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Centro de Chiasso


El asilo visto desde dentro


Por Stefania Summermatter, Chiasso


 (Keystone)
(Keystone)

Situado en la frontera suiza con Italia, principal destino de los inmigrantes africanos, el Centro de Registro de Chiasso acoge cada día a decenas de personas que buscan asilo en Suiza. swissinfo.ch da voz a sus colaboradores. Reportaje.

“En los últimos años, el perfil del solicitante de asilo ha cambiado radicalmente. Hoy, no se limita al refugiado político en un sentido estricto. La mayoría vienen a Europa en busca de un trabajo y de condiciones de vida mejores. Y esto repercute en nuestra labor: antes podíamos ofrecer protección a quienes huían de un régimen dictatorial, pero hoy estamos desarmados frente a los nuevos inmigrantes económicos”.

Margherita* trabaja desde hace nueve años en el Centro de Registro y Procedimiento (CRP) de Chiasso y ha visto llegar a numerosos solicitantes de asilo. En los primeros ocho meses de este año, por este CRP han pasado 3.143 personas. En su mayoría provenían de Túnez (688), Nigeria (777) y Marruecos (243).

Margherita conoció personalmente a muchos de ellos: su trabajo consiste en entender de dónde son, por qué vienen a Suiza y en qué condiciones llegan. Se encarga de las denominadas audiciones, una serie de entrevistas a través de las cuales los funcionarios de la Oficina Federal de Migración comprueban qué solicitudes de asilo cumplen los requisitos para ser admitidas a trámite.

Hace unas semanas, Margherita y dos de sus compañeros, Pablo* y Gabriele*, aceptaron hablar, bajo anonimato, de los problemas y desafíos que enfrentan a diario.

"Con el agua al cuello"

El CRP de Chiasso, localidad que limita con Italia, carece desde hace años de recursos económicos y humanos suficientes para hacer frente al creciente número de solicitantes de asilo. Las 184 camas disponibles están permanentemente ocupadas y los colaboradores trabajan en situación de emergencia.

“Hacemos hasta cuatro audiciones diarias. Muchas veces estamos con el agua al cuello”, explica Gabriele. “A veces consigues sobreponerte al estrés; otras, la desfachatez de algunos solicitantes, los ataques de la prensa o las presiones políticas te pesan como una losa”. Hay que blindarse emocionalmente para poder hacer este trabajo, sostiene Margherita.

Los lunes suelen ser días ajetreados en el centro. Sesenta inmigrantes cruzaron ilegalmente la frontera durante el fin de semana. Hay que buscar urgentemente un lugar dónde alojarlos.

Migración económica

La primavera árabe generó un éxodo de refugiados. En 2011, aumentaron las solicitudes de asilo en Suiza. Se estima que a fines de este año serán 30.000, casi el doble respecto a las 15.567 registradas hace dos años. Estas cifras convierten a Suiza -detrás de Malta, Luxemburgo y Suecia- en el cuarto país europeo que más demandas recibe en proporción a su población.

Gran parte de las peticiones –casi el 80% en 2011– obtienen una respuesta negativa. Y es que de acuerdo con la ley en vigor, la pobreza y el desempleo no son motivos para conceder asilo.

“Esto podría incitarnos a pensar que la inmigración económica no es un aspecto importante, cuando ocurre justo lo contrario: la falta de trabajo es una tragedia y Europa debería reexaminar sus mecanismos de migración para hacer frente a este problema”, subraya Pablo.

Pese a haber endurecido progresivamente la ley de asilo en los últimos años, Suiza se encuentra desarmada frente a esta nueva categoría de inmigrantes, al igual que los colaboradores del centro de Chiasso.

“A diferencia de los refugiados, a los que el Estado garantiza cierta protección, estos inmigrantes terminan a menudo en la clandestinidad y vagan sin meta de un país a otro. Una vez que se les detiene en la frontera, sin permiso y con escasa cualificación, no les queda más opción que solicitar asilo. Incluso si esta es la puerta errónea”.

Creciente frustración

Por norma, el centro de Chiasso, al igual que los otros cuatro que existen en Suiza, deberían ocuparse de todas las fases del procedimiento de asilo: desde la visita médica hasta la notificación de la decisión. Todo ello en un plazo máximo de 90 días.

En realidad, durante los primeros seis meses de 2012, un solicitante de asilo esperó una media de casi seis meses (176 días) para obtener una respuesta. Y en ese lapso fue enviado a uno o varios alojamientos cantonales.

