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Cajas de pensiones


Rentas olvidadas tras años de trabajo en Suiza




 (Keystone)
(Keystone)

Cada año, las cajas de pensiones pierden la pista a miles de antiguos afiliados, de los cuales la mitad son extranjeros. Así, varios miles de millones de francos aguardan que sus propietarios los reclamen. En algunos casos no ocurrirá nunca.

Cambio de domicilio sin dejar dirección. Lo que parece la trama de una película es una realidad bastante frecuente en el ámbito de la previsión profesional. Muchos antiguos afiliados desparecen sin dejar rastro y sin reclamar los miles de francos que cotizaron a la seguridad social durante años de duro trabajo. En las cajas de pensiones helvéticas se han acumulado cerca de 5.000 millones de francos.

El fenómeno se debe generalmente a un cambio de trabajo, aunque no debería ocurrir. La Ley de Previsión Profesional (LPP) garantiza a todo asegurado el derecho a la denominada prestación de libre paso, es decir, que el capital se transfiera a una institución de previsión del nuevo empleador.

En el caso de que la persona no encuentre inmediatamente un nuevo empleo, los fondos acumulados se depositan en una cuenta bloqueada en la Fundación Institución Supletoria LPP -creada con ese fin por los agentes sociales-, en un banco o una compañía de seguros. El capital permanecerá en la institución elegida hasta que el beneficiario solicite su transferencia a una nueva caja de pensiones o, una vez alcanzada la edad de jubilación, decida retirarlo.

Sistema de los 3 pilares

En Suiza, el sistema de previsión se basa en tres pilares:

  • El Seguro de Vejez y Supervivientes (AVS) y el Seguro de Invalidez están destinados a garantizar las necesidades vitales de los jubilados, huérfanos, viudas y discapacitados. Son seguros estatales obligatorios, incluso para los trabajadores autónomos.
  • La previsión profesional para la vejez, los supervivientes y los inválidos (cajas de pensiones) asegura, junto con el AVS, al menos el 60% del último salario percibido. Los trabajadores autónomos no están obligados a cotizar al denominado 2º pilar.
  • El tercer pilar es opcional y está concebido como la previsión personal, que permite cubrir necesidades suplementarias después de la jubilación.

Contactos perdidos

Curiosamente, una gran parte de los titulares jamás han reclamado sus haberes. Y las instituciones que administran los activos no pueden localizar a muchos de ellos, ya sea porque se han mudado varias veces o han partido al extranjero sin dejar una dirección.

La Fundación Institución Supletoria LPP ha perdido contacto con 600.000 titulares de cuentas, la mitad de ellos extranjeros, cuyos fondos totalizan 2.500 millones de francos. Y se estima que en los bancos y compañías de seguros reposa una suma idéntica.

“Sabemos exactamente cuánto le corresponde a cada afiliado que ha depositado activos en nuestro fondo. Somos capaces de atribuir cada franco. Lo que desconocemos es el domicilio actual y las coordenadas bancarias de esas personas para ingresarles el dinero”, señala Max Meili, director de la Fundación Institución Supletoria LPP.

Informar mejor

A menudo, el contacto se pierde al vencer el contrato de trabajo. En ese momento, la caja de pensiones tiene la obligación de informar al beneficiario de cuántos fondos dispone y preguntarle dónde debe ingresar el capital. A veces, las empresas tardan demasiado en emitir la notificación y cuando lo hacen, la persona ha cambiado de domicilio o abandonado el país.

Tampoco es inhabitual que los asegurados desconozcan que han acumulado capital para la jubilación. Cada año, miles de personas no contestan a las misivas de su caja de pensiones o se olvidan de indicar dónde han depositado los activos. En cualquier caso, el dinero no se pierde: dos años después de la desaparición de un afiliado a más tardar, las cajas tienen la obligación de ingresar los activos abandonados en la Fundación Institución Supletoria LPP. Solo que muchas veces el dinero se transfiere sin que el asegurador lo sepa.

