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CICLÓN EN MOZAMBIQUE Crónica de una jornada entre dos catástrofes

Mujer delante de una puerta

Gabriela Friedl, experta en el tema del agua trabaja para el  Cuerpo Suizo de Ayuda Humanitaria (CSA), presente en Mozambique.

(Florian Spring)

Mientras un equipo de la Ayuda Humanitaria Suiza se confrontaba con los efectos devastadores del Ciclón Idai, ya se acercaba la siguiente tormenta tropical en el norte del país. Reportaje desde Mozambique.

La magnitud de la doble catástrofe se hace evidente un jueves de abril a la tarde. Gabriela Friedl, experta en temas del agua del  Cuerpo Suizo de Ayuda Humanitaria Enlace externo(CSA), sentada en un vehículo todo terreno gris, habla con su teléfono celular, mientras sobre sus rodillas ubica su segundo móvil.

Evalúa, con la oficina central de Berna y la Embajada en Maputo, si Suiza debe enviar al país otro equipo de intervención rápida. Sería el segundo en el espacio de cinco semanas. Exactamente 41 días después que el ciclón Idai provocara daños devastadores en el centro del país, un segundo ciclón se está acercando a la costa norte de Mozambique.

Une mujer en un vehículo (izq) comercio en ruinas (der)

Desde du vehículo, Gabriela Friedl coordina la intervención de la Ayuda Suiza. Los desafíos de reconstrucción son enormes, tal como lo muestran las imágenes de este restaurante destruido por el cataclismo.

(Florian Spring)

En este momento, nos encontramos en una polvosa ruta de la provincia de Manica, cerca de Dombe, en la región centro occidental del país.  Gabriela Friedl está a punto de regresar a Suiza. Su mandato concluye y está aquí, ahora, para evaluar el avance de los proyectos suizos. La responsable del equipo de intervención rápida toma notas, organiza, realiza estimaciones y elabora planes provisionales para otra operación.

Poco después de las 13 horas, deja de lado los dos teléfonos y exclama: “Está decidido. Enviamos un segundo equipo a Mozambique”. Según las previsiones, el ciclón Kenneth tocará tierra y pasará a gran velocidad sobre la provincia de Cabo Delgado todo al norte. Idai ya costó la vida a más de mil personas en cuatro países de la región y causó daños por cerca de 2 000 millones de dólares. Es probable que este escenario se repita. Un desastre sucede al otro.

Un pueblo desaparecido

Algunas horas antes, Gabriela Friedl se protegía bajo la sombra de una lona de plástico en el pueblo de Muwawa. Analizaba proyectos de aprovisionamiento de agua en la región del Dombe en compañía de Olivier Magnin, de Solidar Suiza Enlace externo. En Muwawa, la cooperación suiza transformó una bomba manual en un pequeño sistema de alimentación del vital líquido, con un generador eléctrico, cisterna, y diversos puntos de captación de agua. El equipo original estaba concebido para dar respuesta a las necesidades de 300 personas, pero después del Idai, la población de esta zona ha crecido continuamente, llegando ahora a los 1300 habitantes.

Gente hace fila ante una bomba de agua

En Dombe, el acceso al agua potable es un objetivo prioritario.

(Florian Spring)

Uno de los desplazados producto de la intemperie es Rogerio Simao. Una noche a mediados de marzo, hacia las 21 horas, sus perros comenzaron a ladrar desaforadamente. Se detuvieron en la orilla del río Mussapa y miraron con terror hacia la oscuridad. Una hora más tarde, su casa, sus campos y el conjunto del vecindario no eran más que un recuerdo en la comarca de Máquina. Cinco semanas después, Simao afirma: "es increíble. El agua llegó tan rápido. No pudimos salvar más que nuestras vidas”.

