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Migraciones


Coahuila, Lampedusa de América Latina


Niños y mujeres de un grupo de aproximadamente 700 migrantes centroamericanos que pretendían ingresar a Estados Unidos en mayo de 2014, a su paso por Coahuila, México.  (Keystone)

Niños y mujeres de un grupo de aproximadamente 700 migrantes centroamericanos que pretendían ingresar a Estados Unidos en mayo de 2014, a su paso por Coahuila, México. 

(Keystone)

"México: ¡Sin protección de los activistas de derechos humanos, ninguna defensa de los migrantes!", advierte el capítulo suizo de Brigadas Internacionales de Paz (PBI). En momentos en los que Europa se enfrenta a la gestión de sus flujos migratorios, PBI lo lleva a Saltillo, en el norte de México, donde la defensa de los derechos de los migrantes requiere, sobre todo, la protección de los defensores de DDHH, una tarea en la que participa el capítulo helvético de esa ONG internacional.

PBI Suiza en México

Desde el año 2000, PBI acompaña a organizaciones y personas comprometidos en la defensa de los derechos humanos y del medioambiente en los estados mexicanos de Oaxaca (desde 2008) y de Coahuila y Chihuahua (2013). Hasta 2012 mantuvo igualmente un proyecto en Guerrero.

Saltillo, capital del estado de Coahuila, en el norte de México, es una ciudad cuyo destino se asemeja muy extrañamente al de Lampedusa. A imagen de esa isla italiana, puerta de entrada a Europa, tomada actualmente por asalto por un buen número de migrantes, Saltillo, fronterizo con Estados Unidos, constituye un territorio de tránsito muy apreciado por las personas atraídas por el sueño americano.

Pero si en Lampedusa los migrantes son asistidos en su drama por diversas organizaciones, la realidad es muy diferente en Saltillo. Ahí, no resulta fácil asumir la defensa de los migrantes, por lo que solo una asociación ha tenido la valentía de comprometerse con la causa: la Casa del Migrante de Saltillo trabaja para sacar a los migrantes del anonimato y hacer reconocer y garantizar sus derechos.

Proteger para defender mejor

Su responsable, Alberto Xicoténcatl, denuncia la política de migración de México que “fuera de la migración, ya no ofrece ninguna otra salida” a los pobres. Reclamamos, a nombre de la población migrante, el derecho a la libertad de movimiento, a la salud, a la igualdad ante la justicia, a la nacionalidad, la vivienda y a una vida libre de violencia”, insiste el activista de derechos humanos en entrevista con el proyecto PBI México.

En una ciudad conocida por su industria y su universidad, no se necesita más para que la misión de la Casa del Migrante de Saltillo cause revuelo. Tanto es así que hoy en día, la defensa de los derechos de los migrantes, pasa inevitablemente por una protección de la Casa del Migrante de Saltillo y de sus miembros.

En esa parte de México en la que las organizaciones internacionales se pueden contar con los dedos, el proyecto de PBI Suiza, basado en la ciudad, acompaña a los defensores de los derechos de los migrantes en sus actividades y sus diversos procedimientos legales. Su presencia, al lado de la asociación, tiene como objetivo disuadir los ataques. “Es importante tener aquí una organización neutral que efectúe pacíficamente presión política”, explica Alberto Xicoténcatl, quien celebra el hecho de que “PBI fije su mirada en un lugar donde nadie lo había hecho”.

Punto de vista

swissinfo.ch reúne en esta columna una selección de textos escritos por personas ajenas a la redacción. En ella publicamos los puntos de vista de expertos, líderes de opinión y observadores sobre temas de interés en Suiza con el fin de alimentar el debate.

Violencia VS defensores de DD HH

En Coahuila, los defensores de los derechos humanos están expuestos cotidianamente a agresiones. “Todos los miembros del equipo son objeto de ataques, de acoso y amenazas de muerte”, dice Alberto Xicoténcatl. Esas prácticas han aumentado desde 2009.

“Hace tres años, cuando volvía a casa, unos atacantes intentaron sacarme de mi coche. Salvé la vida al huir rápidamente”, narra. Recuerda claramente cómo, en 2013, una unidad de élite de la policía, fuertemente armada, irrumpió en la sede de su asociación, con el pretexto de que albergaba criminales.

A fuerza de operar en un ambiente semejante, los defensores de los derechos humanos terminan naturalmente por cambiar sus hábitos por razones de supervivencia. “No me puedo permitir regresar de una boda a las cinco de la mañana. No puedo dejar de comprobar si todas las puertas de mi casa están cerradas”, destaca impotente. “Si un miembro de nuestro equipo tiene un programa, debe comunicarlo a un colega. Por último, la vida privada no lo es tanto, ¡pero es una elección!, asegura.

Tortura y pequeñas victorias

A pesar de la intimidación de que son objeto, los miembros de la Casa del Migrante de Saltillo no se rinden. Gracias a su determinación y con el acompañamiento de PBI, logran pequeñas victorias.

En 2013, la asociación pudo documentar 35 casos de tortura ejercida por la policía contra migrantes. Las revelaciones incluían abusos sexuales a las mujeres, tortura de padres de familia en presencia de sus hijos, descargas eléctricas en los genitales y la introducción de sustancias nocivas o agua caliente en las fosas nasales de los migrantes.

La magnitud de los acontecimientos creó un tal escándalo en la prensa que el gobierno tuvo que anunciar la apertura de una investigación. Además, la asociación puede decir que ha logrado un profundo cambio de mentalidad en Saltillo. “Cuando abrimos, los habitantes de la ciudad habían recogido firmas para exigir el cierre e incluso lanzaron piedras contra el centro. Pero hoy, esas mismas personas traen de comer a los migrantes”, testimonia con satisfacción Alberto Xicoténcatl.

El activista de derechos humanos, no olvida los pequeños triunfos. “Hace tres años, ofrecimos protección a una mujer salvadoreña que huía de la violencia doméstica y que se había ido a Guatemala, donde fue explotada sexualmente. Después de escapar de sus captores, encontró refugio con nosotros”. Luego de un acompañamiento que incluyó un fuerte apoyo psicológico, la mujer encontró trabajo y ahora es independiente. “¡Es uno de nuestros verdaderos éxitos!, celebra Alberto Xicoténcatl, aunque seguramente el futuro les reserva muchos otros. 

(Este artículo se publicó primero en PBI Suisse)

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente el punto de vista de swissinfo.ch.

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