuestiones del día a día helvético se han convertido en algo normal para mí. Y cuando visito Inglaterra no puedo dejar de hacerlo.

swissinfo.ch:¿Qué particularidades de los suizos le molestan?

D.B.: Los hombres y mujeres suizos son terriblemente caóticos en las paradas de autobús o en la panadería. Parece que no entienden la palabra 'cola'. En Inglaterra hacer cola es de buena educación y bastante normal, incluso si estás esperando el autobús tú solo.

También puede resultar molesta la burocracia suiza. Las reglas parecen estar grabadas en piedra. Indudablemente, las personas que las respetan están en una situación mejor. Ese es el lado positivo. Pero las reglas estrictas impiden que la gente piense por sí misma y hacen que se vuelva inflexible.

swissinfo.ch: ¿Cuánto de suizo quiere llegar a ser?

D.B.: El año que viene voy a solicitar la nacionalidad suiza. Será un proceso largo y costoso. Pero estoy deseando hacerlo, ya que me gustaría participar en la vida política y poder votar en Suiza. Siempre tendré mi parte británica y mi parte suiza. Sentirme británico no me impide poder sentirme también suizo.

swissinfo.ch: Describe a los suizos como gente no muy espontánea, xenófoba y obsesionada con el dinero. También puntual, respetuosa con las reglas y la limpieza. ¿Cómo ha llegado a estas conclusiones?

D.B.: Es una mezcla de experiencias personales, conversaciones con suizos y extranjeros en Suiza, e investigación. Cada país y sus ciudadanos tienen sus propios clichés. Y en algunos de ellos hay algo de verdad. Aunque es imposible describir con un adjetivo a seis millones de ciudadanos.   

"Hay que conocer bien el país sobre el que escribes. Pero también es importante tener cierta distancia emocional y geográfica"

swissinfo.ch: Las regiones suizas son muy diferentes entre sí debido a los cuatro idiomas nacionales: alemán, francés, italiano y romanche. ¿No le ha resultado difícil presentar las características del suizo típico?  

D.B.: No. Cada país tiene sus diferencias regionales. En Suiza, no son tan importantes como los suizos quieren creen. El federalismo y la democracia directa también contribuyen a que digan que son diferentes entre sí. Y que no son como la gente de la ciudad vecina. Las diferencias lingüísticas refuerzan esta idea. Aunque el estilo de vida en Lausana [en la Suiza francófona] se parece más al de Lucerna [en la Suiza de habla alemana] que al de Lyon en Francia, por ejemplo.

swissinfo.ch: En el libro habla del juramento en la pradera de Rütli, Guillermo Tell, Heidi, la navaja suiza, Toblerone y las salchichas cervelat. Todo esto me suena a los antiguos estereotipos suizos...

D.B.: No. Corresponden a las imágenes que los extranjeros tienen de Suiza. Usted mismo puede comprobarlo: pregunte a cualquier extranjero qué le viene a la mente cuando piensa en Suiza. Todos le darán alguno de estos estereotipos. Suiza es un país pequeño con gran reputación en el extranjero. Si hiciéramos por ejemplo la misma pregunta sobre Bulgaria o Lituania la gente tendría poco que decir.

swissinfo.ch: Un capítulo está dedicado a temas políticos, incluido el sistema suizo de democracia directa. ¿Cómo marca este derecho a los suizos?

D.B.: En Suiza los ciudadanos pueden opinar por lo menos cada cuatro meses sobre un tema. Antes de las votaciones los carteles son visibles en las paredes de las ciudades y los medios informan sobre los temas a votar. Entre sufragio y sufragio se recogen firmas en los mercados para otras cuestiones políticas sobre las que decidir. La gente siempre está interesada por algún asunto político en concreto.   

Evidentemente la gente también habla de política en Inglaterra. Pero no puede compararse con Suiza, donde los ciudadanos pueden participar directamente para que su voz se escuche. Aquí nadie puede decir que no se le ha pedido su opinión, sea sobre una cuestión local, cantonal o nacional. Como suizo, tienes esa oportunidad.  

swissinfo.ch: 'How to be Swiss' es su quinto libro sobre Suiza. ¿Se está quedando sin ideas?

D.B.: Todavía no. Es cierto que de momento no tengo nuevas ideas, pero Suiza es un lugar interesante y diverso.

swissinfo.ch: Como escritor inglés, ¿imagina publicar un libro equivalente sobre los británicos o cree que hay que ser extranjero para escribirlo?    

D.B.: Ser extranjero lo hace más fácil. Desde luego que hay que conocer bien el país sobre el que escribes. Pero para poder ver el país con perspectiva, también es importante tener cierta distancia emocional y geográfica. Tengo la sensación de que para escribir un libro sobre 'Cómo ser inglés' todavía no tengo la suficiente distancia de mi Inglaterra natal. 

¿Qué características típicamente suizas se le ocurren? Intercambie sus ideas con otros lectores en los comentarios

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Traducción: Lupe Calvo

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