Rogerio Simao es una de las 150 000 víctimas que perdieron sus viviendas en el centro de Mozambique por el accionar devastador del ciclón Idai. Como en la mayoría de los casos, no fue la propia tormenta explosiva la que provocó lo daños principales, sino las lluvias diluvianas y las inundaciones posteriores. El ciclón destruyó en un primer momento la ciudad costera de Beira, y luego las corrientes desbordadas de agua descendieron de las montañas próximas hacia el mar e inundaron regiones enteras. La casa del campesino, los campos y las viviendas de sus vecinos desaparecieron del mapa. Hoy no queda nada más de lo que fuera, anteriormente, su pueblo, sepultado ahora bajo el barro y la arena del Mussapa.

Zone devastada por el ciclón en Mozambique.

Hasta hace muy poco, aquí había un pueblo… ​​​​​​​

(Florian Spring)

Los peligros posteriores a la tempestad

Cuando las aguas comenzaron a crecer, el campesino y sus vecinos se refugiaron primero en la planicie elevada y luego bajo los árboles, hasta ser rescatados con la ayuda de barcos. Ahora, Rogerio Simao vive en una carpa de plástico en Muwawa, un pueblo en una región más elevada, donde los desplazados del distrito de Máquina intentarán rehacer su existencia. Sin embargo, los que pudieron preservar sus vidas de las inundaciones se confrontan hoy a numerosos problemas, entre los más desafiantes, la misma subsistencia, el acceso al agua y la higiene. “Tenemos que recomenzar de cero”, señala Rogerio Simao. “Esperamos rápidamente poder comenzar a plantar algo”.

test de la calidad del agua

Un test rápido permite asegurar la calidad del agua potable.

(Florian Spring)

Había que asegurar, prioritariamente, el aprovisionamiento del agua potable de la población siniestrada, limpiar las fuentes y los pozos y reparar las bombas dañadas. Las vertientes inundadas aumentan el riesgo de un consumo contaminado y de que se propaguen enfermedades peligrosas (ver entrevista). En las primeras semanas después del ciclón, en las zonas costeras aumentó significativamente el número de casos de cólera. Esta evolución se ha evitado en la región del Dombe, en parte gracias al decidido aporte suizo.

El fin de una intervención, el comienzo de la siguiente

El CSA, además, capacitó a colaboradores locales de Solidar Suiza para asegurar la limpieza de otras fuentes suplementarias de agua, la reparación de los equipos de extracción y la construcción de nuevas bombas. João Colaço et Santos Frederico Vasco son los responsables del laboratorio móvil suizo. Cuando necesitan controlar una vertiente o manantial, toman una muestra y la analizan en el laboratorio. “Por suerte la capa freática, por así decir, no está contaminada”, señala João Colaço. «Significa que podemos limpiar la fuente y que la gente tiene de nuevo agua potable de buena calidad”.

Mujeres con bidones para el gua (izq) Equipo de control de la calidad (der).

Las mujeres buscan el agua en los pozos (a la izquierda). Equipo para controlar la calidad del agua (derecha)

(Florian Spring)

Hay que sanear 200 fuentes, reparar 15 bombas e instalar una quincena de sistemas de abastecimiento. La ONG Solidar Suiza ya estaba presente en la región antes del ciclón y esos desafíos pueden ser ahora integrados a sus proyectos de cooperación al desarrollo. Con esa transferencia de responsabilidades se da prácticamente por concluido el mandato del equipo suizo de intervención rápida.

Sin embargo, no termina aquí el compromiso de Suiza con Mozambique. Un miembro del equipo de la CSA permanece en la región. Al mismo tiempo, una parte del material es transferida a Pempa, en el norte del país. Ya no es la responsabilidad de Gabriela Friedl, que regresa a Suiza. En el norte, sin embargo, el escenario calamitoso se repite. El próximo equipo de ayuda humanitaria está en camino…

Tiendas en medio de algunos árboles.

El último ciclón que devastó Mozambique destruyó las viviendas de miles de habitantes

(Florian Spring)


Traducido del francés por Sergio Ferrari

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