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Conflicto en la construcción Huelgas en el país de la paz laboral

Trabyajadores en huelga con banderas rojas

Trabajadores de la construcción se manifestaron en el Tesino el 15 de octubre de 2018.

(© Ti-Press)

Suiza no es conocida por un alto grado de organización sindical ni tampoco por huelgas frecuentes. Aun así, a veces los conflictos laborales se sacan a la calle. Un ejemplo actual son los trabajadores de la construcción que luchan por la renovación del convenio colectivo de trabajo y una jubilación a los 60 años.

En los últimos días, 3 000 trabajadores han secundado la huelga de 24 horas en el Tesino (cerca del 80% de todos los trabajadores del sector en el cantón, según el diario ’20 Minuti’), y otros 2 500 el paro de dos días en Ginebra. Son los primeros signos de la campaña de otoño de los trabajadores del sector para reivindicar la jubilación a los 60 años en el sector principal de la construcción. Hay previstas otras acciones para las próximas semanas en el resto del país. La movilización se anuncia como una de las más importantes en Suiza de los últimos años.

Las razones del conflicto

Hace tiempo que se palpaba la tensión: ya en otoño pasado, los trabajadores del sector manifestaron su descontento por no haber conseguido, por enésima vez, un aumento salarial. En los seis meses sucesivos el conflicto se extendió, tras las medidas adoptadas para sanear la fundación FAR –que garantiza la jubilación anticipada de los operarios de la construcción y se encuentra en un mal estado debido a la jubilación de la generación del ‘baby boom’–, y a las propuestas de los empresarios para la renovación del contrato colectivo de trabajo.

Ya en junio pasado 18 000 trabajadores de la construcción se manifestaron en Zúrich para defender la jubilación a partir de los 60 años y contra las propuestas de las empresas para horarios de trabajo flexibles. Este verano parecía que se vislumbraba una solución: a cambio de un incremento salarial, los trabajadores habrían aceptado un aumento de las cotizaciones para financiar el saneamiento de la fundación FAR.

Sin embargo, los sindicatos acusan ahora a la Sociedad Suiza de Empresarios de la Construcción (SSE) de sabotear el acuerdo, poniendo como condición para el acuerdo sobre la jubilación anticipada una flexibilización, que a su juicio es inaceptable, de los horarios laborales (la SSE pide 300 horas de trabajo flexible al año, en lugar de las 100 actuales). Los empresarios quisieran además que las empresas extranjeras que contratan trabajadores en prácticas puedan pagarles salarios inferiores al mínimo establecido.

Tradición de lucha

La vivacidad del conflicto en el sector de la construcción puede sorprender a quienes consideran que Suiza es el país de la paz laboral, donde entre empleadores y empleados se suelen sentar a la mesa de negociaciones para hablar de las divergencias de de intereses. De hecho, el recurso a la huelga es bastante limitado en comparación con otros países.

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Huelgas en Suiza

En los últimos años, sin embargo, la utilización de la huelga es cada vez más frecuente. “Desde hace veinte años, en Suiza observamos una reaparición de los conflictos sociales”, afirmaba en una entrevista a swissinfo.ch Vania Alleva, presidenta de Unia, el sindicato más grande del país con cerca de 200 000 afiliados.

En el nuevo milenio, varios conflictos de trabajo han desembocado en huelgas que conmovieron a la opinión pública: piénsese, por ejemplo, en la huelga de Swissmetall de Reconvilier en 2006, la de los de los Ferrocarriles Federales Suiza de Bellinzona en 2008 o a las recientes movilizaciones de los periodistas de la agencia suiza ATS o del diario ‘Le Matin’ (Lausana).

Los mismos operarios de la construcción protagonizaron en 2002 una serie de paros laborales y acciones de protesta de gran alcance, gracias a las cuales consiguieron la jubilación a partir de los 60 años. La construcción es, además, un sector con una arraigada tradición sindical y un grado bastante alto de organización: más del 40% de los trabajadores del sector están afiliados a un sindicato, mientras que la media en Suiza ronda el 20%.

Desde 1999, el derecho de huelga está inscrito en la Constitución FederalEnlace externo, junto con el denominado paro patronal (la suspensión de la actividad como instrumento de presión del empleador en caso de huelga), siempre y cuando se limite a las las relaciones laborales. La Carga Magna helvética considera que la huelga es legítima solamente si no va en contra del empeño de preservar la paz del trabajoEnlace externo o de entablar conversaciones de conciliación.

Las estadísticas confirman que el número de huelgas ha aumentado desde mediados de los años 90. No obstante, el grado de conflictividad en las relaciones laborales ha conocido otros picos, sobre todo en periodos de reestructuración económica en Europa o en el mundo. Además, con el aumento de la población suiza, también ha aumentado el número de trabajadores que secundan las huelgas. Y puede que esto, junto con la voluntad de algunos sindicatos recurrir a la huelga para reforzar su posición negociadora, haya contribuido a dar más visibilidad los conflictos.

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Traducción del italiano: Belén Couceiro

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