Según los sindicatos, esto muestra que los empleadores y las cajas de pensiones deben informar mejor a los afiliados sobre sus derechos. “Nos evitaríamos muchos problemas si se introdujera un formulario obligatorio que el empleado tendría que firmar al concluir su contrato laboral”, sostiene Kuert Killer, responsable de política social en el sindicato Travail.Suisse.

Convenios con otros países

Es probable que muchos trabajadores, sobre todo los extranjeros, se olviden que han cotizado al Seguro de Vejez y Supervivientes (AVS): Es estatal y que, junto con las cajas de pensiones, asegura que una persona pueda mantener el mismo nivel de vida después de la jubilación.

El AVS no dispone, sin embargo, de cifras debido a que en este sistema de seguro, el afiliado no acumula fondos propios. Las rentas AVS se financian a través de las cotizaciones de los asegurados en activo.

“La Confederación ha suscrito acuerdos con unos cuarenta países europeos, lo que nos permite colaborar estrechamente con las diferentes instituciones estatales de previsión. Suelen contactarnos regularmente, por ejemplo, cuando un antiguo asegurado se da de alta en una de estas instituciones e indica que ha trabajado en Suiza”, explica Rolf Camenzind, responsable de Comunicación en la Oficina Federal de Seguros Sociales.

Pero no todos los países han firmado estos acuerdos. Kosovo, por ejemplo, de donde provienen muchos trabajadores extranjeros afincados Suiza. Además, en caso de fallecimiento de un exafiliado, su viuda y huérfanos desconocen que tienen derecho a percibir prestaciones en Suiza. Y el AVS no busca activamente a los beneficiarios de las rentas, tampoco cuando han alcanzado la edad de jubilación.

Fondos de cajas de pensiones

Por regla general, el capital de la previsión profesional puede abonarse una vez que el asegurado alcanza la edad de jubilación. Pero hay tres casos en los que el afiliado puede retirar los fondos antes de esa fecha:

  • Si abandona Suiza para establecerse en un país no miembro de la Unión Europea o de la Asociación Europea de Libre Comercio. En ese caso, los activos se ingresan en una cuenta bloqueada (en Fundación Institución Supletoria LPP) hasta la jubilación.
  • Si emprende una actividad laboral como autónomo y deja de estar sometido a la previsión profesional obligatoria.
  • Si necesita dinero en metálico para adquirir una vivienda principal (casa o piso) o para amortizar una hipoteca inmobiliaria.

Nunca es tarde

En el caso de las cajas de pensiones, esta misión corresponde a la Oficina Central del 2º Pilar, encargada de restablecer el contacto entre las instituciones de previsión y los asegurados en edad de jubilación. El Gobierno suizo creó esta entidad, a petición de Italia, España y Portugal, después de que saliera a la luz el problema de los fondos abandonados cuyos beneficiarios eran trabajadores de esos países.

La Oficina Central del 2º Pilar sostiene a su vez contactos con las instituciones de previsión de los países europeos. Sin embargo, las averiguaciones que se realizan en el extranjero muchas veces no suelen dar resultado. “En Suiza, localizamos casi siempre a los beneficiarios. Pero es mucho más difícil encontrar a un extranjero que ha abandonado Suiza. Y se torna prácticamente imposible si no vuelve a su país de origen o no notifica su retorno al instituto de previsión estatal”, subraya Daniel Dürr, director de la Oficina Central del 2º Pilar.

En ese caso, la única esperanza es que el beneficiario aparezca espontáneamente. Nunca es demasiado tarde: la Central conserva los expedientes hasta que el asegurado cumpla los 100 años. “Estamos dispuestos a abonar el dinero incluso si el titular da señales de vida después de cumplir las 101 primaveras”, recalca Max Meili.


Traducción del italiano: Belén Couceiro, swissinfo.ch



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