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CAMPAÑAS POLÍTICAS SUIZAS Cómo proteger las elecciones de las 'noticias falsas'

Una mujer introduce su voto en la urna en 2014 en Berna
(KEYSTONE)

Mientras los estadounidenses votan en los esperados comicios de mitad de mandato, al otro lado del Atlántico existe una preocupación cada vez mayor por la desinformación y la manipulación que ponen patas arriba los procesos democráticos. ¿Se librará Suiza de las campañas de ‘noticias falsas’ antes de las elecciones generales del próximo año?

Este es un escenario cada vez más común, y que recientemente ha surgido en el período previo a la celebración en Macedonia de un referéndum sobre el cambio de nombre del país. Un obstáculo para su entrada en la OTAN y en la Unión Europea. Troles, cuentas falsas y bots (cuentas automatizadas), en Twitter y Facebook, venden narrativas que dividen e información falsa. En este casoEnlace externo para convencer a los ciudadanos de que boicoteen la votación, cuando para aprobar el resultado se necesita que participe, como mínimo, el 50%. Al final, solo votó el 34% del electorado macedonioEnlace externo, y el resultado –un abrumador sí– fue nulo y ha quedado sin efecto.    

Desde las muy disputadas elecciones presidenciales estadounidenses, que hace dos años pusieron de relieve el problema, las “noticias falsas” y la interferencia durante las votaciones preocupa tanto a los líderes políticos como a los medios de comunicación y a los ciudadanos de a pie.

Incluso en Suiza, conocida por su política de compromiso y bajos niveles de polarización, los comicios a nivel nacional no han sido inmunes a la manipulación, como ha demostrado un estudio reciente. Pero mientras para combatir la desinformación en la red los países vecinos experimentan con legislación y unidades especializadas (ver recuadro), los suizos están adoptando un enfoque de “vamos a ver”. Algo que, por ahora, el país se puede permitir.

Qué es “falso” y qué no lo es

Desde que Donald Trump fue elegido presidente de los Estados Unidos en medio de acusaciones de que la desinformación en los medios sociales había influido en el comportamiento de los votantes, el término “noticia falsa” (fake news) se ha convertido en algo habitual. Según una fuenteEnlace externo, su uso ha aumentado un 365%.

Pero también es algo que se ha malinterpretado de una manera considerable. El debate sobre el fenómeno se intensificó en Suiza a finales de 2016 y 2017, según Linards Udris, experto en medios de comunicación del Instituto de investigación para la esfera pública y la sociedadEnlace externo (fög) de la Universidad de Zúrich. La mitad de los suizos que respondieron a una encuesta de 2018 para el Instituto ReutersEnlace externo dijeron que estaban preocupados por las “noticias falsas”, a pesar de que la semana anterior solo las habían encontrado unos pocos (el 13%)Enlace externo.

Udris define las “noticias falsas” como historias totalmente inventadas. Aunque, para muchos, la definición resulta mucho más amplia. “Si los políticos se equivocan en algo, si el periodismo es deficiente o si los periodistas cometen un error o informan de manera descuidada, las ‘noticias falsas’ son simplemente lo que yo no creo”, explica.

En los Estados Unidos se están utilizando las “noticias falsas” para atacar a los adversarios políticos y a los periodistas con cuyas historias la gente no está de acuerdo, una retórica que para la industria de los medios de comunicación puede ser contagiosa y perjudicial.  

“Cuando un político hace una afirmación [falsa], en lugar de decir ‘usted ha mentido’, la gente dice que es una ‘noticia falsa’, haciendo una conexión directa entre [la desinformación] y los medios de comunicación”, declara Udris. “Y eso es un problema”.

A pesar de la preocupación por la desinformación, la población sigue teniendo una confianza alta en los medios de comunicación suizos. La realidad es que los sitios de noticias fabricadas siguen siendo raros debido al pequeño tamaño del electorado suizo, la escasa polarización, la diversidad de los medios de comunicación dominantes, que sigue siendo el foro preferente para los debates políticos, y los relativamente limitados debates políticos en las redes sociales.     

