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Consejo de Derechos Humanos


Los derechos humanos, a merced de las luchas entre Estados


Por Frédéric Burnand, Ginebra


La pena de muerte no es la respuesta eficaz al terrorismo, según el jefe de la diplomacia suiza, Didier Burkhalter. (Keystone)

La pena de muerte no es la respuesta eficaz al terrorismo, según el jefe de la diplomacia suiza, Didier Burkhalter.

(Keystone)

Creado hace 10 años con el respaldo de la diplomacia suiza, el órgano de la ONU dedicado a la protección de los derechos humanos se enfrenta hoy un deterioro del respeto de los derechos fundamentales, incluso en las democracias más avanzadas. El Consejo de Derechos Humanos no es inmune a los estragos de la política y la doble moral.

"La arquitectura [jurídica] de los derechos humanos se ha reforzado. Pero en la práctica, la situación se ha deteriorado en los últimos años". Una paradoja que puso sobre la mesa Didier Burkhalter, ministro suizo de Asuntos Exteriores, en una reciente reunión sostenida en Ginebra con motivo de los 10 años del Consejo de Derechos Humanos (CDH) al margen de la apertura de la 31a sesión del CDH (# HCR31 en twitter).

El informe anual de Amnistía Internacional (AI), publicado la víspera de la principal sesión anual del CDH, lo confirma: "Muchos gobiernos han violado descaradamente el derecho internacional en sus países. En 2015, más de 122 gobiernos ejercieron tortura u maltrato; al menos 30 más forzaron ilegalmente a refugiados a regresar a sus países de origen pese al riesgo que corrían. Y en al menos 19 países se cometieron crímenes de guerra y otras violaciones de "leyes de guerra" por parte de los gobiernos como de los grupos armados.

El documento de AI va aún más lejos en su denuncia: "Muchos gobiernos han errado la forma en la que reaccionan ante lo que consideran amenazas a la seguridad nacional. Están ‘asfixiando’ a sus sociedades civiles, restringen el derecho a la privacidad y a la libertad de expresión. Han presentado los derechos humanos como algo indeseable, contrario a la seguridad nacional, al orden público y a los 'valores nacionales'. Una realidad que se observa lo mismo en la China comunista que en una democracia liberal como Francia".

Violaciones graves y crecientes

El discurso que el alto comisionado para los Derechos Humanos, el jordano Zeid Ra’ad Al Hussein, pronunció en la apertura de la reunión del enciende alarmas: "Las violaciones de los derechos humanos son como las ondas de un sismógrafo, están hechas para anticipar un terremoto. Lo que vemos hoy son ondas cada vez más amplias y veloces. Están dando cuenta de violaciones graves y crecientes de los derechos humanos. Un efecto que es provocado por malas decisiones, por acciones carentes de principios y frecuentemente criminales; por enfoques estrechos y por el error de simplificar asuntos que son de gran complejidad".

¿El Consejo de Derechos Humanos, que Didier Burkhalter calificó como la piedra angular de una arquitectura protectora de los derechos humanos, ha dado mejores resultados en 10 años que la antigua Comisión de los Derechos Humanos?

“Sí”, respondieron algunos participantes a la reunión organizada por Suiza: el CDH se reúne seis veces al año, y no una como la antigua Comisión. Y el CDH se muestra más reactivo a determinadas crisis.

Los oradores destacaron también el avance que supone el Examen Periódico Universal (EPU), que evalúa la situación de los derechos humanos en cada país miembro de la ONU. Un ejercicio que se realiza cada cuatro años.

¿Un Consejo menos político?

El CDH fue creado y presentado como la estructura ideal para despolitizar los derechos humanos, para que dejaran de ser rehenes de los intereses de los Estados.

La consecuencia, sin embargo, ha sido que los gobiernos callan sobre las violaciones en los países que son amigos, o sobre las que cometen las grandes potencias con las que mantienen buenas relaciones diplomáticas, por lo que denuncian las violaciones solo de aquellos países con los que compiten en materia económica o geopolítica.

