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Cruz Roja Internacional Evolución positiva posconflicto en Colombia

El presidente del CICR, Peter Maurer, en Saná, capital de Yemen.

El presidente del CICR, Peter Maurer, en Saná, capital de Yemen, luego de un ataque de la coalición militar dirigida por Arabia Saudita, el 9 de agosto de 2015.

(Keystone/EPA/Yahaya Arhab)

Miles de migrantes se ahogan en el Mediterráneo, decenas de miles de personas son encarceladas en Libia. La guerra y la pobreza arrasan en Yemen y en Siria. En Birmania sufren una limpieza étnica. En primera línea, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) actúa en más de 80 países. Su presidente, Peter Maurer, hace un balance del año en curso.

swissinfo.ch: ¿El año 2017 ha sido especialmente malo para el CICR?

Peter Maurer: No, no ha habido una escalada de la situación en 2017, pero, desafortunadamente, tampoco una mejoría. El desarrollo de los últimos cinco años es muy preocupante: los conflictos se desatan con gran crueldad y en violación del derecho humanitario internacional. Además, se urbanizan cada vez más, Alepo en Siria y Mosul en Irak simbolizan esa tendencia. Además, las causas políticas de los conflictos se mezclan cada vez más con la violencia criminal, terrorista e interétnica, una mezcla particularmente explosiva.

swissinfo.ch: ¿Cómo se ha manifestado ese deterioro de los últimos cinco años?

P.M.: Constatamos que los conflictos son cada vez más largos y que el número de personas desplazadas aumenta, ya sea dentro o fuera de las fronteras nacionales. Los sistemas sociales, la educación, la salud y el suministro de agua se colapsan. Los sistemas económicos se debilitan, incluso los países de medianos ingresos se sumen en la crisis y están dominados por la violencia. Los modestos progresos económicos y sociales de los años 2000 a 2010 tienden cada vez más a quedar aniquilados.

swissinfo.ch: Es un panorama más bien sombrío. ¿Hay alguna razón para tener confianza?

P.M.: Sí, no quiero unirme a la cacofonía habitual de fin de año, que solo ve cosas negativas por todos lados. El hecho de que logremos estar activos en todas esas situaciones difíciles ya es positivo en sí mismo. A pesar de todo, logramos crear espacios donde se respeta el derecho humanitario internacional. En términos concretos, la situación relacionada con el conflicto en Colombia se ha desarrollado en una dirección positiva en 2017. Esto muestra que cuando hay voluntad política, un conflicto no puede resolverse de un día para el otro, pero al menos puede ser manejado de una manera ordenada.

swissinfo.ch: El Estado Islámico ha perdido terreno en Siria e Irak este año. ¿Hasta qué punto es una buena noticia?

P.M.: Obviamente, ha habido un cambio en las líneas del frente en las áreas ocupadas por el Esta Islámico. Sin embargo, según nuestra experiencia, debo decir que, si los grupos armados no estatales como el Estado Islámico son repelidos territorialmente sin que los problemas se resuelvan desde la raíz, entonces estos grupos reaparecerán en otra parte. Concretamente, en Filipinas, por ejemplo.

swissinfo.ch: Una recuperación territorial no debe confundirse entonces con una estabilización de la situación ...

P.M.: No, todavía estamos muy lejos. Las líneas del frente en Siria ciertamente no son las mismas que a principios de año. Sin embargo, para la población civil la situación ha empeorado. Por un lado, la violencia y el desplazamiento continúan. Por otro, los desplazados regresan a las áreas estabilizadas. Eso también aumenta la presión sobre el CICR.

“Medio Oriente nos ocupará en 2018. Debemos enfrentar la falta de esfuerzos de paz reales por parte de las grandes potencias y las potencias regionales”

Fin de la cita

swissinfo.ch: ¿La situación en Medio Oriente les causa problemas en las previsiones del año próximo?

Medio Oriente nos ocupará seguramente en 2018. Tenemos que enfrentar la falta de esfuerzos reales de paz por parte de las grandes potencias y las potencias regionales. Por ahora, parece que el conflicto probablemente empeorará o incluso se extenderá, particularmente en Líbano.

En 2018, el irrespeto al derecho internacional humanitario, la inseguridad de nuestros trabajadores humanitarios y la falta de acceso a las poblaciones civiles y a los prisioneros también nos seguirán ocupando.

swissinfo.ch: ¿Esto implica también el acceso a los migrantes que están detenidos en centros de refugiados en el norte de Libia?

P.M.: El CICR tiene un acceso extremadamente limitado a esos centros y estamos lejos de poder realizar visitas adecuadas a los campamentos de tránsito. No hay duda de que este será uno de nuestros principales desafíos para 2018.

swissinfo.ch: La actitud de Europa hacia las personas que intentan llegar al Viejo Continente a través del Mediterráneo ha sido un tema importante de discusión en nuestras latitudes en 2017. Su posición es clara sobre este tema: la política de cerrazón unilateral de Europa no resolverá el problema.

P.M.: Yo no critico el hecho de que los Estados europeos quieran proteger sus fronteras y controlar las migraciones. Pero no sirve de nada que los gobiernos europeos simplemente cierren sus fronteras sin pensar en las consecuencias humanitarias inmediatas de tal decisión.

swissinfo.ch: ¿Qué propone como alternativa a los gobiernos europeos?

P.M.: La Cumbre sobre la Migración, celebrada a mediados de noviembre en Berna, demostró que tiene sentido que las organizaciones humanitarias, los ministros del Interior, de Defensa y de Seguridad se reúnan para discutir. La necesidad de instrumentos más diferenciados gana terreno. El control es una cosa, pero también se necesitan inversiones en el Sur para permitir a las personas tener una vida digna en su propio país. Una migración controlada y legal de trabajadores también es una posibilidad. Se trata de crear oportunidades para los jóvenes.

Los gobiernos deberían, sin embargo, considerar también un nuevo sistema de protección: cuando las personas vulnerables ya no caen en la categoría de refugiados, corresponde a los legisladores crear nuevas categorías a nivel nacional para proteger temporalmente a estas personas.

Peter Maurer nació en 1956 en Thun, cantón de Berna. Estudió Historia, Ciencias Políticas y Derecho Internacional en Berna y Perugia (Italia).

En 1987 se unió al Ministerio de Exteriores (DFAE), donde ocupó diversos cargos.

De 1996 a 2000 trabajó en la Misión Permanente de Observación de Suiza ante las Naciones Unidas, en Nueva York. En 2000 fue nombrado embajador y, hasta 2004 dirigió la antigua División Política IV del DFAE en Berna.

De septiembre de 2004 a la primavera de 2010 fue embajador de Suiza ante las Naciones Unidas en Nueva York y, desde marzo de 2010, Secretario de Estado en el DFAE.

Peter Maurer asumió el cargo de presidente del CICR el 1 de julio de 2012. En 2015, fue reelegido por la Asamblea del Comité por otros cuatro años (hasta junio de 2020).

Peter Maurer está casado y tiene dos hijas.


Traducido del francés por Marcela Águila Rubín

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