En 2017, el gobierno decidió que no era necesaria una nueva regulación para combatir la desinformación. En cambio, el Ejecutivo ha dicho que seguirá de cerca cómo evoluciona la situación en Suiza y en el extranjero. La Cancillería Federal [Ministerio de la Presidencia] ha informado a swissinfo.ch que, de momento, no existe un plan coordinado a nivel federal para prevenir la desinformación y la interferencia durante las elecciones generales del próximo año. Un portavoz ha recordado una declaración del Consejo Federal (gobierno) de la pasada primavera donde reiteraba que sigue vigilando la situación.     

El foco en las campañas políticas en línea 

Según los expertos, este enfoque no está totalmente equivocado. Las ‘noticias falsas’, en el sentido más estricto del término, no han afectado a las campañas políticas suizas como en otros países, dice Udris.  

Las conversaciones políticas en los medios sociales también se dan en una escala relativamente pequeña, por lo que menos votantes están expuestos a contenido de carácter engañoso. Y las burbujas de filtro –donde la gente habla solo con personas que tienen ideas similares y las ‘noticias falsas’ tienden a propagarseEnlace externo– no son la forma dominante del debate. Esto está relacionado con una observación que hizo Stefan Gürtler cuando él y su equipo de investigación examinaron miles de tuits en torno a la campaña para eliminar el canon de radio y televisión (Billag), que se votó en Suiza en febrero de 2018.     

“Puede que el debate no siempre sea educado, pero [los opositores ideológicos] se intercambian mensajes”, señala el catedráticoEnlace externo en la Universidad de Ciencias Aplicadas y Artes del Noroeste de Suiza (FHNW). “Esto es una señal de que la cultura de la comunicación digital en Suiza es diferente”.

Sin embargo, el debate sobre la iniciativa ‘No Billag’ estuvo muy polarizado por los estándares suizos; y aquellos que querían influir en las opiniones de los votantes lo aprovecharon al máximo. En los dos meses anteriores a la votación, el equipo de la FHNW descubrió que los cíborgs (personas con asistencia técnica) enviaron hasta 1 000 mensajes al día a través de Twitter. Cincuenta usuarios generaron la mitad de la discusión en ‘No Billag’. Todos ellos cíborgs. Las personas a favor de abolir la tasa de la licencia tuvieron una participación en la conversación del 55%.    

Por alarmantes que parezcan los resultados, Gürtler dice que es poco probable que esta escala de manipulación se dé durante todas las campañas electorales suizas.

Al mismo tiempo, tanto él como Udris creen que es probable que, en el período previo a las elecciones generales del próximo año, los partidos políticos hagan mayor uso de las redes sociales que el que hicieron en el pasado. Gürtler señala que recientemente Facebook ha organizado un taller para políticos suizos con el fin de que mejoren sus habilidades en las redes sociales. Dice esperar “avances en la cantidad de mensajes” antes de las elecciones de octubre próximo.   

Más conversaciones, más manipulación  

Para Gürtler, es probable que el nivel de manipulación aumente a medida que más gente acude a internet para hablar de política.

Hoy en día, cualquiera con conocimientos básicos puede encontrar en la red cómo programar en 30 minutos un bot, que se puede utilizar para difundir rápidamente contenido perjudicial. Indica también que hay fábricas de bots en la red oscura que hacen que resulte fácil comprarlos por miles.     

“La tecnología de la manipulación avanza mucho más deprisa que la tecnología que detecta la manipulación”, advierte Gürtler.

Y también afirma que “algunos partidos han comprado software [....] para organizar seguidores”, software que también se puede utilizar para hacer segmentación psicométrica, lo que implica tomar datos de las redes sociales de los usuarios para crear perfiles de votantes a los que enviar mensajes dirigidos.  

