Co-auto en Lausana ¿Por qué volverse conductor en Uber?


Por
Simon Bradley en Lausana, swissinfo.ch


Uber opera en Suiza en Zúrich, Basilea, Ginebra y, ahora, en Lausana.

Uber opera en Suiza en Zúrich, Basilea, Ginebra y, ahora, en Lausana.

(Keystone)

*Robert desciende de su auto, saluda cordialmente y me abre la puerta. Inicia el servicio que solicité a través de la aplicación Uber en mi teléfono.  Estamos en Lausana, donde recién incursiona Uber. ¿Cómo encuentra esta empresa conductores interesados en un país con baja tasa de paro y altos salarios?

Algunos minutos después de ordenar el viaje en mi teléfono inteligente un reluciente BMW 4x4 me recoge. El chofer me invita a sentarme en el asiento trasero en piel de su auto y antes de iniciar el servicio confirma en la pantalla instalada en el tablero que el trayecto da inicio. 

"Tengo un buen trabajo y en teoría muchas cosas que hacer en casa con mis dos hijos. Pero estaba interesado en formar parte de esta nueva aventura”, indica Robert (48). 

Curioso y apasionado de las nuevas tecnologías, Robert firmó como chofer ‘UberPop’ en enero, cuando Uber inició sus actividades en la pequeña ciudad helvética.

Un viaje de 10 minutos y 2 km de recorrido en el centro de Lausana cuesta ocho francos suizos, la mitad de la cifra estándar con un taxi convencional. El sendero lo realizamos con respaldo de la guía GPS y el conocimiento de Lausana que tiene el chofer.

Robert me explica que gana 300 francos a la semana por 12 transportes. Se ocupa de esta tarea extra las tardes de los jueves, viernes y sábados, y asegura que solo lo hace para obtener dinero adicional.

“Para mí es una ocupación en mi tiempo libre. Es divertido. Te encuentras con mucha gente diferente, pero aquel que hace esto a tiempo completo debe terminar muy fatigado al fin de la jornada. Yo no lo haría”, declara.

Pese a su naturaleza sociable, mi chofer prefiere permanecer en anonimato. “A partir de ahora, prefiero no mostrar mi rosto, especialmente después de todos los artículos sobre los problemas con Uber en ciudades como Ginebra, donde algunos conductores fueron atacados y sus autos, dañados”. 

Los reguladores y los operadores de taxis en muchas partes del globo han criticado a la nueva empresa de origen estadounidense. Y la llegada de Uber a Ginebra en septiembre pasado tampoco fue recibida por todos con los brazos abiertos.

Denuncias

Ocho choferes de Uber han presentado denuncias ante las autoridades luego de haber sido agredidos por taxistas profesionales. Al inicio de marzo, una corte ginebrina rechazó una denuncia en contra de esta empresa, acusada por las compañías de taxis locales de competencia desleal.

Lausana parece estar en una situación diferente. Steve Salom, gerente de Uber en Suiza, indica que hasta ahora “el diálogo ha sido muy constructivo” con las autoridades de la ciudad. No ha habido problemas con los cerca de 300 transportistas del ramo.

“La situación es tranquila, aunque en Ginebra tampoco al inicio hubo problemas”, comenta Salom.

Otro conductor, Jérémie Allemand, rechaza sentirse perturbado por las tensiones en torno a Uber.

“Yo los respeto y creo que todos los choferes con los que me he topado han respetado el trabajo que hago. Creo que tenemos un tipo distinto de clientela. Muchos de mis pasajeros jamás han tomado un taxi; pero entiendo la frustración de ese gremio. Es totalmente comprensible”, declara el estudiante de la Escuela de Hotelería de Lausana.

El estándar de vida, en general, en Suiza es alto y hay tasas de paro bajas -7.3% en Lausana- ¿Por qué la gente decide trabajar para Uber?

“Hay una demanda constante por parte de los choferes”, indica Salom. “Mucha gente quiere compartir sus autos para ganar dinero. Muchos no trabajan a tiempo completo, tienen autos caros y tiempo. Tienen buenos salarios en sus empleos, pero creen que no obtienen lo suficiente”.

Trabajo confortabe

“Trabajo en bares. Es una actividad pesada. En Uber es más confortable. Estás sentado frente al volante y ganas lo mismo. Es muy práctico para un estudiante”, indica. Este chico gana alrededor de 150 francos por semana, por conducir dos horas durante tres o cuatro días por semana.

Como Robert, *Ben, que trabaja en el día en el sector de relaciones públicas, prefiere también permanecer anónimo, pues su empleador no conoce de su ocupación al volante.

“Si gano entre 500 o 600 francos por mes, no está mal”, declaró al diario local ’24 Heures’. Considera, además, que se justifica la comisión de 20% que Uber recibe de sus servicios. “En todo caso, ganamos. No hay que pagar licencia u otros costos que deben pagar los choferes de taxis convencionales”.

Difícil encontrar conductores apropiados

 “La demanda de pasajeros es enorme. Y si aumentamos la oferta de choferes, crece la demanda de inmediato”, indica Salom. “Pero siempre hay cuellos de botella: es muy difícil conseguir conductores apropiados”. Solamente entre el 5% al 10% de los candidatos responde a los criterios de selección en Lausana.

¿Ser simpático forma parte de los criterios de selección? Mis conductores lo fueron, algo que resulta de su interés. Al final de cada trayecto Uber, los pasajeros pueden calificar a su chofer y su recorrido. Las malas notas pueden tener influencia en sus futuras solicitudes. También ellos pueden indicar si sus pasajeros tuvieron actitudes groseras o si estaban ebrios.

“Creo que está muy bien que cada chofer quiera obtener la mejor calificación y ser sociable”, dice Jérémie. Mientas me lo comenta, comprendo mejor porqué dice que no hace este trabajo solo por dinero:

“Los pasajeros también son simpáticos y les gusta conversar. La gente que usa Uber es de otra generación. No me gusta decirlo, pero aman el contacto. Nunca he tenido un usuario mezquino o que no quisiera hablar. Cuando suben al auto tienen otra disposición mental que cuando toman un taxi normal”, concluye cuando me deja frente a casa.

*nombres ficticios

Los problemas de Uber

Lanzamiento: 2011. Disponible en 250 ciudades. En Suiza, presente en Zúrich, Basilea, Ginebra y Lausana.

Valuada en 40 000 dólares, Uber conecta pasajeros con conductores privados, vía una aplicación inteligente telefónica. El servicio, considera la propia empresa, es “una solución para compartir vehículos privados en zonas urbanas” y hace que conductores aficionados sean conductores de otras personas por una tarifa menos alta que el servicio ofrecido por sus pares profesionales, los taxistas.

Pero las críticas acusan a la empresa de no respetar las leyes de competencia leal y carecer de controles de seguridad suficientes para sus choferes y vehículos.

Demandas legales en su contra han sido interpuestas en Bélgica, Francia, Alemania, Países Bajos, España, Corea del Sur, India, y en el estado estadounidense de California y sus operaciones han provocado protestas en grandes ciudades, como Londres. 


Traducción del inglés: Patricia Islas

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