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Congreso de la OSE


La V Suiza, "el rostro de la globalización"




La ministra suiza de Finanzas, Eveline Widmer-Schlumpf, durante su mensaje a la diáspora suiza. ()

La ministra suiza de Finanzas, Eveline Widmer-Schlumpf, durante su mensaje a la diáspora suiza.

El Congreso de los Suizos en el Extranjero consagró su 91 edición a los desafíos que impone la globalización, un fenómeno para el que Suiza “tiene muchas cartas”, como dijo la ministra Eveline Widmer-Schlumpf . Y una “carta maestra” son sus 715 mil expatriados, como acotó Jacques -Simon Eggly, presidente de la diáspora.

“La globalización es una realidad. La vivimos y nos entregamos a ella. La forjamos pero también forja nuestra vida”, asentó la responsable de la cartera de Finanzas para agregar que ese proceso “no es ni bueno ni malo, depende de la manera de explotar las oportunidades y de reducir los riesgos”.

Invitada de honor de la reunión anual de los suizos que este año tuvo lugar en Davos, Widmer-Schlumpf se refirió al beneficio que representa para Suiza su plaza financiera, que administra el 30% de las fortunas mundiales y que es un pilar de la economía del país. Sin embargo, la ministra advirtió sobre la necesidad de crear mecanismos de control y subrayó la aportación helvética en el rubro.

“Una industria global necesita normas globales respetados por todos y es fundamental que podamos participar en la realización de esas reglas”, enfatizó.

Entre “las cartas” que posee Suiza, citó el alto nivel de seguridad jurídico, el ambiente estable, la buena calidad de sus infraestructuras y de sus condiciones  marco. “Y una ventaja importante son ustedes”, dijo a los participantes en el Congreso. “Su contribución es muy importante porque viven los valores suizos donde están, “ustedes son el WEF de los suizos en el extranjero”.

Eveline Widmer Schlumpf, ministra de Finanzas

“La Patria no es un lugar, sino un sentimiento”

Reglas para individuos y empresas

Y en ese mismo recinto, en el que tiene lugar la reunión anual del Foro Económico de Davos, Jacques-Simon Eggly, coincidió en que los procesos de internacionalización requieren “reglas de buena conducta”, válidas para los individuos y las empresas.

En su mensaje de bienvenida a sus conciudadanos exiliados, el presidente de la Organización de los Suizos en el Extranjero (OSE) agregó que la solución a los desafíos que impone la globalización “reside en la acción individual, la del Estado, las empresas y las organizaciones internacionales”.

La globalización y las nuevas tecnologías inciden en una mayor movilidad; sin embargo, el tema del origen, gana en importancia. “Los suizos de hoy no se sienten menos suizos que los de hace 50 años”, enfatizó a su vez Franz von Däniken , ex secretario de Estado y director político del Ministerio suizo de Exteriores.

La globalización no requiere una descripción, la vivimos cotidianamente en las informaciones, el trabajo, la economía, las migraciones. El mundo se ha convertido en una aldea globalizada, recordó. “Nuestro congreso muestra que esa aldea tiene un rostro. Ustedes muestran el rostro de Suiza en el mundo”, dijo a sus compatriotas residentes en el exterior.

Habló de la globalización como un fenómeno antiguo en la historia de la Humanidad, del que dieron prueba los griegos y los romanos, las religiones monoteístas e incluso las Colonias. Más recientemente, “las sociedades internacionales juegan un papel importante en la economía suiza”, acotó.

“La globalización ofrece ahora posibilidad de amplitud insospechada” merced al avance de las tecnologías. Sin embargo, advirtió, también plantea graves problemas como las dramáticas situaciones que viven los emigrantes y que muestran el lado sombrío de la mundialización, o el cambio climático o la vulnerabilidad de la salud mundial ante la difusión de algunos virus.

Con una competitividad superior a la media a escala internacional, Suiza se encuentra entre los países en posición de aprovechar la globalización. Y ello,  en virtud de la buena formación de sus cuadros, una economía orientada al mundo y un sistema fiscal moderado, entre otros factores, acotó e experto.

“Pero la competencia es dura y no hay lugar para autocomplacencias para quien quiera permanecer en la carrera”. En su opinión, las medidas que ofrecen a su país una situación óptima en ese rubro son la reflexión, la formación y la plaza financiera.

Suiza, un ganador

En el marco de la Asamblea Plenaria del Congreso se llevaron a cabo tres talleres para analizar el impacto de la globalización en los rubros de la economía, las migraciones y las instituciones.

Los debates concluyeron que además de inevitable, el proceso de globalización es importante para Suiza. A guisa de ejemplo, cada año emigran unos 30 mil ciudadanos helvéticos y vuelven alrededor de 25 mil. Y en ese contexto, los acuerdos de libre circulación contribuyeron a mejorar de manera fundamental la vida de muchos expatriados.

Sin embargo, lamentaron los expositores, hay una tendencia a pensar solamente, y de manera negativa, en el ingreso de extranjeros como consecuencia de esa apertura a la Unión Europea. Y lo anterior, aun cuando la participación de la mano de obra extranjera ha contribuido a la prosperidad del país, amén de que el mayor número de trabajadores foráneos no ha impactado las cifras de desempleo.

“Los extranjeros no han venido a ocupar puestos de trabajo de los suizos, sino puestos de trabajo que se han abierto”, puntualizó el diputado socialista, Carlo Sommaruga.

Los expertos subrayaron, empero, que la apertura de Suiza debe producirse acompañada de medidas que impidan incidencias negativas entre la población local como el dumping salarial o la explosión de los alquileres.

Un cuarto de siglo

Rudolf  Wyder, director de la Organización de los Suizos en el Extranjero (OSE), entidad a la que se ha consagrado por espacio de 25 años, dejará el cargo a finales del este 2013. En ese cuarto de siglo, como lo dijo al auditorio, se ha incrementado la sensibilidad del país en relación con su diáspora y se han adoptado medidas consecuentes, incluido el anteproyecto de ley (en consulta) que tiende a dar una mayor cohesión a la política que la concierne.

Dijo también que ha podido constatar como la diáspora ha ganado en movilidad, en peso e importancia. “Tenemos 150 mil inscritos en el padrón electoral… podríamos lanzar un referéndum”, bromeó Wyder al participar en su último congreso como directivo de la OSE y a cuya labor rindió homenaje la diáspora.

swissinfo.ch



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