Aunque no está claro si los activistas seguirán ese camino, el caso de la consultora Cambridge Analytica, que obtuvo indebidamente millones de datos de usuarios de Facebook para influir a los votantes de Estados Unidos y Reino Unido, ha dado la voz de alarma. El Comisionado Federal de Protección de Datos y de Transparencia (PFPDT)Enlace externo ha creado un grupo de expertos exclusivamente enfocado a proteger la privacidad de los votantes durante la campaña electoral de 2019. El portavoz del FDPIC, Hugo Wyler, ha señalado a swissinfo.ch que el grupo publicará un documento para alertar a las empresas tecnológicas, a los partidos políticos y a los estrategas, sobre los aspectos más importantes de la legislación suiza que deben tener en cuenta al relacionarse con los votantes. También informará al público de cualquier posible infracción durante la campaña.

Mientras tanto, Gürtler y su equipo trabajan para establecer un seguimiento en tiempo real de lo que se debate en la red, “para que la gente pueda ver qué temas o candidatos son propensos a la manipulación”. La idea es dotar a los ciudadanos de información para que puedan decidir qué contenidos consumir. Es una señal de que las propias plataformas tecnológicas no hacen lo suficiente para combatir la desinformación y la interferencia, a pesar de las intensas presiones, en los últimos dos años, para que lo hagan.    

Durante la campaña ‘No Billag’, Twitter, que, al igual que otras páginas de redes sociales tiene reglas de uso claras, solo cerró un puñado de cuentas problemáticas, señala el investigador, que añade que si los sitios de medios sociales “cumplieran con sus propias regulaciones, las comunicaciones en estas plataformas podrían ser muy diferentes y estar mucho mejor controladas”.

Salvaguardar las elecciones en Europa

Con cerca de 20 elecciones importantes previstas para antes del año 2020, Europa no está totalmente preparadaEnlace externo para luchar contra la injerencia en los procesos democráticos. Así lo indica la Comisión Transatlántica sobre Integridad Electoral, creada en 2018 para ayudar a los gobiernos a abordar este problema creciente. He aquí una selección de medidas que los gobiernos europeos han tomado en los últimos meses.  

La Unión Europea, convencida de que las elecciones parlamentarias europeas de mayo de 2019 son el próximo gran objetivo de las campañas de desinformación, ha intensificado sus esfuerzosEnlace externo. La Comisión de la UE ha celebrado consultas públicas, ha creado un grupo de expertos y ha esbozado un enfoque común. En septiembre aprobó un código de buenas prácticasEnlace externo para las empresas de tecnología como modo de obligarles a autorregularse. Sin embargo, muchos observadoresEnlace externo son escépticos en cuanto a que el código tenga un impacto medible. 

En Francia, el pasado julio los parlamentarios aprobaron un proyecto de ley destinado a luchar contra las ‘noticias falsas’, dando a los tribunales la posibilidad de decidir si durante las campañas electorales deben eliminarse los informes de noticias impugnados y el contenido manipulado. Una vez que en 2019 entre en vigor la ley, que algunos han calificado de inútil e inaplicableEnlace externo, esta también obligará a las plataformas de medios sociales a revelar quiénes son los compradores de contenido patrocinado.  

Meses antes de las elecciones generales celebradas en Suecia en septiembre pasado, el gobierno anunció sus planes de crear un nuevo organismo nacionalEnlace externo para hacer frente a la desinformación y a las campañas de influencia extranjera mediante la promoción de contenidos objetivos y precisos.

En Reino Unido, una comisión parlamentaria ha investigado el tema durante 18 meses antes de publicar (el pasado mes de julio) una serie de recomendacionesEnlace externo sobre cómo puede abordar la desinformación el gobierno. Reino Unido, que cree que los rusos estuvieron detrás de los esfuerzos para difundir información falsa durante el referéndum del Brexit, también ha establecido una unidad dedicadaEnlace externo a luchar contra la desinformación “de actores estatales y otros”.

Fin del recuadro


Traducción del inglés: Lupe Calvo

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