Los CRP se han convertido en una especie de centros de selección. “Vemos desfilar los solicitantes de asilo, sus historias de vida, pero no tenemos la posibilidad de profundizar en ellas, es como si les dejáramos en suspenso”, explica Margherita.

Desde inicios de año, la Oficina Federal de Migración en Berna ha tramitado más del 80% de las demandas. Los procedimientos son lentos y frustrantes para los colaboradores del centro de Chiasso. Por un lado, no recae sobre nosotros la responsabilidad de decidir el futuro de una persona, lo cual es un alivio; aunque por otro, le resta sentido a nuestro trabajo y es deprimente”.

La otra cara del solicitante

En el CRP de Chiasso los funcionarios se ocupan principalmente de las audiciones preliminares que conciernen generalidades como: nombre, apellido, lugar de nacimiento, motivos del viaje, etc. Un sinfín de preguntas repetitivas que no dejan margen de maniobra ni al solicitante ni a los colaboradores del centro. Son informaciones imprescindibles y hay que rellenar los formularios, cueste lo que cueste.

La audición no es un coloquio como los otros. Aquí se mezclan mentiras y verdades, miedo, astucia y poder.

“Comprendo que algunos sean reticentes a contar la verdad, porque en sus países de origen cuando las autoridades te hacen preguntas nunca es buena señal. Pero me cuesta aceptar la falta de educación y la arrogancia que tienen algunos. Es inaceptable que tengas que escuchar cosas como que el dinero que reciben es demasiado poco o las camas incómodas. Este procedimiento es voluntario: nadie les obliga a quedarse. Y yo ni soy sacerdote, ni asistente social, y menos aún policía”, explica Pablo.

Contexto difícil

Los colaboradores del centro, que están bajo el estatuto de los funcionarios federales, se enfrentan tanto a presiones políticas como a la intolerancia de la población y de las autoridades locales.

Los delitos que cometen algunos solicitantes de asilo, así como la instrumentalización política de la inmigración dejan al centro en mal lugar,  pese a los esfuerzos que hacen sus colaboradores para facilitar la integración de los inmigrantes.

“Hoy, el extranjero es el enemigo número uno y la gente tiende a centrarse en los casos difíciles, en lugar de abordar la problemática en su integralidad”, deplora Gabriele. “Los municipios se pasan la pelota, al igual que hacen los Estados europeos. Y mientras los inmigrantes se apiñan en la frontera, cuesta adecuar las leyes a los tiempos que corren”.

Una ley cada vez más restrictiva

La política suiza en materia de asilo se basa en los principios de los Convenios de Ginebra, que Suiza ratificó en 1955.

En principio, cualquier persona "expuesta a serios peligros por su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social, o por sus opiniones políticas”, puede solicitar asilo en Suiza.

 

La mayor parte de las demandas se formalizan en uno de los cinco centros de acogida que hay en suelo helvético: Chiasso, Basilea, Kreuzlingen, Vallorbe y Altstätten.

En las últimas dos décadas, Suiza ha endurecido la ley de asilo, por lo que es más difícil obtener el estatuto de refugiado.

En octubre de 2012, el Parlamento decidió, entre otros asuntos, negar el asilo a los desertores (mayoritariamente eritreos) y suprimir la opción de pedir asilo en una embajada suiza en el extranjero.

Las diferentes decisiones

Decisión positiva: Cuando un solicitante de asilo es reconocido como refugiado obtiene un permiso de estancia (B) y, al cabo de cinco años, un permiso de residencia (C). En 2011, se acordó el estatuto de refugiado a 3.711 personas de un total de 22.551 solicitudes.

Admisión provisional: Las personas a las que se les deniega el asilo, pero cuya repatriación es imposible debido a una guerra o porque va en contra de los convenios internacionales, puede quedarse temporalmente en Suiza y recibe un permiso F. En 2011, lo recibieron 3.070 personas. Otras 3.248 tuvieron que salir del país tras serles revocada la permanencia temporal.

No admitido a trámite: En determinadas condiciones, se deniega automáticamente la solicitud de asilo y el demandante tiene que abandonar el país. En 2011, casi el 50% se vieron en esta situación por una o varias de las siguientes razones:

- No poder presentar documentos de identidad

- Estancia registrada por las autoridades de un país del espacio Schengen o Dublín

- Proviene de un Estado que el Gobierno suizo considera seguro. La lista se actualiza regularmente. En 2009, incluía países como Kosovo, Serbia y Burkina Faso.


(Traducción: Belén Couceiro), swissinfo.ch



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