Al final, se repitió la política del doble rasero que tanto criticaban los detractores de la antigua Comisión de Derechos Humanos y que fue la razón central para crear un Consejo de Derechos Humanos menos sensible –en la teoría– al ego de los gobiernos.

El objetivo original está lejos de cumplirse, en opinión de Adrien-Claude Zoller, profundo conocedor de los entretelones de la ONU y director de la oenegé Ginebra por los Derechos Humanos.

"Lo que podemos decir 10 años después es que el CDH está tan politizado como la antigua Comisión de Derechos Humanos", denuncia Zoller.

Esto se debe a que el Consejo está integrado por representantes de los gobiernos y no por defensores reales de los derechos humanos, dice.

"La mayoría de los 47 Estados miembros del CDH violan los derechos humanos. Pero se vuelven miembros del mismo para evitar que su país se vea afectado por una resolución del citado Consejo”, explica.

Un problema que también reconoce el secretario general de Amnistía Internacional, Salil Shetty, quien considera que ante la realidad fehaciente de que el CDH es un órgano político, debe aspirarse a que pese menos el interés de los Estados poderosos y a que se defiendan realmente los derechos humanos. “Es hora de tomar mucho más en serio este tema”, refiere.

Seleccionar mejor a los integrantes

La pregunta obligada es si los deseos de Amnistía Internacional son viables y realistas.

Suiza, uno de los países que más apoyó la creación del CDH hace 10 años, en su momento suscribía el argumento de que la Comisión de Derechos Humanos se hallaba desacreditada debido a su politización.

Los expertos estiman que no hay progresos milagrosos, pero sí avances modestos gracias al CDH. Y su creación no ha supuesto un retroceso internacional en este tema.

Pero debe trabajarse en la cerrazón que experimentan más de 60 gobiernos a conseguir progresos reales en la defensa de los derechos fundamentales, y que son el principal obstáculo al que se enfrenta el CDH en la actualidad. “La doble moral referida es visible en países como China o EEUU”, dice Adrien-Claude Zoller.

Y para salir de este callejón sin salida, Salil Shetty exhorta a realizar un proceso de selección más riguroso de los miembros del CDH: “La presión para que haya elecciones más reñidas es esencial (proponiendo un número de candidatos que supere el de puestos disponibles con el fin de poder elegir mejor, una prerrogativa que contempla el reglamento del Consejo). Por otra parte, los candidatos deben realizar campaña para defender su candidatura. Y la Asamblea General [de la ONU] debe utilizar su poder para suspender a todo miembro del Consejo que cometa violaciones flagrantes y sistémicas a los derechos humanos”.

Prioridades de Suiza en el CDH

Suiza es actualmente miembro del Consejo de Derechos Humanos, responsabilidad que mantendrá durante los próximos tres años.

Para el 2016, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha expresado que sus prioridades son:

- Participar en la mesa redonda para celebrar el 10 aniversario de la CDH el 13 de junio 2016, con el apoyo de los países que han encabezado la presidencia del Consejo durante los primeros 10 años.

- Dar continuidad a la iniciativa individual de generar una nueva resolución que garantice la protección de los derechos humanos en contextos de manifestaciones pacíficas.

- Seguir adelante con el objetivo de lograr una resolución en torno al tema de ‘Los Derechos Humanos y el Medio Ambiente’, iniciativa en la que Suiza ha jugado un rol protagónico.

- Apoyar la resolución sobre ‘La Educación en materia de Derechos Humanos", en la que Suiza ha operado como parte del equipo base de elaboración.

- Acrecentar su actividad diplomática en el seno del CDH como parte de la estrategia suiza relativa a los derechos humanos definida por el Ministerio de Exteriores de aquí a 2019.


Traducción del francés: Andrea Ornelas

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